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Los Cabos: descubre otro tesoro mexicano

30/08/2014 Ana Fernández
Un resort en el Cabo San Lucas.: Photo © GTRES Photo

SAN LUCAS Y SAN JOSÉ

En 1950 el cineasta Gil Powell compró un terreno al norte de San José del Cabo. Como iba a menudo a África para rodar escenas de animales, los locales le apodaban El Leonero. En 1967 abrió el rancho-hotel con este nombre y este fue el principio del descubrimiento de Baja California Sur como destino turístico de élite.

Powell invitaba a sus amigos de Hollywood a pescar, ya que este es uno de los mejores destinos del mundo para la pesca deportiva, famoso por la concentración de pez espada y pez vela, y a relajarse en su rancho. Por aquí pasaron Bing Crosby, Errol Flynn y John Wayne. Ahora tienen casa propia George Clooney, Cindy Crawford, Leonardo DiCaprio, Bill Gates…

En esta zona hay hoteles de todo tipo, pero en Los Cabos se encuentran los resorts más exclusivos, con acceso controlado por barreras y guardias de seguridad, y habitaciones que no bajan de 250 euros la noche y que pueden alcanzar los 2.500 euros. Estos cuentan además con servicios exclusivos, como asistente personal o la posibilidad de organizar una cena privada en la playa (unos 400 euros, en el Capella Pedregal).

En el hotel Esperanza se han alojado Paul McCartney, Bono, Javier Bardem y Penélope Cruz. En otros, podemos imaginar su clientela, ya que tienen prohibido decir nombres.

Descubre playas increíbles

Desde San José hasta Cabo San Lucas hay 32 km. En ese corredor, bordeando la costa, encontrarás playas de arena limpia y aguas claras, con zonas para hacer surf o para pasear y nadar; aunque no está aconsejado el baño en algunas zonas debido a sus fuertes corrientes.

Cabo San Lucas es la ciudad de la diversión. Este antiguo pueblo de pescadores que se abre en una hermosa bahía, se ha convertido actualmente en objetivo de turistas buscando fiestas en locales abarrotados y con la música a tope.

Otro aliciente de esta localidad es que está rodeada de dos mares: al norte tiene el Océano Pacífico y sus playas de fuerte oleaje, y al este el Mar de Cortés, más tranquilo y accesible.

Yendo hacia las playas del Pacífico desde el final del Paseo de la Marina llegarás a la playa Solmar. Este es el lugar donde las ballenas entre enero y marzo acuden a tener a sus crías. Como anécdota debes saber que una de estas playas sirvió de escenario para la película Troya.

Al otro lado, ya en el mar de Cortés, dirígete a La Marina, de donde salen las pangas que te llevarán al enclave icono identificador de Los Cabos como destino turístico: el Arco.

Hasta aquí puedes acercarte únicamente por mar, es una roca situada al final de un pequeño cabo, Finisterra, que cierra la bahía en el que se unen los dos mares. La panga con fondo de cristal te llevará (40 euros) y tendrás 3 horas para bañarte en las playas cercanas.

Pero la mejor opción es ir en kayak (Baja Outback.60 euros, 4 horas), en un agradable y fácil paseo, apto para principiantes. Esta embarcación nos da la oportunidad de rodear la punta del cabo, entrar en el Pacífico y ver el Arco desde aquel lado.

Junto a este monumento natural vive una colonia de leones marinos que podrás observar a cierta distancia, ya que aquí el mar rompe con fuerza.

A la vuelta desembarca en la playa de Roca Pelícano, un lugar perfecto para bucear y, luego, visita la más famosa de las playas de Los Cabos: la de Los Amantes, así llamada porque comunica los dos mares, ya que en doscientos metros de arena pasarás de las aguas del Cortés a las del Pacífico.

La siguiente parada es la ciudad de San José, de estilo colonial y muy tranquila, es el centro de reunión de los artistas. La carretera que te lleva desde Cabo San Lucas pasa por la enorme playa de El Médano, donde practicar todo tipo de deportes acuáticos, luego playa Chileno, para hacer snorkel, y Playa Costa Azul (Km 28), punto de encuentro de surfistas expertos y novatos. Y casi llegando a tu próximo destino, no te pierdas la experiencia de nadar con delfines en piscinas (Dolphin Discovery. 115 euros).

