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La dieta Shangri-La

01/01/2015

¿Qué es?

La dieta Shangri-La no es una dieta en el sentido habitual, que esté compuesta por un conjunto de planes de comidas o de instrucciones detalladas sobre la ingesta de calorías y la nutrición. El libro que se publicó en 2006, The Shangri-La Diet ("La dieta Shangri-La "), se puede describir quizá mejor como un trabajo sobre una teoría psicológica del apetito humano que como un libro sobre una dieta. El núcleo de la teoría del autor es que la gente engorda porque ha sido condicionada para encontrar una fuerte asociación entre la comida y el sabor, asociación que mantendría al apetito exigiendo un mayor aporte de una fuente concreta de calorías para así poder seguir saboreando el sabor. Si una persona puede romper la asociación entre sabor e ingesta de alimentos, puede perder peso porque no tendrá hambre tan frecuente ni intensamente. En el libro se sugieren diversas maneras en las que se puede romper esa asociación, lo que conduciría, según el autor, a una reducción de la ingesta de calorías que conllevaría relativamente pocas incomodidades físicas o emocionales y que duraría toda la vida. Esta dieta ha generado una controversia considerable desde su publicación, no solo respecto de su teoría del apetito y del control del peso, sino también respecto del papel de la revisión por expertos y de los estudios clínicos en la evaluación de dietas nuevas.

Seth Roberts, creador de la dieta Shangri-La, no es médico ni nutricionista, y opina que el metabolismo humano adquirió esencialmente su patrón actual durante la Edad de Piedra, época en la que el suministro de alimentos era muy variable. Cuando la comida escaseaba, el metabolismo de nuestros ancestros de la Edad de Piedra se ralentizaba y se ajustaba a un peso inferior; además, se volvía más eficiente y nuestros ancestros sufrían menos ataques de hambre. Cuando la comida volvía a estar disponible en grandes cantidades, la gente se volvía de hecho más hambrienta; se atiborraban de comida y engordaban de cara a prepararse para el siguiente período de escasez. Este patrón, según Roberts, indica que el cuerpo humano está programado para desear más comida —y no menos— cuando el alimento está fácilmente disponible, de manera que pueda almacenar las calorías extra en forma de grasa para protegerse del siguiente período de hambruna.

¿Qué ventajas tiene?

  • Hay algunas pruebas de escasa relevancia de que la dieta Shangri-La ayuda a algunas personas a perder cantidades de peso notables y a mantener esa pérdida de peso.
  • La dieta permite todo tipo de alimentos, de modo que es posible que sea más improbable que las personas que la siguen se sientan privadas de alimentos.
  • La dieta es fácil de seguir porque no exige pesar ni medir los alimentos o usar técnicas de cocina especiales.
  • Se puede combinar fácilmente con cocinar para una familia, comer en un restaurante u otras actividades que suelen ser problemáticas para quienes siguen una dieta.
  • El aceite o el agua azucarada que se usan en esta dieta son baratos, lo que convierte a la dieta Shangri-La en uno de los regímenes de adelgazamiento menos estresantes en términos de dinero.
  • ¿Cuáles son los riesgos y las precauciones que deben tomarse?

  • Según Roberts, las personas con diabetes no deben usar la opción del agua azucarada, sino únicamente aceite, si siguen la dieta Shangri-La.
  • Roberts advierte de que la química corporal de cada persona parece afectar al tiempo que le cuesta a la dieta Shangri-La tener un efecto sobre el apetito de la persona a dieta. Aparentemente, algunas personas notan una diferencia a las pocas horas de su primera dosis de aceite insípido, mientras que otras pueden necesitar tres semanas para notar un cambio en su apetito.
  • No parece haber ningún riesgo importante para la salud asociado a la dieta Shangri-La, siempre que la persona a dieta ingiera cantidades equilibradas de nutrientes, vitaminas y minerales.
  • Toda persona que se plantee hacer una dieta nueva debe consultar a un médico.
  • ¿Cómo funciona?

