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La sal que «ocultan» los alimentos

25/06/2014 CRISTINA GARRIDO
La sal que «ocultan» los alimentos © ABC La sal que «ocultan» los alimentos

A los españoles nos sobra salero. Y no nos referimos a lo simpáticos que nos ven fuera de nuestras fronteras. Tomamos el doble de la sal diaria recomendada por la OMS, que fija el máximo saludable en 5 gramos al día, lo que cabe en un dedal. El problema a la hora de controlar el consumo es que casi el 80% de la sal que ingerimos es la denominada «oculta» o «invisible», porque se encuentra en los alimentos procesados o en medicamentos. A veces ni siquiera la saboreamos, pero está ahí. Es el caso, por ejemplo, de los cereales de desayuno, del jamón de york o las pastillas efervescentes.

Es importante fijarse en la etiqueta nutricional de los productos. En la mayoría de los casos, aparece la cantidad de sodio. Si multiplicamos esa cifra por 2,5 obtendremos los gramos de sal. «Enlatados, embutidos, precocinados, salsas y snacks son los grupos de alimentos con mayor contenido en sodio», advierte la doctora Nieves Martell, presidenta de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH) y jefa de Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Para reducir el consumo de sal, lo aconsejable es «utilizar como mucho gramo y medio diario en la cocina, optar por alimentos frescos, y pensar que los procesados tienen que restringirse a una toma al día», explica a ABC la doctora Martell. El problema de la sal está en el sodio que contiene, que, en exceso (no debe sobrepasar los dos gramos diarios), eleva la presión arterial, con el riesgo de desarrollar hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares relacionadas, como «infartos, anginas de pecho, ictus, hemorragia cerebral, además de insuficiencia renal o deterioro cognitivo», advierte. No se trata de demonizarla, ya que es fundamental para nuestro organismo, sino de tomarla en su justa medida.

Aumenta la sal «invisible»

La presencia de sal en los alimentos procesados de venta en España ha crecido un 6% con respecto a 2010, sobre todo en platos preparados de carnes y pescados, sucedáneos de angulas, fuet y jamón cocido y, especialmente en bollos y galletas, donde ha aumentado un 118%, de acuerdo a un estudio de la OCU que analizó 209 productos el pasado mes de enero. «Creemos que no se hacen verdaderos esfuerzos para disminuirla. Los productos con más sal tienen más sabor y por eso muchos se resisten a reducir», comenta a ABC la portavoz de la organización, Ileana Izverniceanu.

El estudio alerta de que la presencia de sal en el pan ha crecido un 16% desde 2006, cuando se redujo como consecuencia del acuerdo al que llegaron los fabricantes con la Administración. En diez de los productos analizados, entre los que se encuentran las croquetas y empanadillas, las verduras congeladas y en conserva, caldos, latas de atún y mejillones, pizza, queso fresco, pan de molde y patatas fritas, sí ha bajado. Pero ¿por qué este exceso? No es solo cuestión de sabor. «La mayoría de los alimentos envasados utilizan como conservante el sodio», señala la doctora. Aunque no todos informan de su proporción, a finales de este año, asegura Izverniceanu, será obligatorio que aparezca en la etiqueta nutricional.

Para la presidenta de la SEH sería deseable que existieran rangos máximos para determinados alimentos, como los cereales de desayuno. «Los hay que tienen desde un miligramo de sodio hasta mil miligramos por cada cien gramos de producto», alerta. En otros artículos, como las latas, considera necesario incluir un «semáforo» que informe de si el contenido en sodio es alto, medio o bajo, para facilitar su identificación a los consumidores.

1Atento a las etiquetas

Leer la etiqueta de información nutricional de cada alimento y comparar entre los de su grupo eligiendo los que tengan menos contenido en sodio.

2Añadir la sal después

Siempre que sea posible, preparar la propia comida, no añadiendo sal a los alimentos mientras se cocinan y limitando el uso del salero en mesa.

3Alternativas para dar sabor

Buscar la forma de añadir sabor sin añadir sodio, usando hierbas o especias en vez de sal para sazonar los alimentos, como romero, orégano, albahaca, pimienta, ajo, curry, vinagre o zumo de limón.

4Mejor alimentos frescos

Consumir preferentemente alimentos frescos, en vez de enlatados o procesados que contienen siempre más sal.

5Conservas bajas en sodio

La sal que «ocultan» los alimentos

Tener precaución con los vegetales. Mejor que sean frescos o congelados (sin salsa). Si los utilizamos enlatados, vigilar que sean bajos en sodio y sin sal añadida. Aclarar los alimentos enlatados que contengan sodio.

6Fruta en lugar de snacks

Escoger aperitivos y meriendas sin sal y aumentar el consumo de fruta de temporada.

7Cuidado con los aderezos

Tener en cuenta los condimentos que a menudo contienen sal. Es preferible aceite de oliva y vinagre, frente a otros aderezos envasados.

8Cuando coma fuera de casa

Pedir que la comida sea preparada sin sal y que las salsas sean servidas aparte para poder controlar su cantidad, intentando reducir el tamaño de las raciones.

Cantidad de sodio por cada cien gramos de producto. No debe sobrepasar los dos gramos diarios de este elemento presente en la sal.

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