Ya en San José, empieza por el Palacio Municipal (Boulevard Mijares), de estilo colonial. Es el corazón de la localidad, a su alrededor aparecen al atardecer los puestos de comida, bebida y dulces. Cerca está la Misión de San José, construida en 1.730 por los jesuitas. Paseando encontrarás innumerables tiendas de artesanía (Sol Dorado, Boulevard Mijares, 33), joyerías donde comprar una perla negra (Ópalos de México. Calle Hidalgo, 1) y restaurantes (La Panga Antigua. Calle Zaragoza, 20).

Empápate de arte

Justo detrás de la Misión entraremos en el Art District, barrio en el que se han reunido artistas locales y extranjeros y 16 galerías de arte que quieren convertir la ciudad en un centro cultural. En los meses de noviembre a junio se celebra el Paseo del Arte (art walk): los estudios y salas cercanos a la calle Álvaro Obregón mantienen las puertas abiertas hasta las 21 h y ofrecen a los visitantes aperitivos y bebidas.

NORTE DE LOS CABOS

Su situación le proporciona un clima templado que atrae a creadores en busca de una atmósfera apacible: aquí hay más de 20 galerías de artes plásticas, además de artesanos locales que interpretan de diversas maneras el tema de la muerte, tan presente en la cultura mexicana, con una buena dosis de humor.

San Lucas fue fundado en 1733 como la Misión de Santa Rosa, por el padre Segismundo Taraval. El pueblo prosperó a partir de la segunda mitad del siglo XIX por su producción de azúcar. La mayor parte de los edificios de estilo colonial que todavía podemos ver, casas bellamente construidas, fueron financiados por esa industria, desaparecida a mediados del pasado siglo. Es un pueblo pequeño, en cuyo centro se levanta el edificio blanco de la Misión de Nuestra Señora del Pilar (1724).

Pero cien metros calle abajo llegaremos a lo más visitado por el turismo: el Hotel California. La ya mítica canción de los Eagles en los años setenta creó la leyenda que lo acompaña. Según los seguidores del mito, la letra de la canción describe con minuciosidad las particularidades de este hotel en Todos los Santos, como que está cerca de una Misión (Nuestra Señora del Pilar, a sus espaldas) o que tiene una carretera al desierto (“On a dark desert highway...”).

Actualmente es un pequeño hotel con encanto de 11 habitaciones cuya clientela es en un 80% norteamericana. En el jardín de su restaurante La Coronela puedes comer unas quesadillas mar y tierra (10 euros) acompañadas de un mojito (3,5 euros) mientras escuchas la buena música de los Eagles. ¡Ah! El autor de la letra de la canción, Don Henley, reconoció que jamás estuvieron en el Hotel California ni se refirieron a él… Aún así, merece una visita.

La Paz y las perlas negras

En 1533, Hernán Cortés envió una nave, La Concepción, en busca de una tierra legendaria, la isla de California, que se suponía habitada únicamente por mujeres de bonitos cuerpos y corazones ardientes que llevaban armas de oro, ya que en la isla no había otro metal. Los indios mataron a la mitad de sus soldados, los supervivientes relataron a Cortés un nuevo descubrimiento: la isla estaba llena de enormes perlas negras. Razón suficiente como para que el propio Cortés arribara en 1535 en la que llamaron Isla de Las Perlas, la actual bahía de La Paz.

En el siglo XVIII la Misión de Loreto administraba los criaderos de ostras perlíferas. Los recolectores buceaban a pulmón para extraer sus perlas, las 5 mejores se distribuían así: la mejor era para la Virgen de Loreto, la siguiente para la Misión, la tercera para el padre de la Misión, la cuarta para el propio buceador y la última para el lanchero. De ahí que se diga “Te doy hasta las perlas de la virgen”.

Estas tenían un valor en Europa mayor que el oro. Y a principios del siglo XX, la industria perlera llegó a producir un millón de perlas al año de tono gris con matices oscuros y brillo inigualable y que son conocidas en todo el mundo como las perlas negras de California.

Alegría y ambiente

La Paz es la puerta de entrada al Mar de Cortés, capital del Estado de Baja California Sur. Dista 83 km de Todos los Santos. Es una ciudad cosmopolita, cuyo eje es un precioso malecón de 2,5 km que es el centro de reunión de la localidad: familias de paseo a mediodía, gente guapa al anochecer en el club The Jungle, o chavales practicando skate junto al kiosco del muelle de la Reina. Esta zona, como todo el Estado, goza de un alto nivel de seguridad en sus calles.

