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Problemas nutricionales femeninos

01/01/2015

Las mujeres tienen necesidades nutricionales específicas debidas a los cambios hormonales que tienen lugar durante la menstruación, el embarazo, la lactancia y la menopausia. Existen cinco enfermedades relacionadas científicamente con la nutrición: anemia por deficiencia de hierro, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo II y algunos tipos de cáncer. Además, muchas mujeres controlan la nutrición para gestionar los síntomas premenstruales y los de la menopausia.

Anemia

La anemia por deficiencia de hierro es una alteración nutricional muy frecuente entre las mujeres después del inicio de los ciclos menstruales. La deficiencia de hierro también es frecuente entre mujeres con dietas pobres o con un peso corporal muy bajo. La ingesta recomendada de hierro para las mujeres es de 15 a 18 miligramos (mg) al día. Son buenas fuentes de hierro las carnes rojas, las verduras de hoja verde, las legumbres, y los panes y cereales enriquecidos.

Nutrición durante el embarazo y la lactancia

Durante el embarazo y la lactancia, es importante contar con una buena nutrición, puesto que aumenta la necesidad de calorías y de la mayoría de nutrientes. Un nutriente especialmente importante durante el embarazo es el ácido fólico, una de las vitaminas B. El ácido fólico reduce las probabilidades de que el bebé sufra daños en el cerebro y la médula espinal. Los expertos recomiendan a todas las mujeres en edad fértil consumir por lo menos 400 microgramos (μg) de ácido fólico cada día. Las mujeres embarazadas deberían consumir 600 μg al día. Son buenas fuentes de ácido fólico las verduras de hoja verde, las naranjas y el zumo de naranja, las legumbres secas y los guisantes, así como los panes y cereales enriquecidos.

Tanto durante el embarazo como en la lactancia, también es importante una ingesta adecuada de calcio. La ingesta recomendada de calcio durante el embarazo y la lactancia es de 1000 mg al día. Una adolescente embarazada o en lactancia necesita 1300 mg de calcio al día.

Los cambios hormonales durante el embarazo pueden desencadenar una alteración llamada diabetes gestacional. La diabetes gestacional se caracteriza por niveles elevados de azúcar en sangre. A menudo, es suficiente introducir cambios en la dieta y el ejercicio para mantener los niveles de azúcar en sangre en los niveles adecuados. En la mayoría de las mujeres, esta afección desaparece después de nacer el bebé. Las mujeres que sufren de diabetes gestacional tienen una mayor probabilidad de desarrollar una diabetes de tipo II a lo largo de su vida.

Síndrome premenstrual y menopausia

Muchas mujeres buscan ayuda médica en relación con el síndrome premenstrual (PMS). No existe evidencia científica suficiente de que las modificaciones de la dieta puedan prevenir o aliviar los síntomas del síndrome premenstrual, pero una combinación de buena nutrición, ejercicio y control del estrés pueden ayudar a aliviar los síntomas.

Algunos estudios sugieren que comer regularmente cantidades moderadas de productos alimentarios a base de soja puede ayudar a reducir los síntomas de la menopausia, pero se necesita más investigación para conocer mejor los efectos de aquella sobre los síntomas de la menopausia.

Diabetes

A medida que las mujeres envejecen, el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas aumenta. Las mujeres de más de 45 años con sobrepeso, físicamente inactivas y con un historial familiar de diabetes, tienen más probabilidades de desarrollar una diabetes de tipo II. Mantener un peso saludable, seguir una dieta variada y equilibrada, y adoptar un estilo de vida activo, puede reducir el riesgo de desarrollar dicha enfermedad.

Osteoporosis

Las mujeres sufren un riesgo mayor que los hombres de desarrollar osteoporosis a medida que envejecen. La osteoporosis es una enfermedad irreversible en la cual los huesos se vuelven porosos y se fracturan fácilmente. Por lo general, la enfermedad no produce síntomas hasta que se produce una fractura.

Las dietas bajas en calcio, vitamina D o magnesio, o con ingestas elevadas de cafeína, alcohol, sodio, fósforo o proteínas, pueden aumentar las probabilidades de desarrollar osteoporosis. Una buena nutrición y ejercicios con pesas ayudan a construir huesos fuertes.

Cáncer de mama

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente entre las mujeres de los Estados Unidos, además del cáncer de piel. Las mujeres obesas y de vida sedentaria tienen mayor probabilidad de desarrollar cáncer de mama, y los factores dietéticos pueden desempeñar un papel en su desarrollo. Algunos estudios sugieren que una ingesta excesiva de grasas puede aumentar el riesgo de cáncer de mama. Las dietas que incluyen cantidades adecuadas de frutas, verduras y otros alimentos ricos en fibras, podrían proteger frente al cáncer de mama. No obstante, existe controversia sobre si la dieta influye realmente en este riesgo. El consumo excesivo de alcohol sí parece aumentar el riesgo de cáncer de mama.

Enfermedad cardíaca

El riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares empieza a aumentar en cuanto la mujer alcanza la menopausia, y aumenta rápidamente a partir de los 65 años de edad. Los factores de riesgo dietéticos implicados en la causa o la prevención de las enfermedades cardiovasculares incluyen los antioxidantes dietéticos, la fibra dietética, y el tipo y cantidad de grasas de la dieta. Los antioxidantes se encuentran en frutas y verduras y protegen las células del cuerpo de daños. La fibra soluble, como la fibra de la avena, ayuda a reducir los niveles de colesterol, mientras que los niveles de colesterol en sangre aumentan como resultado de dietas con un alto contenido de grasas totales o saturadas. Un nivel alto de colesterol en la sangre es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Hipertensión

La hipertensión, o tensión arterial elevada, está relacionada con las enfermedades cardiovasculares. El control de peso, un estilo de vida activo, y una dieta baja en sal y grasas, y rica en frutas y verduras, pueden ayudar a prevenir la hipertensión.

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