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¿Qué piensa el votante del ultraderechista Vox en el bastión del socialismo español?

Vamos hasta La Línea de la Concepción para conocer el perfil del votante del ultraderechista Vox en esta ciudad sacudida por el paro y el narcotráfico. "¿Nos escuchamos todos? Chavales, 'Villanarco'. Hasta el año pasado ha estado esta gente a su aire, nos comenta el policía piloto del helicóptero. Una patrulla de rutina sobrevuela la orilla de la Línea de la Concepción, frente al peñón de Gibraltar y las costas marroquíes. "Bienvenidos a Villanarco" Esta localidad del sur de Andalucía es conocida como la puerta de entrada del hachís en Europa. Desde hace unos meses, la policía española ha multiplicado las operaciones contra los narcotraficantes. Esto es un kilo de hachís. Cada uno de estos paquetes vale por lo menos treintamil euros. Entonces ¿el tráfico de drogas en La Línea se ha convertido en un modo de vida? "Sí, es un modo de vida", nos cuenta este policía. "Dese cuenta de que es una sociedad que no trabaja... sino que vive de esto y si no del contrabando del tabaco que hay aquí en La Línea". Esta playa es uno de los principales puntos de descarga de la droga. "El tema del paro, el cual está muy mal aquí", nos continúa explicando el policía. "Hay poco trabajo y es más fácil, sobretodo para la juventud, salir con este tipo de trabajo". Los pilares de Vox Protección de fronteras, criminalidad, paro. Tres de los temas sobre los que navega el partido ultraderechista Vox, que obtuvo doce diputados, un inesperado éxito, en las elecciones autonómicas andaluzas del pasado diciembre. Hemos quedado con sus representantes en La Línea en un día de mercado. Pero en el último momento llegan órdenes de arriba. Nuestra cámara ya no es precisamente bienvenida. "La sede central está diciendo que ustedes no pueden hablar con nosotros oficialmente", le decimos al representante de la formación. Nos contesta afirmativamente. "¿Pero sabe por qué?", preguntamos. "No con usted, con nadie", nos asegura. No nos dice por qué y nos piden que apaguemos la cámara. "No somos ni homófobos ni xenófobos" Nos acercamos entonces al puesto de Vox. La militante que había confirmado nuestra cita no quiere saber nada de nosotros. Estamos obligados a ocultar su identidad. Una joven habla con ellos. Critica las posiciones radicales de Vox respecto a inmigrantes y homosexuales. "No me parece bien lo que están haciendo porque desde fuera veo que están generando..." "¿Pero nos estás escuchando a nosotros o lo que dicen los medios de nosotros?" "Vosotros desde dentro estáis intentando hacer una cosa", insiste la muchacha. "Pero desde fuera se ve otra. Desde fuera lo que estáis generalizando es odio hacia las demás personas". "Le voy a decir a mi partido que comunique mejor las cosas", comenta la mujer que no quiere hablar con nosotros. "Porque te garantizo que para nada somos homófobos, que para nada somos xenófobos..." Un policía nos pide que dejemos de grabar La mujer de Vox se enfada. Pide a un compañero que llame a la policía. Nos acercamos al agente, que nos dice que es imposible grabar allí. "Pero es un evento público", decimos. "Sí, pero ya conoce la ley". "Vale. La señora ha ido a llamar a la policía, no quiere aparecer y se ha enfadado mucho. Así que creo que nuestras posibilidades de continuar el reportaje son escasas", nos lamentamos. Como no podemos hablar con los militantes, buscamos a simpatizantes de la formación entre los puestos del mecado. "¿Os parece bien la llegada de un partido nuevo como Vox?", preguntamos a madre e hija. "Por lo menos, que cambia algo", asegura la hija. Sí, me parece bien. Yo no soy muy devota de votar lo nuevo. Pero ya está todo fatal", lamenta la madre. "Vox es un partido diferente a los demás", argumenta José Santiago, vendedor del mercadillo. "Y esperemos que cambie, que ofrezca algo a los demás partidos. A ver si notan un cambio sobre ellos. Y que hagan más por el trabajador. Por la pequeña y mediana empresa, que haga más por el pobre, digámoslo así, entre comillas. Por la clase humilde". "Yo