Merece la pena recorrer sin prisas este paseo, disfrutando de lo que ves. Siempre está lleno de vida, en él hay hoteles, restaurantes, tiendas, cafés… y gente: vendedores de dulces populares con sus carritos coloreados, otros tirando de docenas de globos de diversas formas, niños en pequeñas bicicletas, adolescentes comiendo helados, policías que patrullan sin que se les note mucho...

Visita el centro histórico, presidido por la Catedral de Nuestra Señora de La Paz, levantada sobre la antigua misión jesuita en 1865. Aquí se encuentra el curioso Museo Comunitario de la Ballena Gris, que exhibe un esqueleto de 12 metros, y es centro de estudios sobre estos curiosos e imponentes cetáceos.

A la hora de comer, la Ostionería Bismarkcito en el mismo malecón, ofrece unos exóticos tacos de mantarraya (0,90 euros).

Las hermosas playas de La Balandra y El Tecolote se encuentran al norte, a 15 minutos en autobús desde la estación del malecón.

Surf en Los Cerritos

A pocos kilómetros de Todos los Santos se encuentra el paraíso de los surferos, la playa de los Cerritos (Carretera 19, Km 66). Gracias a su ubicación permite que el viento sople todo el año convirtiendo sus protegidas playas en centro de peregrinación de surferos locales y extranjeros, norteamericanos en su mayoría. Si no traes tu propia tabla te la alquilan aquí mismo por 15 euros al día, igual que un neopreno y aletas.

También hay clases de surf para los novatos y se puede comer en un restaurante a pie de playa. El alojamiento puede hacerse en las cómodas cabañas de un cercano hotel.

Los cardones

El desierto de Baja California Sur es una maravilla ecológica en la que abundan formas de vida únicas, especializadas en sobrevivir con unos pocos días de lluvia torrencial al año. El cardón gigante es una de ellas. Esta planta se distingue por tener la forma de un candelabro, los ejemplares más longevos, de más de 250 años de vida, presentan un grueso tallo del que crecen hasta 25 ramas verticales.

El cardón es experto en almacenar agua, de forma que en su interior alberga varias toneladas, de esa despensa vive durante los largos periodos de sequía.

Los cardones, así como cactus gigantes y árboles como el torote (que florece a las 24 horas de recibir la lluvia), endémicos de este ecosistema, ocupan el centro de la península y llegan casi hasta la costa. En ningún otro lugar del mundo se puede encontrar un desierto con cactus gigantes junto a un mar con ballenas.

PARQUE NACIONAL ESPÍRITU SANTO

Aquí viven el 82% de las especies del Pacífico, incluida la ballena azul, el animal más grande del planeta, además de alguna especie endémica, como la llamada vaquita marina.

La mejor de las excursiones que puedes hacer desde La Paz es visitar las islas del Parque Nacional Espíritu Santo. En 2005 fueron declaradas Patrimonio Mundial de La Humanidad bajo la denominación de Islas y áreas protegidas del Golfo de Baja California.

Se embarca a primera hora (Fun Baja. 90 euros, todo el día) hacia las siete islas del archipiélago. En menos de dos horas llegarás a la más lejana, dejando atrás costas vírgenes de arena y roca. Los Islotes está habitada por una numerosa y apacible colonia de lobos marinos. Es el momento de ponerse las aletas y gafas. Ya en el agua el guía te acercará a las rocas donde toman el sol las hembras, y te avisará de la presencia del macho, para que no pases del límite que él impone.

Así es, un enorme animal emergerá de pronto ante ti impidiendo el paso y emitiendo sonoros avisos. Eso es todo, a partir de este momento ya puedes nadar y bucear libremente. Este el punto de partida de la aparición de otros jóvenes lobos marinos, surgen por todas partes, curioseando sin miedo a los humanos.

Avistando ballenas

A la vuelta pararás a comer en la ensenada grande de la Playa 3, un lugar maravilloso y solitario. Aquí podrás trepar a lo alto de la roca que lo rodea para observar lo espectacular del paisaje que tienes a tus pies.

Uno de los grandes placeres de visitar Todos los Santos es la oportunidad de ver ballenas nadando a lo largo de las costas cada invierno.

La ballena gris es uno de los más famosos reclamos turísticos de Baja California en esta temporada, y los avistamientos son frecuentes desde finales de enero hasta mediados de marzo. Este gran mamífero marino llega a Baja California cada año a mediados de enero para reproducirse y dar a luz en las lagunas protegidas de la península. Después, vuelve a sus áreas de alimentación en Alaska en marzo, en un viaje de ida y vuelta de 19.000 km y que tarda de 2 a 3 meses en cada sentido.

