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El consumo de cualquier tipo de alcohol, incluido el vino, puede desencadenar ataques de gota

03/02/2014 reuters/ep
El consumo de cualquier tipo de alcohol, incluido el vino, puede desencadenar ataques de gota © ABC El consumo de cualquier tipo de alcohol, incluido el vino, puede desencadenar ataques de gota

Investigadores de la Universidad de Boston, en Estados Unidos, han descubierto que el consumo de cualquier tipo de alcohol, incluido el vino, puede desencadenar y agravar los ataques de gota, uno de los tipos de artritis más dolorosos y discapacitantes, según los resultados publicados en la revista «The American Journal of Medicine».

Esta enfermedad afecta a más de 8 millones de personas sólo en Estados Unidos y su incidencia va en aumento, y se caracteriza por un hinchazón y enrojecimiento de las articulaciones. Afecta con más frecuencia a los pies, especialmente en los hombres con sobrepeso, pero también puede darse en tobillos, rodillas, manos y muñecas.

Desde hacía tiempo su aparición se asociaba al consumo de alcohol y, de hecho, un estudio con más de 47.000 hombres publicado en 2004 reveló que el consumo de cerveza y otras bebidas más fuertes, pero no el vino, aumentaban el riesgo de su aparición. Para ver si este mayor riesgo también podía asociarse al vino, la doctora Tuhina Neogi y su equipo examinaron las respuestas de un total de 724 pacientes con gota que se sometieron a un seguimiento entre 2003 y 2012, de los cuales el 78 por ciento eran hombres.

Periódicamente, los participantes en el estudio debían completar cuestionarios sobre sus ataques, los medicamentos consumidos, su dieta y la frecuencia con que practicaban ejercicio y bebían alcohol. De este modo, vieron que quienes bebían más alcohol tenían un riesgo mayor de sufrir un ataque de gota en las 24 horas posteriores.

Los autores cuantificaron como un vaso una copa de cinco onzas de vino, uno de 12 onzas de cerveza o uno de 1,5 onzas de licor. Mientras que con una única bebida el riesgo de sufrir un ataque de gota no cambio mucho, con una o dos en apenas 24 hora el riesgo se elevó un 36 por ciento; y con entre dos y cuatro, hasta un 50 por ciento.

Además, vieron que el vino era uno de los peores factores desencadenantes, por lo menos para los hombres, ya que el consumo de una o dos copas de vino elevó el riesgo de sufrir ataques recurrentes un 138 por ciento, mientras que el de beber dos vasos de cerveza era de un 75 por ciento.

«Hay que beber con moderación», reconoce la autora del estudio, lo que equivaldría a una copa en el caso de las mujeres y dos para los hombres, si bien apunta que hubo pocas mujeres en el estudio como para estimar dicho efecto. No obstante, Neogi reconoce que es probable que quienes beban sólo vino sí opten por una alimentación y unos hábitos de vida más saludables, lo que podría enmascarar sus efectos.

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