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Marcapasos para la anorexia

25/06/2014 Ernesto Ortega
Las tasas de mortalidad de la anorexia puede llegar al 15 o 20%. FOTOLIA © ABC Las tasas de mortalidad de la anorexia puede llegar al 15 o 20%. FOTOLIA

Tratar los casos de anorexia más graves con un marcapasos cerebral es lo que propone una investigación que se publica en The Lancet y que, según sus autores, logra resultados en términos de mejora del peso, del estado de ánimo y reduce la ansiedad.

Los investigadores del Centro de Neurociencia y la Red Universitaria de Salud Krembil (Canadá) sugieren que, para los casos más graves y que no responden a tratamiento de anorexia nerviosa, la estimulación cerebral profunda (DBS) puede ser una solución. Los resultados de este pequeño ensayo piloto muestran que la mitad de las pacientes tratadas con este método mostraron mejoría en el estado de ánimo y en el Índice de Masa Corporal (IMC).

La estimulación cerebral profunda es un procedimiento neuroquirúrgico que modera la actividad de los circuitos cerebrales disfuncionales. La neuroimagen ha demostrado que existen diferencias estructurales y funcionales en los circuitos cerebrales que regulan el estado de ánimo, la ansiedad, la recompensa y la percepción del cuerpo entre los pacientes de anorexia y controles sanos.

Las tasas de mortalidad de la anorexia puede llegar al 15 o 20%. FOTOLIA

Estudio piloto

La técnica se ha probado en solo seis pacientes resistentes a todos los tratamientos, con edades entre los 24 y los 57 años y con antecedentes de más de 50 hospitalizaciones y de otros trastornos psiquiátricos. Las pacientes estaban despiertas cuando fueron sometidas al procedimiento, que consistió en implantar electrodos en una parte específica del cerebro involucrada en la emoción y que se sabe que también es muy importante en trastornos como la depresión. Durante el proceso, cada estímulo con el electrodo buscaba una respuesta del paciente relacionada con cambios en su estado de ánimo, ansiedad o efectos adversos. Una vez implantados, los electrodos se conectaron a un generador de impulsos implantado debajo de la clavícula derecha, como un marcapasos cardíaco.

Las pruebas se repitieron al primer, tercer y sexto mes; nueve meses después de la cirugía, el equipo observó que tres de las seis pacientes habían logrado aumentar de peso. Además, cuatro de las seis pacientes experimentaron cambios en su estado de ánimo, en su ansiedad, en el control sobre las respuestas emocionales, en sus impulsos de atracón y purga y en otros síntomas relacionados con la anorexia, como las obsesiones y compulsiones.

El coordinador del trabajo, Andrés Lozano, considera que estamos en «el comienzo de una nueva era de comprensión del cerebro y del papel que puede desempeñar en ciertos trastornos neurológicos y, al identificar con precisión y corrección los circuitos cerebrales asociados con los síntomas de algunos de estos trastornos, estamos encontrando nuevas opciones para el tratamiento de estas enfermedades».

Experimental

A pesar de que el tratamiento se considera aún experimental, los investigadores creen que funciona a través de la estimulación de un área específica del cerebro que invierte las anomalías relacionadas con el estado de ánimo, la ansiedad, el control emocional, las obsesiones y compulsiones, comunes en la anorexia. En algunos casos después de la cirugía, las pacientes han sido capaces de completar tratamientos que previamente había fracasado. La investigación, no sólo puede proporcionar una nueva opción de tratamiento para los pacientes, sino también fomentar la comprensión de los pacientes con anorexia y de los factores que hacen que sea persistente.

Los trastornos alimenticios tienen la tasa más elevada de mortalidad de cualquier enfermedad mental y cada día mueren más mujeres a causa de la anorexia. La anorexia nerviosa es un trastorno de la alimentación caracterizado por la restricción de alimentos, la distorsión corporal y un miedo abrumador a aumentar de peso. Las tasas de mortalidad de la anorexia puede llegar al 15 o 20%, especialmente en aquellos pacientes crónicos que no responden a los tratamientos tradicionales. La investigación ha demostrado que el tratamiento de los síntomas emocionales, problemas psicológicos y otras enfermedades mentales asociadas con la anorexia -y no sólo tratar el peso corporal- está vinculado a una menor tasa de recaída y mejora los resultados del tratamiento.

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