Las ballenas jorobadas son los miembros más acrobáticos de la comunidad de ballenas. No es raro ver a varias saltando fuera del agua. Además, los machos exhiben fuertes coletazos para impresionar a las hembras cercanas. También emiten sonidos muy distintivos que pueden durar 20 minutos y que se repiten durante horas. Las ballenas jorobadas generalmente se puede ver en las costas de Todos los Santos a partir de octubre y hasta enero, y de nuevo en abril.

Sierra de La Laguna

El centro del sur de la península está protegido como Reserva de La Biosfera. Esta zona es una isla verde en medio del desierto, un auténtico oasis donde puedes encontrar la única selva baja caducifolia (selva seca) de toda la península y el único bosque de pino-encino del estado.

Para llegar tendrás que atravesar parajes desérticos, caminando entre cactus, torotes y más de 70 especies vegetales, de las cuales el 15% son endémicas. Para entrar puedes adquirir el Pase para la Conservación (15 euros), que incluye una moneda conmemorativa y permite el acceso a las Áreas Protegidas del país.

NUESTRA GUÍA

Cómo ir

Aeroméxico vuela hasta San José de Los Cabos con escala en México DF, desde 961 euros.

Dónde dormir

One & Only Palmilla (Carretera Transpeninsular, Km 7,5). El complejo fue construido en 1956 como un pequeño refugio de lujo. Accesible únicamente por yate o avión privado. Entre sus primeros huéspedes estuvieron John Wayne, Bing Crosby, Lucille Ball y Eisenhower. Todos ellos acudieron atraídos por la privacidad del resort, así como por sus excelentes posibilidades de pesca en aguas profundas.

Es el más premiado de los de aquí.

Capella Pedregal (Camino Del Mar , 1. Cabo San Lucas). Al hotel se accede por un túnel privado de 300 metros que atraviesa la montaña hasta el Océano Pacífico. La exclusividad es máxima, con playa privada en algunas habitaciones.

Esperanza (Carretera Transpeninsular, Km. 7. Punta Ballena). Uno de los preferidos por los actores, cantantes y demás personajes famosos internacionales para pasar unos días absolutamente tranquilos, Javier Bardem y Penélope Cruz estuvieron aquí.

The Westin Resort & Spa (Carretera Transpeninsular. Km 22,5). Famoso por su diseño de líneas curvas y colores vivos. ha sido premiado por su calidad. Cuenta con playa privada y campo de golf.

Hotel California (Calle Benito Juárez. Todos los Santos). Mítico establecimiento renovado hace 10 años por el matrimonio Steward, que lo adquirió en los años 80 y lo ha convertido en lugar de culto. Decorado con vivos colores, tiene solo 11 agradables habitaciones y suites casi exclusivamente ocupadas por norteamericanos. La tienda del hotel ofrece un sinfín de objetos de recuerdo.

CostaBaja Resort (Carretera a Pichilingue, Km 7,5. La Paz). Habitaciones lujosas y cómodas. Situado sobre el Mar de Cortés, a 10 minutos del centro de La Paz. En el mismo hotel se puede contratar la excursión hacia la Islas Espíritu Santo, con la ventaja de que los barcos que allí se dirigen zarpan del puerto deportivo que está a sus pies.

Qué comer y beber

La bebida más popular es el tequila; en cualquier esquina encontrarás lugares para probarlo gratis. En el centro comercial Puerto Paraíso, en Cabo San Lucas, Jesús Daniel Salgado (Hacienda Tequila) te mostrará alguna de sus 500 variedades.

El auténtico es el que se extrae 100% de la planta de agave. Podrás catar (desde 12 euros) el más natural, pasando por el reposado hasta el añejo, envejecido en barrica como el coñac. Los mojitos y las margaritas son también apetecibles cuando el calor aprieta. Al igual que el clamato, un combinado de cerveza con jugo de tomate y almejas. Y mención especial merece la damiana (se extrae de la misma planta), bebida a la que los indios atribuían propiedades afrodisíacas.

La comida en Los Cabos y La Paz coincide con la gastronomía mexicana, si bien hay algunas peculiaridades.

Pescado y marisco están muy presentes en su cocina. Las quesadillas aquí las podemos tomar de marlín ahumado, los tacos se hacen de camarón (gambas), al igual que el cebiche, que también podemos probar de huachinango (una especie de enorme cabracho). Hay unas almejas chocolata (tremendamente grandes) y se puede comer la mantarraya, además de langosta y pulpo.

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