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Dieta baja en proteínas

01/01/2015

¿Qué es?

La dieta baja en proteínas está destinada a personas con problemas renales o hepáticos para evitar un empeoramiento de su enfermedad. Otras enfermedades que requieren dietas bajas en proteínas son la tirosinemia, la fenilcetonuria (PKU) y la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce (MSUD).

¿Qué ventajas tiene?

  • La restricción de proteínas disminuye la carga de proteínas en el riñón o el hígado, lo que ralentiza el avance continuo de la enfermedad.
  • ¿Cuáles son los riesgos y las precauciones que deben tomarse?

  • Una persona que necesite una dieta baja en proteínas debe consultar a un dietista especializado en enfermedades del riñón o el hígado para que le recomiende una dieta apropiada y aprenda a seguirla de manera efectiva.
  • Puede ser difícil seguir estrictamente la dieta, sobre todo para los niños.
  • Una persona con una enfermedad del riñón y diabetes debe procurar comer únicamente cantidades de bajas a moderadas de carbohidratos, junto con grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas.
  • La dieta baja en proteínas puede derivar en pérdida muscular y debilidad, ya que el organismo descompone los músculos para suministrar los aminoácidos necesarios.
  • Los niveles de calcio y fósforo se deben controlar atentamente. En personas con enfermedades renales, los niveles de fósforo pueden ser demasiado altos y los de calcio demasiado bajos.
  • Las dietas bajas en proteínas pueden carecer de algunos de los aminoácidos esenciales (los bloques que conforman la proteína); de las vitaminas niacina, tiamina y riboflavina; y de mineral hierro. La mayoría de las personas con una enfermedad renal avanzada tienen anemia grave.
  • En personas con una enfermedad renal avanzada, la dieta baja en proteínas puede derivar en malnutrición. El seguimiento de la dieta puede causar pérdida de músculo y peso, falta de energía y dificultades para combatir las infecciones. Hay que controlar periódicamente el estado de las proteínas y el peso corporal, en algunos casos diariamente.
  • ¿Cómo funciona?

  • La dieta baja en proteínas se centra en obtener la mayor parte de las calorías diarias a partir de carbohidratos y no de las proteínas.
  • La proteína de la dieta proviene de dos fuentes principales: los mayores niveles se encuentran en productos animales, ya sea pescado, pollo, huevos, carne y lácteos, mientras que los niveles más bajos se encuentran en productos vegetales, como el pan, cereales, arroz, pasta y legumbres secas.
  • Generalmente, los alimentos del grupo alto en proteínas contienen unos 8 gramos por ración.
  • Para controlar la ingesta de proteínas, hay que ingerir fibras, azúcares, cereales, frutas, verduras, grasas y aceites, en niveles suficientes para satisfacer las necesidades de energía diarias. Si una persona es diabética, la dieta también se debe diseñar para controlar el azúcar en sangre.
  • Las proteínas nunca se deben eliminar por completo de la dieta.
  • La cantidad de proteínas que se puede incluir en la dieta depende del grado de daño renal o hepático y la cantidad de proteínas necesarias para que esa persona mantenga una buena salud.
  • Se utilizan pruebas de laboratorio para determinar la cantidad de proteínas y los productos de descomposición de desechos de proteínas en la sangre.
  • El nivel aceptable y sugerido de proteínas de una dieta baja en proteínas es de unos 0,6 gramos/kilogramo de peso corporal al día, o unos 40-50 gramos al día.
  • Las personas con una enfermedad renal como el síndrome nefrítico, que pierden una cantidad importante de proteínas vía orina, deben ingerir niveles moderados de proteínas (0,8 gramos por kilogramo de peso corporal al día).
  • Algunas personas eliminan la carne, los huevos y el queso de su dieta en lugar de medir la cantidad de proteína de esos alimentos. Sin embargo, hay que tener cuidado de incluir algunas proteínas en las dietas vegetarianas para el crecimiento y el desarrollo del cuerpo, para la formación de los músculos y la curación de heridas.
  • Otra opción es omitir carnes, pescados y pollo de la dieta y utilizar la leche como fuente principal de proteínas.
  • ¿Cómo es una comida normal?

    A continuación, un ejemplo de menú diario con unas 1.850 calorías y un 8 % de proteínas en la ingesta calórica total:

  • Desayuno: 1 naranja, 1 huevo o sustituto del huevo, 1/2 copa de arroz o cereales en crema, 1 rodaja de pan entero (tostado), 1/2 cucharada de margarina o mantequilla, 1/2 taza de leche entera, 1 bebida caliente no calórica, 1 cucharada de azúcar (opcional)
  • Almuerzo: 1 pechuga de pavo en rodajas, 1/2 taza de brócoli al vapor, 1 rodaja de pan entero, 1/2 cucharada de margarina o mantequilla, 1 manzana, 1/2 taza de postre de gelatina, 1 taza de zumo de uva, 1 bebida caliente no calórica, 1 cucharada de azúcar (opcional).
  • Merienda: 6 galletas de soda sin sal, 1/2 cucharada de margarina o mantequilla, 1 o 2 cucharadas de gelatina, 1/2 taza de zumo de manzana
  • Cena: 1/2 taza de zumo de tomate, 23 gramos de carne, 1 patata asada, 1 cucharada de margarina o mantequilla (opcional), 1/2 taza de espinacas al vapor, 1 rodaja de pan blanco integral, 1/3 de taza de sorbete, 2 albaricoques, 1 bebida caliente no calórica
  • Antes de irse a dormir: 1 plátano
  • ¿Qué opinan los expertos?

  • Se ha demostrado que las dietas muy hipocalóricas combinadas con suplementos de aminoácidos ralentizan la progresión e incluso curan determinados tipos de enfermedades renales en las primeras fases de la dolencia.
  • En adultos con un fallo renal crónico de moderado a grave, también se ha demostrado que la menor ingesta de proteínas reduce el riesgo de enfermedades renales en fase final, según un análisis sistemático de ocho pruebas aleatorias realizadas a 1.524 pacientes y con seguimiento de al menos un año.
  • Aunque la dieta hipocalórica puede ayudar a las personas con enfermedades renales o hepáticas crónicas, se sabe que produce pérdida muscular. Los expertos recomiendan realizar ejercicios de entrenamiento de fuerza para compensar este problema.
  • Una investigación sobre un grupo vegetarianos que habían seguido una dieta relativamente baja en proteínas y calorías concluyó que tenían menores niveles de algunas hormonas en la sangre, además de otras sustancias asociadas con determinados cánceres.
  • Se ha demostrado que una dieta baja en proteínas protege de la gota, causada por un exceso de ácido úrico en la sangre.
  • También se sabe que las dietas bajas en proteínas ayudan a los enfermos de Parkinson.
  • Para obtener más información, visite la página de información de la National Kidney Foundation “Enjoy Your Own Recipes Using Less Protein.” (Disfruta de tus propias recetas utilizando menos proteínas)

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