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Piernas sanas por dentro, bonitas por fuera

25/06/2014 Mujerhoy.com
© Andrea Arabia

Piernas sanas por dentro, bonitas por fuera

Para muchas mujeres, las varices son un problema estético que les obliga a esconder sus piernas. Pero detrás de estas consideraciones se esconde una trastorno que afecta a un 70% de los españoles y que es la manifestación más habitual de la insuficiencia venosa crónica, una enfermedad vascular que, en sus fases más avanzadas, puede provocar úlceras o flebitis. Además, es la responsable de que, durante los meses de calor, sintamos una pesadez y un cansancio extremo en las piernas.

Las varices son una patología que afecta a las venas de las piernas y que se originan por un mal funcionamiento de las válvulas que impulsan la sangre hacia el corazón, venciendo la fuerza de la gravedad. Como consecuencia de esta insuficiencia venosa, la sangre se estanca en la venas, ensanchándolas y debilitando sus paredes. El doctor Marc Casirols, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Universitario de Bellvitge (Barcelona), advierte de que detrás de lo que conocemos como varices, hay que diferenciar dos tipos de enfermedades:

Las varices primarias. Son dilataciones de las venas en el sistema superficial, fácilmente reconocibles como cordones venosos, más o menos gruesos, que pueden verse y palparse bajo la piel. En esta afección, el entorno profundo se encuentra a salvo y los síntomas son escasos. También pueden aparecer otras formas menores, como varículas, arañas o estrellas vasculares y telangectasias –dilataciones venosas que se vacían al hacer presión sobre ellas–.

Insuficiencia venosa crónica. Esta patología es mucho más complicada y ocurre cuando las varices permanecen durante un largo periodo de tiempo sin tratarse. Una consecuencia grave derivada de este trastorno, que afecta a un 50% de los mayores de 50 años, es la tromboflebitis. Ésta se produce cuando la sangre estancada se coagula y obstruye la circulación provocando una inflamación dolorosa.

El dr. Casirols quiere dejar claro que la gravedad de los síntomas no se corresponde ni con el tamaño ni con la extensión de las varices. Dicho esto, asegura que la insuficiencia venosa se manifiesta por pesadez y cansancio de las piernas, dolor, prurito, cansancio, calambres musculares e hinchazón en miembros inferiores, que empeoran con el ortoestatismo (permanecer de pie) o el calor. En los casos más avanzados, el área del tobillo se torna de color pardo y la piel, más dura y la persona puede desarrollar úlceras.

Esta enfermedad afecta casi al doble de mujeres que de hombres, sin embargo, la previsión es que la incidencia masculina sea cada vez mayor. Además, se caracteriza por ser una patología característica de los países desarrollados y los factores que favorecen su aparición explican el porqué. Estos son: la obesidad, el sedentarismo, los anticonceptivos, los tratamientos hormonales para la menopausia, la utilización de prendas ajustadas que opriman la raíz de las extremidades inferiores y la cintura (cinturones, ligas, fajas,...), permanecer de pie o sentado durante muchas horas seguidas, la exposición al calor... El embarazo es otro factor desencadenante por el sobreesfuerzo venoso que se produce al duplicarse el volumen sanguíneo y por los cambios hormonales.

¿Cuándo hay que operar?

“Lo más importante es tener claro si queremos someternos a una intervención por motivos estéticos o médicos”, asegura el dr. Casirols, y para saberlo es muy importante que los médicos le expliquen al paciente qué tipo de lesión tiene, si ésta es inofensiva o, por el contrario, puede entrañar algún riesgo. Para el especialista, “sólo se puede considerar que existen varices cuando la dilatación venosa es de más de dos milímetros de diámetro y se ve a más de dos metros de distancia”.

Los tratamientos más conservadores apuntan a un periodo de espera, combinado con fármacos (antiinflamatorios, analgésicos, venotónicos, anticoagulantes...), medias terapéuticas y un cambio de hábitos de vida (realizar ejercicio, evitar estar largos periodos de pie, una dieta sana, etc.). Las medidas más agresivas incluyen la operación convencional con extirpación de la vena (stripping o arrancamiento, que en algunos casos sólo requiere anestesia local), la ligadura o el láser endovascular.

ALIVIA LAS MOLESTIAS

Las varices no distinguen de sexo ni edad, aunque es cierto que existen fisiologías y situaciones que favorecen su aparición. Los siguientes consejos te ayudarán a mantenerlas a raya:

• Practica ejercicio físico moderado como pasear o nadar para que los músculos, al contraerse, actúen como corazones periféricos al comprimir las venas e impulsar la sangre hacia el corazón.
 
• Si permaneces mucho rato sentada en la oficina, levántate cada hora y ponte de puntillas.

• No expongas las piernas al sol.

• Duerme con los pies más elevados que la cabeza.

• Masajéate las piernas desde los tobillos hacia las rodillas.

• Hidrata bien la piel de las rodillas y los tobillos.

• Toma tres cápsulas diarias (de 200 mg) de extracto de castaño de Indias. Su extracto ayuda a fortalecer los capilares venosos y previene los calambres.

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