no entiendo nada de política ni quiero entender", sentencia una vendedora. "Después les vamos a pedir ayuda, les vamos a pedir lo que sea y no tenemos ayuda los españoles. ¿Te parece poco? Tenemos que emigrar nosotros para tener derechos. ¿Me explico?" Los españoles, primero La inmigración es un tema básico para Vox. A pocos kilómetros de La Línea, el puerto de Algeciras consituye uno de los principales puntos de entrada de la costa española para quienes buscan una oportunidad en Europa. Nos acercamos a un grupo de militantes de Vox que hacen campaña en Algeciras. De nuevo, sin éxito. "Le doy el número del coordinador y usted habla con él. Yo lo voy a llamar primero ¿vale?", nos intentan tranquilizar. Queremos saber a qué se debe el voto vuestro a Vox, cómo consideráis la formación, no queremos nada más..." "Su coordinador no está aquí y nadie quiere hablar con nosotros hasta que él dé la autorización". Una autorización que nunca obtuvimos. Probamos suerte unos metros más lejos. "Voto a Vox porque soy español. Ya está. Así de claro", nos comenta un hombre en la puerta de un bar. "Comparto algunas ideas, pero no todas", nos asegura otro. "¿Qué ideas?", preguntamos "Pero aquí delante de la cámara no me voy a poner a explicarlas. Pero bueno, yo comparto...". En el interior del bar el ambiente se relaja. "¿Va a votar a Vox aquí en Algeciras?", preguntamos a un cliente. "Sí, yo sí", responde José Antonio Coronil. "Porque a mí esto de que vengan de afuera y que si ayuda, está el ayuntamiento pagándoles la luz, el agua, a gente que viene de fuera...Te pones negro. Y hay gente del mismo pueblo que ni te escucha. Tú primero mantienes tu casa y luego la de fuera". Regresamos a la Linea de la Concepción. Vox seduce también a una parte de la clase media. En el centro de la ciudad, muchos comerciantes nos dicen que aspiran a una bajada de impuestos como la que promete el partido. Pero allí tampoco están dispuestos a hablar delante de la cámara. La única persona que ha accedido a hablarnos a cara descubierta es una figura intelectual del pueblo. "¿Por qué el País Vasco tiene privilegios fiscales?" Defiende sobre todo las tesis de Vox sobre la identidad territorial. "Vox ha dicho hay que reformar el sistema autonómico del mapa español", comenta Diego López Bonillo, catedrático de Filosofía. "Porque ha servido para que haya comunidades autónomas de distintas categorías. ¿Por qué el país vasco tiene que tener una carga fiscal distinta a la mía? Sería bueno que el Estado reasumiera competencias educativas. ¿Por qué? Yo no puedo tener 17 historias distintas y divergentes en función de si soy extremeño, soy andaluz o catalán. Yo sí creo que la situación actual puede llegar a la desintegración de la nación si no se emprende la vía adecuada". La unidad nacional, una cuestión sensible para muchos seguidores de Vox. Entre ellos, muchos miembros de las fuerzas del orden. Uno de ellos nos recibe en su casa, con su esposa, con la condición de ocultar su identidad. Decepcionado por el Partido Popular, este policía ha mirado a Vox, demasiado radical para su compañera, que permanece fiel al partido conservador tradicional. "Veo una nueva ventana de esperanza, especialmente en la defensa de la unidad territorial, en la defensa constitucional. Sobre todo por los últimos vividos tanto en Cataluña como a nivel de todos estos años en el País Vasco. Ahora veo a alguien que sale en defensa de la unidad de nuestro país. Yo soy español al margen de mis ideas políticas, defiendo a mi país. Yo amo y quiero a mi país. Para mí es un sentimiento. Yo escucho el himno nacional y se me ponen los vellos de punta". "¡Es una emoción muy masculina!", bromea su esposa. "Pero es verdad que también hay una parte andaluza del hombre de antaño, del macho ibérico como le llamamos aquí en España. Entonces este es el gran porcentaje del voto de Vox. El hombre que ha idealizado lo que teníamos antes sin conocerlo. La gran mayoría de los votantes de Vox no han conocido la dictadura porque no tienen edad para ello. Creen que cualquier tiempo pasado fue mejor y vamos a votarle". "Mejor