  • La dieta Shangri-La exige a quienes la siguen tomar una pequeña cantidad de agua azucarada o una pequeña cantidad de aceite insípido (aceite de oliva extraligero, aceite de colza o aceite de nuez muy refinado) dos o tres veces al día, al menos una hora antes o después de ingerir cualquier cosa que tenga sabor (incluidos la pasta de dientes o los elixires bucales).
  • Roberts recomienda de 1 a 2 cucharadas de aceite al día, que equivalen a 120-240 calorías.
  • La mezcla de azúcar que Roberts usó cuando estuvo perdiendo peso fue de unas 6 cucharadas de fructosa (unas 275 calorías) diluidas en 0,94 litros de agua.
  • Según Roberts, el aceite o el agua azucarada da a la persona a dieta algunas calorías en forma de una sustancia densa en nutriente(s) carente de sabor, con lo que se rompe la asociación entre sabor y calorías (una asociación aprendida).
  • A su vez, al romperse esta asociación aprendida se engañaría al cuerpo, haciendo que este se ajustase a un peso inferior, suprimiese el apetito y se obtuviese una pérdida de peso sin sufrir hambre exagerada.
  • Roberts sugiere tomar dosis de aceite o de agua azucarada nada más levantarse por la mañana y justo antes de irse a dormir por la noche, aunque afirma que los seguidores de esta dieta pueden experimentar y tomarse sus dosis en otros momentos que es posible que les funcionen mejor.
  • Roberts afirma que ha mantenido su peso en unos 68 kilos ingiriendo una comida de 900 calorías al día, 150 calorías de fructosa disuelta en agua y 2 piezas de fruta fresca (de unas 75 calorías cada una).
  • No es necesario que la persona que siga esta dieta realice ningún otro cambio respecto de los tipos de alimentos que prefiere. No obstante, Roberts sugiere maneras en las que la gente que use la dieta Shangri-La puede reducir su punto de ajuste (su peso) aún más:

  • Evitar los anuncios sobre alimentos, los programas de cocina televisivos y otros estímulos visuales relacionados con la comida, ya que se cree que ver imágenes de alimentos aumenta el apetito.
  • Elegir alimentos de índice glucémico bajo.
  • Comer alimentos muy insípidos además de las dosis de aceite (sushi, arroz cocido, claras de huevo, etc.), que ayuden a romper la asociación entre sabor e ingesta de calorías.
  • Practicar el “especiado loco”, que es el término con el que Roberts designa la adición de 10 a 20 especias elegidas al azar a la comida, de modo que el sabor original sea irreconocible. Como dice Roberts: “No reconocimiento del sabor = cero aumento del punto de ajuste = punto de ajuste menor = pérdida de peso”.
  • ¿Cómo es una comida normal?

    La dieta Shangri-La permite que las personas que la siguen coman los alimentos que prefieran. Un ejemplo de comida sería:

  • 1 cucharada de aceite de oliva una hora antes de la hora de la comida
  • Sándwich de pavo con pan integral
  • Palitos de zanahoria
  • Rodajas de manzana
  • ¿Qué opinan los expertos?

  • Una de las principales críticas que se ha hecho a la dieta Shangri-La es la ausencia de estudios clínicos, previos a su publicación, en un grupo de sujetos.
  • No ha aparecido ningún artículo sobre la eficacia de la dieta Shangri-La, ni sobre los riesgos asociados a la misma, en ninguna revista médica o de nutrición examinada por expertos.
  • Esta dieta no ha sido avalada por la Academia Estadounidense de Nutrición y Dietética ni por ninguna otra asociación de dietistas profesionales.
  • Algunos expertos cuestionan la teoría de Roberts sobre la asociación, en el cerebro humano, entre el sabor de los alimentos y la ingesta calórica.
  • Si desea más información, visite el sitio web de Seth Roberts en la siguiente dirección: http://sethroberts.net (en inglés).

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