Estás usando una versión más antigua del explorador. Usa una versión compatible para obtener la mejor experiencia en MSN.

75 años de la liberación de París

Este fin de semana, pasados 75 años París inaugura un lugar para la memoria en una ubicación hasta ahora desapercibida, que, en realidad, viene a ampliar y mejorar otro museo de la Liberación ya existente. A 26 metros bajo tierra en el sur de París, el refugio antiaéreo que sirvió de centro de coordinación del movimiento de la Resistencia francesa en 1944 acoge ahora el nuevo Museo de la Liberación de la ciudad, que abre sus puertas para rendir homenaje a los protagonistas de la hazaña. El 25 de agosto de 1944, la Segunda División Blindada del general Philippe Leclerc entró en París después de cuatro años de ocupación nazi. El bunker, que forma parte del museo, fue el centro neurálgico de la resistencia contra las tropas alemanas, desde donde se coordinaban y comunicaban las Fuerzas Francesas del Interior (FFI), el conjunto de organizaciones militares que operaban en apoyo de las fuerzas aliadas y que más tarde liberaron París. Una gran puerta blindada (ahora oxidada) da la bienvenida al mundo bajo tierra donde se pilotó la semana de la insurrección, la más decisiva de la historia de la ciudad. Es necesario bajar 99 peldaños tras esa puerta para descubrir este lugar que derrocha historia. En la bajada ya se percibe la tensión vivida allí años atrás. El frío propio de un subterráneo y la reproducción de los sonidos permiten una experiencia completamente inmersiva: timbres de teléfonos, diálogos, o el teclear de las máquinas de escribir inundan las habitaciones. El arquitecto de las instalaciones, Christophe Batard, resaltó la importancia de conservar lo máximo posible el aspecto, la estructura, las alturas y la iluminación "para que cuando se visite sea palpable la historia". Este museo ha sido concebido para redescubrir la liberación pero también para transmitir al público la historia de dos de los héroes nacionales de la Segunda Guerra Mundial: Leclerc, general de la Segunda División Blindada, y Jean Moulin, director del Consejo Nacional de la Resistencia. De ellos hay expuestos documentos, fotografías, vídeos y objetos que muestran sus vidas más allá de las leyendas. Pertenecientes a Moulin, un par de esquís, unas ceras pastel o una minúscula caja de cerillas en la que escondía microfotografías con las órdenes del general De Gaulle. De Leclerc se encuentran su mítico bastón, cartas... Además de las vidas de estos dos protagonistas, se exhiben infinidad de objetos que cuentan un momento particular de la historia y que pertenecieron al día a día de los parisinos durante la ocupación nazi y también al de los héroes que permanecieron en el anonimato. Entre ellos, los combatientes de La Nueve, la novena compañía de la Segunda División Blindada, formada casi íntegramente por republicanos españoles exiliados, que fue la primera en entrar a la ciudad, donde una semana antes el pueblo ya se había sublevado contra la Ocupación alemana. El concejal de Cultura del Ayuntamiento de París, Christophe Girard, explicó a Efe que darle un sitio a La Nueve "aporta un conocimiento para los parisinos que no siempre conocen los detalles (...) Debemos una parte de nuestra libertad a los españoles". Este museo viene a actualizar el ya existente, ubicado un poco más al norte de la ciudad, a iniciativa de Cécile Rol-Tanguy -mujer y secretaria del coronel Henri Rol-Tanguy-, que propuso abrir al público el refugio antiaéreo. Según explicó Girard, el anterior museo de la Liberación no era demasiado accesible y "se encontraba perdido en la historia de París". Además, resaltó el papel que va a jugar esta nueva galería para que el público pueda "conocer esta página de la historia que es el rol que jugaron los héroes de la Liberación".

SIGUIENTE

SIGUIENTE

Últimos vídeos

image beaconimage beaconimage beacon