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Sibenik, un bonito laberinto

ELLE ELLE 05/06/2014 Texto y Fotos: Kris Ubach y Ricardo de la Riva
Sibenik, un bonito laberinto © Copyright © 2014 Hearst Magazines, S.L. Sibenik, un bonito laberinto

Conoce los parques de Krka y Kornati desde una de las grandes ciudades históricas de Croacia
A diferencia de muchas de sus hermanas dálmatas, Sibenik no tiene una herencia romana, ya que fue fundada durante el medioevo. Hoy debe su esplendor al comercio marítimo de sal y vino que desde aquí partía hacia otros puertos mediterráneos entre los siglos XV y XVII. Como verás, Sibenik se extiende como un anfiteatro desde el muelle hacia las colinas circundantes, y todo el casco antiguo está formado por un complejo entramado de callejones empinados y escalinatas que culminan en la Fortaleza de Santa Ana.
Muchos de los que vienen a esta ciudad lo hacen atraídos por la Catedral de San Jacobo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y cuyas paredes exteriores están decoradas con una serie de rostros grotescos que representaban a vecinos ilustres de la época. Los verás en todos los escaparates: estas caricaturas del pasado son el motivo más popular y podrás encontrarlas en forma de souvenirs desde esculturas de yeso hasta imanes para la nevera.
La catedral es, sin duda, espectacular, pero nuestra recomendación es que no te limites a ella cuando visites Sibenik. El mayor encanto de la ciudad consiste en perderse por el laberinto de piedra que conforma el casco antiguo, salpicado por un sinfín de rincones pintorescos, como el de la capilla rupestre de Nuestra Señora de Lourdes o el Jardín Medieval del Monasterio de San Lorenzo. Un secreto: en este último hay un café encantador en el que podrás tomarte un refresco o un helado con el canto de los pájaros como única compañía.
Si buscas un escondite para una cena romántica con velas, acércate hasta el restaurante Tinel (Puckih Kapetana, 1. Tél. 00 385 22 33 18 15) y pide mesa en la terracita. Sirven cocina típicamente dálmata y tienen una carta rica en pescados y mariscos.; De aperitivo pídete un platillo de típico jamón de Dalmacia, y de plato fuerte no dejes de probar el pulpo con salsa de tomate (10 euros)... es una verdadera delicia.
Mar y montaña
Con Sibenik como base de operaciones, sigue con tu escapada a los Parques Nacionales croatas con la visita a dos espacios naturales más, uno de montaña y otro de mar. Empieza con los paisajes de interior del Parque Nacional de Krka, situado al norte de la ciudad, a una escasa media hora en coche desde el centro de Sibenik.
Krka –que toma su nombre del río homónimo– protege un curso fluvial que discurre a través de un cañón de gran belleza colmado de cascadas y lagunas.
Existe una red de caminos y plataformas de madera que tienen su inicio en la entrada principal del parque (cerca de la cascada Skradinski Buk) y llegan hasta la catarata Roski Slap, 10 kilómetros más al norte. Si no te apetece hacer la caminata, es posible recorrer la distancia entre las dos cataratas a bordo de un barco que realiza el trayecto varias veces al día.
Como podrás comprobar, Krka es un parque eminentemente acuático –en algunas lagunas se permite incluso el baño– pero si algo destaca en este lugar es su numeroso patrimonio cultural y etnográfico.
Cascadas y talleres artesanos
Una de las visitas que no debes perderte es el Monasterio de Visovac, situado en una minúscula isla en el centro del río. En 1440 unos eremitas de San Agustín encontraron su lugar en el mundo en este pedacito de tierra rodeado de agua, y en él fundaron su hogar y levantaron su iglesia. Más de 500 años después, Visovac sigue estando habitada por una comunidad de monjes franciscanos, quienes cultivan su propio huerto y gestionan un pequeño museo con piezas arqueológicas y de culto religioso.
Pero mucho antes que los frailes, los romanos ya se habían fijado en el río Krka, y en él construyeron varios molinos harineros para abastecer sus asentamientos en la vecina costa Dálmata. Los molinos siguieron allí siempre y se fueron adaptando a los tiempos; los que puedes ver hoy datan del siglo XIX, cuando se destinaron al procesado de un arbusto local para producir pesticidas.
Con la llegada de la era moderna las aguas del Krka se usaron para instalar el segundo sistema del mundo (después del de Tesla en Niagara Falls) capaz de producir y transportar corriente alterna. Gracias a ello Sibenik fue una de las primeras ciudades europeas en poseer alumbrado urbano, mucho antes que Londres o Viena.
Puedes ver parte de estos antiguos generadores junto a la cascada Skradinski Buk. También cerca de este salto de agua es posible visitar varios talleres artesanos que recrean los oficios y costumbres del pasado de esta región. (Entrada al parque 14 euros. Entrada con excursión en barco al Monasterio de Visovac y los molinos: 17 euros).
Música entre paredes
Sibenik tiene una larga tradición de canto a capella –conocido como klappa– heredada de las hermandades medievales. Con el paso de los años, la ciudad se ha erigido como el epicentro musical en la costa Dálmata y en ella se celebran varios festivales a lo largo del verano: Musica Appassionata, consagrado a la clásica; Dalmatian Chanson Evenings, con cantautores populares de esta región; Festival Blues & Jazz Off, con figuras nacionales e internacionales; Festival Terraneo, con la presencia de conocidos grupos de pop-rock; Sibenik Dance Festival, de danza y Regius, de música (klappa) y cultura folk regional.
Recorre Kornati en una embarcación
También a escasa media hora en coche desde Sibenik está Murter, el punto de partida para conocer el Parque Nacional de Kornati. Se trata un denso archipiélago –el mayor del Adriático– compuesto por 89 islas e islotes, en su mayoría deshabitadas y sin apenas vegetación, que conforman un paisaje laberíntico y pintoresco.
La mejor manera de recorrer su geografía es a bordo de un barco privado, pues las conexiones entre la costa y las islas son escasas. Si tienes carné de patrón de barco puedes alquilar una embarcación en el muelle de Murter (70 euros/día). Si no es tu caso, Kornati se puede visitar en alguna de las excursiones organizadas que parten de Sibenik o Murter. Estas rutas a bordo de barcos de poca eslora recorren varias islas con paradas para hacer snorkel, pasear y comer en algún restaurante (excursiones de un día desde 35 euros. Más información en www.kornati.hr).

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