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Todos los caminos jacobeos llevan a Santiago, menos uno (el que va al fin de la tierra)

Logotipo de ¡Hola! ¡Hola! 08/08/2017 hola

Revista ¡HOLA!

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© Proporcionado por Hola S.L. – Hello Magazines

El Camino de Santiago es una droga de las más potentes y viciosas que existen. En el Camino no hay penas, malos rollos, ni insomnios. Tampoco importa si llueve a gritos o si hace un calor africano. Solo hay paisajes gloriosos, gente con buena onda y, por la noche, la seguridad de dormir roncando. Por eso, cuando se agota, hay peregrinos que lo llevan fatal y que, para calmar la ansiedad, continúan andando hasta el final de la tierra, el finis terrae, completando así un itinerario mítico-simbólico que seguía el rastro marcado por la Vía Láctea.

PRIMERAS ETAPAS

Tanto si se camina a Fisterra como a Muxía, las dos primeras etapas son las mismas. La primera va de Santiago a Negreira, villa bien servida de albergues y bares, donde el camino atraviesa por una triple arcada el imponente pazo de Cotón, que parece una fortaleza y, en su día, lo era.

Cuatro kilómetros antes, se cruza el río Tambre en A Ponte Maceira, un pueblecito de cuento medieval con un puente de cinco arcos que, según la leyenda, se derrumbó cuando los romanos iban a dar alcance a los discípulos del Apóstol, tras huir estos de Dugium. A su alrededor hay un pulcro conjunto arquitectónico formado por la capilla de San Brais, el pazo de Baladrón, dos pequeños molinos harineros, hórreos, palomares y viviendas cuidadosamente restauradas.

CAMINO A FISTERRA

La segunda etapa, la más larga de todas (37 kilómetros), lleva de Negreira a Olveiroa, una aldea resucitada y embellecida gracias al enorme auge del camino de Fisterra y Muxía. Seis kilómetros después de Olveiroa, en Hospital, el camino se bifurca: por el ramal de la izquierda se va a Fisterra (dos etapas más, parando en Corcubión) y por el de la derecha a Muxía, de un solo tirón. Todos los peregrinos saben lo que hay que hacer en el cabo de Fisterra, el segundo lugar más visitado de Galicia, después de Santiago: bañarse, quemar la ropa del camino y ver hundirse el sol en el mar. Menos saben, en cambio, que un kilómetro antes de llegar al faro, se esconde en la empinada del cabo el cementerio más vanguardista de la Costa da Morte y de toda España, obra de César Portela, que fue finalista del premio Mies van der Rohe en 2003.

RAMAL A MUXÍA

El ramal de Muxía permite conocer también otro cementerio moderno a rabiar, el de Dumbría, cuyos nichos de alegres colores semejan cuadros de Mondrian. El albergue de peregrinos de la localidad es una obra no menos llamativa de la misma arquitecta, Rosana Pichel. Más curiosidades de este tramo: el hórreo de 27 metros de San Martiño de Ozón, la preciosa iglesia románica de San Xulián de Moraime y, por supuesto, el santuario da Barca, en Muxía, junto al faro, en una punta de roca desnuda batida sin cesar por grandes olas. La tradición asegura que cuando Santiago predicaba por estas tierras sufriendo penalidades y desalientos, se le apareció la Virgen en una barca de piedra guiada por ángeles. La barca sería la famosa Pedra de Abalar y la vela, la Pedra dos Cadrís, que cura el reúma y los dolores de espalda a quienes pasan nueve veces por debajo de ella.

Desde donde mejor se ven el santuario y su ribera rocosa es desde el altozano en que se yergue la escultura A Ferida, que simboliza el corazón partido de Galicia (y de toda España) por la catástrofe del Prestige. Sin embargo, para ver y sentir las olas inmensas, que algún día se llevarán todas estas piedras (sagradas o no) al fondo del mar, es preferible arrimarse al faro. Con mucho cuidado.

DOS ETAPAS MÁS
Llegados al faro de Muxía, o al de Fisterra, cabría suponer que ya no se puede andar más. Craso error. Aún quedan, para calmar el mono caminero, dos etapas adicionales de Muxía a Fisterra (o viceversa), haciendo noche en Lires: dos días más bordeando la Costa da Morte, el litoral más salvaje de España, que tantos hombres de mar ha visto partir y no regresar. Y ahora también hombres de tierra, adictos a las flechas amarillas que, mientras caminan, van pensando en cualquier cosa, menos en volver a casa.

NO DEJES DE… Bañarte al llegar a Fisterra, como manda la tradición. Pero no en el cabo, que sería un suicidio, ni en la playa Langosteira, que es demasiado civilizada para estar en el final de la tierra. Mejor en la salvaje y solitaria playa de Mar de Fora, al oeste de la población, donde no hay otra cosa alrededor que un campo de dunas de 270 metros de profundidad y hasta ocho de altura. Pero mucha precaución, porque tampoco hay nadie vigilando y esta playa no mira a la ría, sino al océano, y qué océano.

GUÍA PRÁCTICA

Cómo llegar
El itinerario jacobeo hacia Fisterra y Muxía comienza en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela, meta del resto de los caminos. Se inicia bajando por la costa do Cristo y la rúa das Hortas, para seguir por las rúas do Cruceiro do Gallo, Poza de Bar y San Lorenzo, al final de la cual se ven las primeras señales. Al igual que el resto de itinerarios jacobeos en Galicia, está señalizado con flechas amarillas y con mojones con indicador de distancia. De Santiago a Fisterra hay 93 kilómetros (cuatro etapas). De Santiago a Muxía, 87 (tres etapas). De Fisterra a Muxía, o viceversa, 31 (dos etapas).

Dónde dormir
En Fisterra, en Mar de Ardora (hotelmardaardora.com), un hotel joven con spa, jardín y vistas a la playa de Mar de Fora, y Alen do Mar (hotelalendomar.com), en la plaua Langosteira. En Muxía, en A de Loló (hoteladelolo.com), un hotel-boutique muy moderno, con zona chill-out y el mejor restaurante de la localidad. Casa de Bola (casadebola.com), en Negreira, es un alojamiento rural con encanto al final de la primera etapa del Camino. Y As Pías (aspias.net), en Olveiroa, una remozada casa rural en uno de los rincones más atractivos del camino. También recomendable es Casa da Balea (casadabalea.com), en Corcubión, un alojamiento temático dedicado al mundo de las ballenas.  

Dónde comer
En Ponte Maceira (restaurantepontemaceira.com), en la misma localidad que le da nombre, con vistas al río y al puente medieval, ofrece preparaciones originales de platos tradicionales. En Fisterra, el muy popular mesón A Cantina (tel. 981 74 03 22), frente al puerto; y O Fragón (tel. 981 74 04 29), un lugar para disfrutar con una excelente cocina de mercado. Buena recomendación en Muxía es D’Álvaro (restaurantedalvaro.com), especializado en marisco, pulpo flambeado y carne a la piedra. 

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