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La pérdida del sueño, un chivato de los síntomas de alzhéimer

25/06/2014 S. Gutiérrez
El sueño podría ser clave en predecir el alzhéimer. FOTOLIA © ABC El sueño podría ser clave en predecir el alzhéimer. FOTOLIA

Perder el sueño, tener problemas para dormir, podría, según un estudio que se publica en JAMA Neurology, ser un paso previo antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad de Alzhéimer, como pérdida de memoria o problemas cognitivos. Estos datos parecen confirmar otros previos, obtenidos en ratones, que sugerían que había una relación entre la pérdida del sueño y la formación de la placas en el cerebro características del alzhéimer. Podríamos, señalan Andrew B. y Gretchen P. Jones, de la Universidad de Washington (EE.UU.) estar ante un «marcador precoz» de la enfermedad de Alzhéimer.

Las personas con alzhéimer suelen tener problemas con el sueño. Sin embargo, hasta hace poco los investigadores no han empezado a sospechar de que podía ser un indicador de la enfermedad. Este trabajo es el primero que establece una conexión entre ambos en humanos.

Un total de 145 voluntarios participaron en el estudio; todos tenían entre 45 y 75 años de edad y su estado cognitivo era normal al inicio del estudio. Los investigadores analizaron los fluidos cerebrales de todos los voluntarios: así, identificaron a 32 personas con alzhéimer preclínico; es decir, presencia de placas amiloides en el cerebro, pero sin deterioro cognitivo.

Control del sueño

El sueño podría ser clave en predecir el alzhéimer. FOTOLIA

En el estudio, los participantes debían llevar un diario sobre su sueño durante dos semanas, anotar el tiempo que estaban dormidos, si habían o no dormido siesta el día anterior y cualquier información relacionada con el sueño. Además, los investigadores controlaban sus movimientos nocturnos, piernas y brazos mediante sensores.

Los resultados mostraron que aquellos en los que se habían identificado síntomas preclínicos de la enfermedad tenía una pero «eficiencia de sueño» que los demás. Aproximadamente, todos pasaban el mismo tiempo en la cama, pero los primeros estaban más tiempo despiertos. «Cuando analizamos en profundidad aquellos que dormían peor, vimos que eran los que más síntomas preclínicos de la enfermedad tenían».

La cuestión es, ¿es la pérdida del sueño la que contribuye a la enfermedad o la segunda la que no permite dormir bien? Para los expertos, esta información puede ayudarnos a determinar qué «debemos hacer para cambiar el curso de la enfermedad mediante nuevas aproximaciones terapéuticas».

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