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La ciudad de los cien patios (¡y no es Córdoba!)

Logotipo de La Vanguardia La Vanguardia hace 5 días Magda Bigas

En su día símbolos de estatus y poder, reductos de silencio y de paz, los patios de Palma se han convertido con el paso de los siglos en la huella más deliciosa de la historia de una ciudad que atesora uno de los cascos antiguos mejor conservados del Viejo Continente. Sus orígenes se remontan al siglo XIII, y constituían una de las partes más visibles de las mansiones y casas señoriales de la antigua aristocracia local, que vivía alrededor de la catedral. 

Alcanzaron su máximo apogeo entre los siglos XVI y XVIII y no había palacete ni casa que se preciara sin un patio a la altura. Y es que estos rincones empedrados, a medio camino entre el espacio público y el privado, eran en realidad la entrada a la vivienda y un lugar lleno de vida que reflejaba un porte y una distinción perfectamente calculados por sus moradores. 

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En su día Palma llegó a contabilizar 500 patios por todo su casco antiguo, de los que en la actualidad solo se conservan alrededor de un centenar. Beben de la tradición romana y árabe, y la amalgama de estilos -los encontramos góticos, renacentistas y barrocos- no hace más que evidenciar la riqueza arquitectónica de la capital balear.

Lo cierto es que no existían dos patios iguales, pero, por lo general, compartían unas características comunes en prácticamente todos ellos. Disponían de zaguán, columnas y capiteles, blasones y escudos de armas, decoraciones en puertas y ventanas, unas escaleras que daban acceso a la vivienda, e incluso contaban con frecuencia con huerto propio.

Con el tiempo, algunas de las mansiones han pasado a manos de entidades públicas, otras albergan museos o espacios expositivos y unas terceras son privadas, motivo por el que no todos los patios pueden ser visitados. Hay tours organizados, pero si te gusta ir por libre, toma nota: te detallamos los más sobresalientes y te animamos a que te pierdas por las calles del casco histórico y los descubras por tí mismo.

La casa señorial más antigua

Can Bordils

Patio de Can Bordils, Palma © Visit Palma Patio de Can Bordils, Palma

La casa, que en la actualidad acoge el archivo municipal de Palma, es uno de los palacetes más antiguos de la capital. Fue construida en el siglo XIII sobre restos de una edificación de la época musulmana, y posteriormente reformada en dos ocasiones. La primera, en el siglo XVI, la llevó a cabo la familia Sureda, y sus armas se aprecian en las ventanas de los estudios y en un arco. La reforma definitiva la realizó cuatro siglos más tarde, en 1941, el arquitecto Guillermo Fortesa, que diseñó su representativa escalera. (Calle de la Almudaina, 9).

El patio mejor conservado

Can Balaguer

Patio de Can Balaguer © Visit Palma Patio de Can Balaguer

El de Can Balaguer es el gran patio de Palma y el único de la ciudad visitable que todavía conserva el mobiliario original. Durante la visita se pueden admirar las pinturas impresionistas de Antoni Gelabert. Y es que esta destacable casa señorial que une el paseo Des Born con la Rambla es hoy el Círculo de las Bellas Artes. (Calle de la Unió, 3).

Un patio más elegante

Casal Solleric

Patio del Casal Solleric © Visit Palma Patio del Casal Solleric

El Casal Solleric cuenta con uno de los patios más elegantes de la ciudad y, además, es visitable. Rectangular, armonioso y de grandes dimensiones, está rodeado de columnas. Se accede a la planta superior por una hermosa escalera imperial sobre la cual destacan los arcos rebajados. El edificio acoge exposiciones e instalaciones de arte contemporáneo. (Paseo del Born, 27).

El más espectacular

Can Vivot

Palacio del marqués de Vivot. Palma © Jose Luis Filpo Cabana / Wikimedia Commons (CC BY 3.0) Palacio del marqués de Vivot. Palma

Las dimensiones y el refinamiento de sus detalles convierten el patio barroco de Can Vivot -conocido también como Can Sureda- en el más espectacular de la ciudad. Luce una escalera imperial con dos accesos que se encuentran en el rellano del piso superior y un bonito empedrado. Te advertimos de que tendrás que conformarte con admirarlo desde la calle a través de una verja, ya que no está abierto al público. (Calle de Can Savellà, 6).

Un patio adaptado a las murallas 

Cal Marqués de la Torre

Patio de Cal Marqués de la Torre © Visit Palma Patio de Cal Marqués de la Torre

Conocida también como Ca la Torre, esta casa señorial fue construida en 1696 sobre un antiguo edificio del siglo XV. El patio no ocupa el lugar central, sino que está adaptado al recinto de las murallas medievales. Tiene una elegante escalera elíptica del siglo XIX. En la actualidad acoge las instalaciones de Colegio de Arquitectos .(Calle Portella, 14).

Una perla gótica

Ca la Gran Cristiana

Ca la Gran Cristiana © Visit Palma Ca la Gran Cristiana

El palacete, sede del museo de Mallorca, debe su nombre a una figura muy popular del carlismo de la isla y una gran creyente: Catalina Zaforteza y de Togores. El edificio de estilo gótico tiene unas considerables dimensiones, ya que fue construido en el siglo XVI a partir de la unión de diversas viviendas antiguas. En su patio central se han encontrado restos de la primera casa musulmana identificada en la isla. (Calle de la Portella, 5).

Los patios de Palma fueron en su día símbolos de estatus y poder

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