no opino...", dice su marido. La amenaza para los que trabajan en Gibraltar si se cierra la verja Vox es un partido que divide en La Línea. Como aquí, en la frontera entre la ciudad y el peñón de Gibraltar. Cada día, miles de españoles van a trabajar a la roca, territorio británico desde hace tres siglos. Vox reclama que vuelva a ser español. El tema genera discrepancia. Seguimos el debate entre dos hombres, uno simpatizante y otro detractor de Vox: "Para mí, los de Vox son unos fachas". "¿Por qué? Si es lo que todo el mundo quiere. Lo que todo el mundo piensa es lo que dice Vox por la boca. Es lo que hay que hacer. Primer los españoles y después los demás, y punto". "Pero hay otras cosas que están recortando. A mí que me dejen de cachondeo. Todos los derechos que teníamos antes..." "¿Qué pensamos de Vox?Vox es algo nuevo y a ver qué pasa. No se sabe todavía". "¿Tú le darías tu apoyo a Vox?", le preguntamos. "Yo sí, claro que sí. Porque hay muchas cosas que mejorar. Lo que todos los españoles quieren. Quieren un sueldo digno en España, que se pueda trabajar bien..." "Que quieren bajar el sueldo mínimo", espeta el hombre contrario a la formación ultraderechista. En España hay muchos que no han salido todavía del franquismo". "Como en la época de Hitler" Vox ha prometido crear una zona industrial en La Línea para poner fin a su dependencia económica de Gibraltar. Una promesa que muchos no se creen. como Eladio, que viene a recoger a su padre, de regreso del peñón. "¿El partido Vox? No, en España no vale eso. Lo primero que dijeron es que iban a cerrar la frontera", nos comenta Eladio Pérez, jubilado. "Siento que Vox pone en peligro mi trabajo y el de toda la zona. Muchos negocios dependen de Gibraltar", nos comenta su hijo, que se llama como él. "Aquí no hay fábricas, aquí no hay nada, no hay nada en La Línea" mantiene Eladio padre. Nos encontramos con Eladio a algunos kilómetros de allí, en una zona controlada por los narcotraficantes. El taller que tiene con su hermano es uno de los pocos comercios del barrio. La mitad de su clientela viene de Gibraltar. Junto con el Brexit, la entrada de Vox en el Gobierno central sería para él una catástrofe. Pero tampoco cree que el fenómeno Vox vaya a durar mucho. "La mayoría de las lo que están diciendo ellos para su campaña electoral lo veo inviable y algunas cosas un poco ridículas. Todo el mundo fuera, cierre de fronteras, aborto no para las mujeres, quitando muchas libertades, Te hace recordar a los años cuarenta, a la época de Hitler. Creo que mucha gente ha votado a Vox en Andalucía sin saber exactamente qué es lo que representa. Que ha sido un voto de castigo. Porque Andalucía está completamente abandonada por el Gobierno central y por el Gobierno autonómico. Es una de las regiones de España y de Europa que tiene más paro. Entonces creo -o espero- que haya sido por castigo". "Estoy harto de mentiras. Así no se levanta un país" En un pueblo en el que el paro afecta al 35 por ciento de la población, Vox espera hacerse fuerte en las próximas elecciones generales. En el pequeño puerto de Atunara, todos comparten el mismo sentimiento de abandono. Expulsados de las aguas territoriales de Gibraltar, estrangulados por las cuotas impuestas por la Unión Europea, los pequeños pescadors están en la ruina, nos aseguran. Esteban no espera ya nada de la clase política. O casi... "Yo, la verdad, es que cada vez creo menos en los políticos", nos cuenta Esteban López Salmerón. "Y estos que hay hoy en día no te venden ni una moto. Han estado los socialistas, han estado los populares. Nada de nada de nada...Muchas promesas, pero no se cumple ninguna. Y ya la gente está desengañada. Yo creo que ni ellos mismos se creerían, ni ellos mismos los de Vox, los de Vox, que iban a llegar donde han llegado. Pero ya dice uno, dentro de lo malo. Lo malo ya es conocido. ¿Nos queda más malo por conocer? No creo. Vamos a probar. Si no vale, dentro de cuatro años... Porque ya está uno harto de mentiras, asi no se va para adelante. Así no se levanta un pais".
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