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La ‘dolce vita’ belga

ELLE ELLE 18/05/2014 Texto y Fotos: José María de Pablo
Siempre llena de visitantes, esta plaza es tan especial, que no cabe más alternativa que empezar la visita en este rectángulo casi perfecto.: Grand Place, en pleno centro © Copyright © 2014 Hearst Magazines, S.L. Grand Place, en pleno centro

Hay un lugar en Bruselas donde conviven en paz y armonía una loba, un ciervo, un cisne, un asno, un pavo real y un zorro. En ese mismo lugar también se puede ver al Rey de España junto a un saco, una carretilla o un cuerno. Esto no es una metáfora de la Unión Europea, cuya capitalidad ostenta Bruselas, sino los símbolos que dan nombre a algunas de las más de 30 casas gremiales de la plaza más bonita de Bélgica, la Grand Place.Siempre llena de visitantes, este lugar es tan especial, que no cabe más alternativa que empezar la visita en este rectángulo casi perfecto presidido por las torres enfrentadas del Ayuntamiento y de la Casa del Rey. Ésta, también conocida como Casa de la Panadería, fue centro administrativo de los asuntos del Duque de Brabante y Rey de España, Carlos V.Si quieres saber qué hay detrás de estas bellas fachadas de estilo gótico flamígero, puedes satisfacer tu curiosidad en cualquiera de los restaurantes y negocios que ocupan las casas, o bien uniéndote a las visitas que ofrece el Ayuntamiento (entrada: 5 euros), donde se muestran varias de las salas más nobles. En la Casa del Rey se puede ver el Museo Municipal (entrada 3 euros), dedicado a la historia de la ciudad, donde, junto a objetos históricos, se encuentra el famoso guardarropa del Manneken-Pis. El ajuar cuenta con 846 diminutos trajes típicos de diferentes lugares del mundo, incluyendo un divertido traje de luces. El modelo real, el Manneken-Pis está a solo dos manzanas de la plaza. Para encontrarlo basta con que sigas el flujo de gente deseosa de ver al meoncillo más famoso del mundo.Baile de estilosUna vez hayas cumplido con estas dos obligadas visitas, es el momento de vagar por el centro, descubriendo animadas calles de origen medieval, como la Rue Marché aux Herbs, trasera de la Grand Place, donde se encuentra la principal oficina de turismo de Bruselas.Desde esta calle se accede a una de las joyas de la arquitectura Belle Époque, Les Galeries Saint-Hubert, un luminoso corredor comercial cubierto con vidrio donde se pueden encontrar algunos de los comercios tradicionales más exclusivos. El tiempo parece detenido detrás de los escaparates que muestran el chocolate más fino (las famosas casas Godiva y Neuhaus, entre ellas); plumas estilográficas y tinta china, partituras musicales, pasamanería de bruselas, sombrereros... El toque más contemporáneo lo pone la librería del Galeries Cinema, un templo de la cultura de estilo art decó dedicado a la cinematografía. Es el único tramo de la galería que no responde al estilo original, aunque por su valor arquitectónico y su peso en la historia de la intelectualidad hace que no desentone en el conjunto. Al final de la galería, hay que elegir entre el gótico y el neoclásico. Si optas por este último, dirígete la derecha, donde está la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula (Parvis Sainte-Gudule). Edificada en entre los siglos XII y XV siguiendo el modelo de las catedrales góticas francesas. En su interior reposan los restos de la nobleza local, siendo de especial relevancia los vitrales de la capilla del Santo Sacramento, regalo del rey Carlos V. Para profundizar más, se puede visitar la Cripta románica (2,50 euros), el Museo del Tesoro y los restos arqueológicos (entrada: 1 euro cada uno).Por último, junto al edificio de la Bolsa está Café Cirio (Rue de la Bourse 18-20), punto de reunión de bohemios y elegantes bruselenses de cierta edad, fanáticos del half n half, un cóctel con vino blanco y espumoso.Cómic, el Noveno ArteTintín, por supuesto, pero también Lucky Luke, Spirou o los Pitufos tienen el sello bruselense. Para profundizar en la historia del cómic belga, debes visitar el Centro Belga del Cómic-CBBC (adultos: 8 euros, menores de 12 años: 3 euros), en un edificio diseñado por Victor Horta. El museo gustará especialmente a los niños, a los que les esperan un montón de actividades.Si quieres ir un poco más lejos, bucea por los fondos de Brüsel (Bld, Anspachlaan), una tienda que eleva a la más alta categoría de arte la producción de dibujantes de todo el mundo en su espacio expositivo.

Alrededor del palacio de Leopoldo II se concentra uno de los mayores conglomerados museístico de la ciudad.: Mont des Arts, museos y mercados

Mont des Arts, museos y mercados
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