Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

Los mejores paseos en tranvías del mundo

Logotipo de Harper's Bazaar Harper's Bazaar 11/10/2017 harpersbazaar.es

El centro de Lisboa no se entiende sin sus tranvías, aunque es el número 28 el que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad, y el que no hay turista que renuncie a darse al menos un viaje, ahorrándose subir, de paso, las empinadas calles del barrio de Alfama. La ruta completa puede llevar unos 40 minutos, en los que se agradece el paseo tras horas de caminata y donde el fado se puede oír a ratitos, colándose por las ventanas de los restaurantes tradicionales. Su imagen en calles angostas enamora.

El centro de Lisboa no se entiende sin sus tranvías, aunque es el número 28 el que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad, y el que no hay turista que renuncie a darse al menos un viaje, ahorrándose subir, de paso, las empinadas calles del barrio de Alfama. La ruta completa puede llevar unos 40 minutos, en los que se agradece el paseo tras horas de caminata y donde el fado se puede oír a ratitos, colándose por las ventanas de los restaurantes tradicionales. Su imagen en calles angostas enamora.
© Copyright © 2017 Hearst Magazines, S.L.

El siglo XIX fue el del tranvía, tanto de su creación, durante la primera mitad del siglo, como de su popularización y extensión por todo el planeta. Primero, con tracción animal, para, ya en las últimas décadas, pasar a ser un medio de transporte eléctrico. Un éxito que no dejó de crecer durante décadas, siendo el sistema estrella del periodo de Entreguerras, para casi abruptamente, desaparecer ante el desarrollo imparable de los autobuses y el acceso sencillo a un vehículo propio.

Sin embargo, precisamente porque desaparecieron prácticamente de todas las ciudades, los pocos que quedan, e incluso los que se recuperaron anecdóticamente para recorrer pequeños tramos en las últimas décadas, cuentan con un encanto especial. Montar en ellos permite, especialmente si estamos de vacaciones, sentirnos como si también hubiéramos viajado en el tiempo, transportados a aquellas décadas en las que el ajetreo en torno a sus puertas era igual al que ahora vemos en los vagones de metro.

Subirse a estos tranvías seleccionados es mucho más que una buena idea. Todo ellos ofrecen la oportunidad de convertir el paseo en una experiencia inolvidable.

Gestión anuncios
Gestión anuncios

Más de Harper's Bazaar

image beaconimage beaconimage beacon