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Por todas estas razones Ronda es la ciudad más deseada (y vertiginosa) de Málaga

Logotipo de ELLE ELLE 25/03/2019 Por Inés Martínez
© Evgeni Dinev Photography

Nerja, Frigiliana, Casares, Antequera La provincia de Málaga está repleta de pequeños pueblos y ciudades que, como si de piezas de un puzle se tratara, conforman la belleza que caracteriza al territorio español del sur. Entre todas ellas, hay una que siempre logra convencernos de que estamos en el lugar correcto. Especialmente si nos encontramos sobre el Puente Nuevo y nos atrevemos a bajar la vista para ver el ‘Tajo’ de más de 100 metros que da vida a la postal más icónica de Ronda.

Este símbolo del Siglo XVIII, construido sobre el río Guadalevín, es en realidad un segundo intento; una manera de sobreponerse a la tragedia que supuso el derrumbe del primer puente que aquí descansaba años antes y que causó 50 muertes.

Puente Nuevo Ronda © Zu Sanchez Photography Puente Nuevo Ronda

Son muchos los miradores que ofrecen una vista espectacular del Puente Nuevo. Cada uno especial, cada uno diferente. Desde el Mirador de Aldehuela obtendremos una preciosa panorámica de la imponente construcción al igual que de las casas blancas que descansan sobre el cortado de piedra. En el Mirador de Cuenca disfrutaremos de una vista similar aunque con distinta perspectiva, pero merecerá la pena comprobarlo para así pasear por las terrazas a distintas alturas de los Jardines de Cuenca. Y que no se nos olvide asomarnos por el famoso 'Balcón del coño' en el Mirador de Ronda, la mejor manera de contemplar la Serranía de Ronda desde una posición privilegiada.

Toca poner el foco en el interior de la localidad y la Plaza Duquesa de Parcent debería ser una de nuestras primeras paradas. Solo así podremos admirar con detalle las esbeltas columnas de la Iglesia Santa María la Mayor.

Ronda Malaga © kelvinjay Ronda Malaga

A escasos metros encontramos el curioso Museo del Bandolero de Ronda, una visita necesaria si queremos empaparnos de historias sobre los bandoleros, viajeros románticos y contrabandistas que hoy forman parte de las leyendas de la ciudad.

La clave está en callejear y encontrar pequeños tesoros a cada paso, como por ejemplo, la huella árabe de los patios y jardines que guarda con recelo el Palacio de Mondragón. Se dice que este emblemático edificio, reconvertido en museo municipal, fue residencia del rey Abomelic, hijo del sultán de Marruecos Abul Asan. Precisamente de origen árabe es también la mina de captación de agua que encontramos en las profundidades de La Casa del Rey Moro, otro de los edificios más buscados de Ronda. Eso sí, prepárate para los más de 200 escalones a los que tendrás que enfrentarte si planeas comprobarlo con tus propios ojos.

mina casa del rey moro Ronda © Christian Handl mina casa del rey moro Ronda

Aunque si hay un monumento que destaca por encima del resto es sin duda el conjunto que forman sus baños árabes, considerados los mejor conservados de España. A pesar de las lluvias torrenciales que sacudieron a la localidad a finales de 2018, todavía puede visitarse el interior de esta joya arquitectónica de época nazarí.

baños árabes ronda © Education Images baños árabes ronda

Cuando cruzamos el Puente Nuevo, la Plaza del Socorro con la Iglesia de Nuestra Señora del Socorro y la Plaza de Toros de la Real Maestranza nos esperan. El fervor taurino en Ronda, incuestionable, alcanza su clímax a principios de septiembre, cuando se celebra la Goyesca, una de las corridas más relevantes de nuestro país.

Casualmente fue la pasión por la tauromaquia lo que terminó de consolidar la fijación de dos grandes, Ernest Hemingway y Orson Welles, por esta ciudad malagueña. Ambos cuentan hoy con sendas calles y esculturas en su honor, aunque, para ser justos, quizá el flechazo de Welles fuera algo mayor si tenemos en cuenta que sus cenizas descansan en la finca El Recreo de San Cayetano.

Michelle Obama es otra de las que quiso dejarse ver por las calles empedradas de Ronda y no la culpamos porque, ¿quién puede resistirse a su trazado irregular de fachadas blancas?

calle ronda © Blanchi Costela calle ronda

El siguiente paso será comprobar a qué sabe Ronda. Algunos como el Tragatá de Benito Gómez pueden permitirse el lujo de darle una vuelta al concepto "tapa" de toda la vida introduciendo notas más creativas como el salmón marinado a la vainilla, lima y yogur de huevas o la oreja de cerdo frita con salsa picante. Mientras, otros como El Lechuguita, no necesitan si quiera presentación por lo fácil (y barato) que resulta salir de este ajetreado local con el estómago lleno.

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De puertas para fuera, este territorio malagueño continua sorprendiéndonos. A escasos kilómetros, concretamente en el Parque Natural Sierra de Grazalema, encontramos la Cueva del Gato, cuyas refrescantes aguas invitan a turistas y locales a darse un chapuzón los días de más calor.

Ronda, la más deseada (y vertiginosa) de Málaga © Blanchi Costela Ronda, la más deseada (y vertiginosa) de Málaga

No muy lejos se conserva la Cueva de la Pileta, un yacimiento prehistórico que todavía almacena más de tres mil motivos gráficos de arte rupestre en sus paredes. Y, para completar este recorrido de libro de historia, merecerá la pena acercarse a observar las ruinas romanas de Acinipo, entre las que destacan los restos un teatro asombrosamente bien conservado.

Ronda, la más deseada (y vertiginosa) de Málaga © Alex Lapuerta Ronda, la más deseada (y vertiginosa) de Málaga

Como veis, Ronda es la elección ganadora cuando se trata de encontrar una ciudad con historia, cultura y ambiente en sus calles pero lo suficientemente manejable como para exprimirla en un fin de semana. Tal vez por eso encabezará siempre nuestra lista de ciudades a las que querríamos volver eternamente.

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