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Iron

01/01/2015

Resumen

El hierro es un mineral fundamental para el cuerpo. Es necesario para transportar oxígeno desde los pulmones hasta las células del organismo y para almacenar el oxígeno en los músculos. Y, aunque el hierro es uno de los elementos que más abundan en la Tierra, es también una de las carencias más frecuentes en el mundo. Según los Centros de control y prevención de enfermedades estadounidenses, la prevalencia de la carencia de hierro en Estados Unidos está en torno a un 2 % en varones adultos, de un 9 % a un 12 % en mujeres blancas no hispanas y en torno a un 20 % en mujeres de raza negra y de origen mexicano.

Las mejores fuentes alimentarias

Existen dos formas de incluir hierro en la dieta: hemo y no hemo. En los alimentos de origen animal, como la carne y el pescado, la mitad más o menos del hierro es hemo y el resto es no hemo. El hierro de los productos lácteos, los huevos y los alimentos de origen vegetal es no hemo en su totalidad. El cuerpo absorbe mejor el hierro hemo. La vitamina C favorece también la absorción de ambas formas de hierro cuando se toman en la misma comida. Los productos enriquecidos, como panes, cereales y barritas de desayuno, pueden aportar importantes cantidades de hierro no hemo a la dieta. Por ejemplo, algunos cereales enriquecidos pueden contener hasta 24 mg de hierro por ración.

Ingesta inadecuada y carencias

Un aporte insuficiente de hierro en la dieta produce anemia por carencia de hierro, que es la carencia nutricional más frecuente en el mundo. Los síntomas son cansancio, disminución de la función cognitiva, mayor riesgo de infecciones y retraso en el desarrollo de lactantes. La anemia por carencia de hierro puede deberse también a una mala absorción del hierro o a la pérdida de hierro provocada por la merma de sangre en la menstruación, heridas o hemorragias gastrointestinales. La carencia de hierro es más frecuente entre lactantes, niños de 1 a 3 años, chicas adolescentes, mujeres en edad fértil y vegetarianos. La necesidad de aportes de hierro es 1,8 veces superior en vegetarianos, porque el hierro no hemo no se absorbe tan bien como el hierro hemo.

Ingesta excesiva

No es probable que ingieras demasiado hierro en tu dieta. No obstante, una dosis alta de aportes complementarios puede tener efectos adversos, desde trastornos gastrointestinales, como náuseas, vómitos y diarrea, hasta trastornos cardiovasculares, renales, hepáticos y del sistema nervioso. A los niños no se les deben dar aportes complementarios de hierro a menos que lo prescriba un médico o un profesional de la salud cualificado. La toxicidad del hierro (debida a grandes dosis de aportes complementarios) puede tener en los niños efectos graves a largo plazo o producir la muerte.

Las personas que padecen las siguientes enfermedades pueden estar en riesgo de sufrir efectos adversos debidos a un alto aporte de hierro y, por tanto, no deben consumir una cantidad excesiva de este mineral: hemocromatosis hereditaria (enfermedad que hace que el cuerpo absorba y almacene demasiado hierro), alcoholismo crónico, enfermedad del hígado, anomalías en la carga de hierro y algunos trastornos genéticos. Además, se recomienda que los hombres adultos y las mujeres posmenopáusicas no tomen aportes complementarios de hierro ni alimentos muy enriquecidos, debido al riesgo de sobrecarga de hierro, una patología que produce la acumulación de hierro en el cuerpo.

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