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Vitamin D

01/01/2015

Resumen

La vitamina D es un nutriente liposoluble que tu organismo es capaz de producir y que no se encuentra de manera natural en muchos alimentos. Conocida también como calciferol, la vitamina D promueve la absorción de dos minerales, el calcio y el fósforo, y después ayuda a depositarlos en los huesos y en los dientes para hacerlos sanos y fuertes.

Tu organismo produce vitamina D al sintetizar los rayos ultravioletas del sol que entran en contacto con tu piel. Esta es la forma principal por la que el ser humano obtiene la vitamina D. Si tu nivel de exposición al sol es limitada, es fundamental que obtengas vitamina D de fuentes alimentarias.

Las investigaciones llevadas a cabo también sugieren que la vitamina D está vinculada a una menor incidencia de cáncer y a tasas más bajas de problemas relacionados con el sistema inmunológico, como la diabetes de tipo 1 y la esclerosis múltiple.

Las mejores fuentes alimentarias

Existen muy pocos alimentos que sean originalmente ricos en vitamina D. Por eso, la mayoría de las personas la obtiene a través del consumo de alimentos enriquecidos, como leche, leche de soja y cereales fortificados. La vitamina D se encuentra de forma natural en la carne de pescados grasos (caballa, salmón o sardina) y en la yema de huevo.

Ingesta inadecuada y carencias

Una deficiencia de vitamina D degenera en raquitismo (crecimiento óseo defectuoso) en niños, y en osteomalacia (huesos débiles) y osteoporosis (huesos porosos) en los adultos. Estas enfermedades son el resultado de una mineralización inadecuada de los huesos o una desmineralización del esqueleto. La alimentación de las personas con alergias a la leche o intolerancia a la lactosa, o la vegana (desprovista del consumo de productos de procedencia animal, incluida la leche y los huevos), son dietas pobres en vitamina D.

Determinados segmentos de población pueden necesitar vitamina D en forma de suplemento, sobre todo si no suelen estar expuestos a la luz del sol. Estos grupos incluyen:

Lactantes de leche exclusivamente materna: la leche humana contiene muy poca vitamina D. Muchos lactantes, especialmente los que viven en lugares muy al norte del planeta, pueden no recibir suficiente luz solar.

Adultos mayores: los adultos mayores son más proclives a sufrir carencias de vitamina D, especialmente los que viven en las ciudades industrializadas más al norte del mundo. Esto se debe a una falta de luz solar, junto con una capacidad más reducida de la piel para sintetizar la vitamina D.

Piel oscura y uso de pantalla solar: las personas con piel oscura o las que utilizan protector solar de uso tópico, tienen un mayor riesgo de deficiencia causado por una menor capacidad para producir vitamina D en la piel.

Ingesta excesiva

Dado que las vitaminas liposolubles, como la vitamina D, se almacenan en el organismo, una ingesta excesiva puede resultar tóxica y causar hipervitaminosis D. Entre los signos de hipervitaminosis D encontramos la aparición de piedras en el riñón, pérdida de masa ósea, debilidad, debilidad ósea, anorexia, náuseas, vómitos y función renal disminuida. Pero, si dudas: no existe evidencia de que la vitamina D generada por el cuerpo a través de la exposición al sol pueda contribuir a una situación de toxicidad, dado que el organismo es capaz de regular su producción.

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