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Dieta y nutrición: ¿Qué hay de nuevo?

Vida Saludable 07/05/2015

1. Alimentación, quién te ha visto y quién te ve

Los tiempos cambian. Y, con ellos, nuestra manera de alimentarnos. Según un estudio sobre dieta y nutrición titulado La dieta española: una actualización, realizado conjuntamente por la Universidad San Pablo (CEU) la Federación Española de la Nutrición (FEN) y Coca-Cola Company, y que a su vez sirvió de base para la elaboración del Documento de Consenso sobre Obesidad y Sedentarismo en el siglo XXI: ¿Qué se puede y qué se debe hacer?, en los últimos cuarenta años la ingesta media de los españoles ha descendido en un 13%. Esto significa que de ingerir 3.008 kilocalorías por persona y día en 1964, hemos pasado a ingerir 2.609 (de acuerdo con los datos publicados por este análisis en 2012).

2. ¿Existe el gen de la obesidad?

Desde hace años, se ha asociado obesidad con genética. Sin embargo, no está demostrado que exista el gen de la obesidad propiamente dicho; aunque sí hay unos sesenta genes distintos que están asociados de un modo u otro con la misma. Esto es lo que desvela el Profesor Dr. José Mª Ordovás, Director del Laboratorio de Nutrición y Genómica del USDA-Human Nutrition Research Center on Aging de la Universidad de Tufts y Profesor de Nutrición y Genética en la Sackler School of Biomedical Sciences de Boston (EEUU); en su exposición Genética y Nutrición.

Al final, los componentes que más influyen en el sobrepeso son los hábitos de vida y de alimentación poco saludables. Razón de más para educar a los niños en un estilo de vida sano y natural, que prevenga esta enfermedad y todos los demás problemas de salud que se derivan de ella; sobre todo si se sufre desde una edad temprana. Inculcarles el hábito del deporte a través del juego y de la diversión es una buena forma de empezar.

Además, los niños deben consumir todo tipo de alimentos y hacerlo de una manera equilibrada, reduciendo al mínimo la ingesta de golosinas, tentempiés industriales como las patatas fritas de bolsa o las galletas con mucha grasa que, por desgracia, tanto gustan a los más pequeños.


3. El sedentarismo o el signo de nuestros tiempos

El problema es que ya no nos movemos tanto como antes. De acuerdo con los datos de la última Encuesta Nacional de Salud, cuatro de cada diez personas (41,3%) se declaran sedentarias (no realizan ninguna actividad física en su tiempo libre); uno de cada tres hombres (35,9%) y casi una de cada dos mujeres (46,6%).

En palabras del Profesor Varela-Moreiras, Catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad CEU San Pablo y autor de este desvelador estudio, a pesar de haber reducido la ingesta de calorías en nuestra dieta, no somos capaces de tener un balance equilibrado, ya que nuestro gasto energético debido a nuestro estilo de vida inactivo es muy inferior al deseable. Y desde luego, si reducimos de manera continuada la ingesta de energía, podemos tener dificultados para incluir en esa menor cantidad de energía las vitaminas y minerales necesarios. Si, por el contrario, aumentamos el gasto energético, también nos va a permitir una mayor ingesta de calorías acompañadas de los micronutrientes necesarios.

¿Las consecuencias? Además de la obesidad y el sobrepeso, el incremento de los factores de riesgo de múltiples enfermedades crónicas (como hipertensión arterial, colesterol elevado, triglicéridos, diabetes o ciertos tipos de cáncer). Por todas estas razones resulta tan importante realizar algún tipo de actividad física suave o moderada; entre tres y cuatro días a la semana es la frecuencia recomendada.

4. Alimentos y bebidas bajos en calorías: un equilibrio

El balance energético lo es todo. Y es que, para estar en un peso ideal y sano lo más importante es equilibrar las calorías ingeridas con la actividad física realizada. Dicho de otro modo, hay que quemar lo que se come y, ni comer de más, ni moverse de menos. Y viceversa. Por eso, dentro de una dieta variada que incluya todas las cantidades diarias recomendadas de los distintos grupos de nutrientes que el organismo necesita para estar en su punto óptimo, los alimentos y bebidas bajos en calorías ayudan a alcanzar ese equilibrio perfecto.

El secreto está en compensar los pequeños caprichos diarios con este tipo de productos que, sin perder su sabor y sus propiedades alimentarias, aportan menos calorías que los tradicionales (normalmente porque sustituyen el azúcar por otros endulzantes más ligeros, como el aspartamo). Por eso, y sobre todo con la la llegada del buen tiempo, los refrescos light se convierten en la mejor manera de hidratarse y de combatir el calor sin añadir ni una sola caloría de más a la dieta diaria. ¡También para los niños!

Depende del consumidor el tomar una decisión responsable, consciente y sana dentro de su propia dieta. Lo mejor es que el mercado ofrece un sinfín de opciones para elegir. Y éstas son aptas para todos los tipos de gustos, estilos de vida y necesidades personales. Si, además se acompañan del hábito del ejercicio, su capacidad para equilibrar el balance energético se hace todavía más fuerte.

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