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Selenium

01/01/2015

Resumen

El selenio es un mineral que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades para regular las hormonas tiroideas y mantener un sistema inmunitario sano. Una de las funciones más importantes del selenio es como antioxidante para evitar el daño celular provocado por los radicales libres.

Las mejores fuentes alimentarias

El contenido en selenio de los alimentos puede variar notablemente en función de la composición del suelo donde se cría un animal o se cultiva una planta. Los alimentos más ricos en selenio son el marisco, la carne y los cereales.

En Estados Unidos y Canadá, los animales que se crían para la alimentación, como las vacas, los cerdos y los pollos, suelen estar alimentados con dietas enriquecidas en selenio y, por tanto, la cantidad de selenio en la carne, la leche y los huevos tiende a ser relativamente constante. Aunque el cuerpo absorbe más fácilmente el selenio de los alimentos de origen vegetal que el de origen animal, el contenido en las frutas y verduras varía notablemente. No obstante, los grandes sistemas de distribución de alimentos de Norteamérica tienden a nivelar estas diferencias, con lo que previenen una ingesta insuficiente en personas que viven en zonas pobres en selenio.

Ingesta inadecuada y carencias

La carencia de selenio es infrecuente. No se cree que esta carencia en sí produzca alguna enfermedad, sin embargo sí que predispone a niños y adolescentes a dos patologías concretas: la enfermedad de Keshan y la enfermedad de Kashin-Beck. Ambas pueden afectar al corazón, los huesos y las articulaciones.

Ingesta excesiva

La toxicidad del selenio es infrecuente. Dicho esto, dosis altas de selenio pueden ser muy tóxicas y una concentración elevada en sangre puede producir una dolencia denominada selenosis. Los síntomas más frecuentes de la selenosis son cabello y uñas frágiles, estómago revuelto y pérdida de cabello. Otros síntomas pueden ser aliento con olor a ajo, erupción cutánea, cansancio, irritabilidad y lesiones nerviosas leves.

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