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Qué son las 'slow cities'

Logotipo de Bonviveur Bonviveur 26/07/2017
Morella, en Castellón, es una 'slow city' © Bon Viveur Morella, en Castellón, es una 'slow city'

Las slow cities, también conocidas como ciudades lentas o cittaslowson poblaciones comprometidas con la mejora de la calidad de sus habitantes, localidades que desean evitar la homogeneización y celebran las características propias que las convierten en únicas. Lo hacen, por ejemplo, a través de la protección de alimentos autóctonos y sus productores, la recuperación de platos tradicionales y el impulso de la agricultura y la ganadería ecológicas. Remarcando los rasgos propios, el respeto por el medio ambiente y la conciencia del entorno en el que se vive.

Las mejoras que se plantean y llevan a cabo desde las ciudades lentas, municipios con una población siempre inferior a los 50.000 habitantes, se encuentran íntimamente vinculadas al territorio propio, las nuevas tecnologías y el medio ambiente. Se busca que lo tradicional conviva con lo contemporáneo, con equilibrio y respeto. Se celebra la diversidad cultural al mismo tiempo que se impulsan los productos de alimentación más propios, obtenidos mediante cultivos naturales, compatibles con el entorno y su supervivencia. Promoviéndose además, directamente en los ciudadanos, valores como la hospitalidad, la convivencia y la conveniencia de hacer posibles todos los rasgos que caracterizan a una slow city, una ciudad inspirada por las bases del movimiento Slow Food.

Todas estas características se materializan mediante iniciativas concretas de diversa índole. Con las peatonalizaciones de los centros históricos y calles más emblemáticas, la promoción del comercio de proximidad, las facilidades a la hora de llevar a cabo iniciativas en pro de productos locales, la difusión de tradiciones culinarias sanas que favorezcan al mismo tiempo la supervivencia del cultivo de esos alimentos propios, la conservación del patrimonio cultural, la reducción de cualquier tipo de contaminación, desde acústica o lumínica, hasta la polución en sí misma, la trasmisión de un ritmo de vida menos frenético o el desarrollo de tecnologías urbanísticas que amplíen las posibilidades de las acciones que se llevan a cabo.

En España existen diversas poblaciones proclamadas como slow cities o cittaslow, ocho en total. Son Balmaseda, Lekeitio y Mungia en el País Vasco, Begues, Begur y Pals en Cataluña, Morella en la Comunidad Valenciana y Rubielos de Mora en Aragón.

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