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Así eran los increíbles coches del pasado que miraban al futuro

logotipo de Autopista Autopista 18/08/2017 Jesús Bonilla
Desde la perspectiva de los años 50 en el futuro (que normalmente empezaba en el año 2000) todo iba a ser más fácil, más cómodo y más rápido. Esa percepción dio lugar a prototipos futuristas inviables en unos casos y visionarios en otros. © Motorpress Ibérica Desde la perspectiva de los años 50 en el futuro (que normalmente empezaba en el año 2000) todo iba a ser más fácil, más cómodo y más rápido. Esa percepción dio lugar a prototipos futuristas inviables en unos casos y visionarios en otros.

Los coches, suponiendo que siguieran teniendo ruedas (ya veríamos), estarían movidos por turbinas, cohetes, reactores o incluso energía nuclear. Y casi todos tendrían una cúpula transparente por techo, como los aviones. Estos son solo una muestra de ellos. En esa tormenta de ideas y fibra de vidrio, algunas efectivamente han anticipado el futuro. Aunque han tardado, las cámaras han llegado al automóvil y no sólo para que el conductor mire una pantalla, también para que un cerebro electrónico determine -por ejemplo-  si el coche se va a salir del carril. El radar (si lo tenían los aviones, por qué no lo iban a tener los coches) efectivamente está aquí para detectar otros vehículos en la vía. Incluso el navegador fue una idea experimentada en prototipos como el Holden Hurricane (con brújula, a falta de GPS). 

Qué bonito era el futuro en el pasado. Hoy, el futuro tarda menos en llegar y no trae cosas emocionantes, como imposibles coches supersónicos, trae apps. No existe el optimismo de aquella época, más bien al contrario. Mientras tanto, disfruta de esta selección de espectaculares coches del pasado que eran "demasiado" futuristas en su época

© Proporcionado por Autopista

GM Firebird I 1954

«Aunque los motores de pistones han llegado a un alto grado de perfección, los ingenieros rechazan que sean los mejores para coches o autobuses», decía el documental de presentación del Firebird, en 1954. Fue el primero de tres prototipos con una turbina de gas, una técnica en la que GM tenía confianza entonces. El motor movía las ruedas traseras, destrozadas en la primera prueba debido al empuje del motor. Además de aero-frenos, tenía unos tambores externos en las llantas. 

Ford FX Atmos 1954

El Ford FX Atmos de 1954 fue un arquetipo de los prototipos de los 50: líneas de inspiración aeronáutica y propulsión por energía nuclear (nunca habría que repostar combustible ni cambiar el aceite). Por delante, unas temibles agujas que se supone que eran antenas. El puesto de conducción estaba en el centro, con el asiento del pasajero tras él. En vez de volante tenía palancas y, detrás del asiento delantero, una pantalla de televisión para que no se aburriera el pasajero. 

Lincoln Futura 1955

En nuestra selección, el Lincoln Futura de 1955 es de los menos futuristas del grupo, entre otras cosas, porque tenía un motor de gasolina y todo lo necesario para desplazarse normalmente. El diseño fue de John Najjar (también hizo el prototipo Mustang I), en parte como sucesor del también prototipo Lincoln XL-500, y Ghia fabricó la carrocería en Turín. Hizo carrera artística: apareció en la película «Empezó con un beso» de 1959 y, en 1966, se convirtió en el Batmobile de la serie clásica de TV «Batman»

© Proporcionado por Autopista

Buick Centurion 1956

El Buick Centurion de 1956 fue uno de los primeros diseños de Chuck Jordan para General Motors, que posteriormente crearía desde el Cadillac Coupe De Ville de 1960 hasta el prototipo Oldsmobile Aerotech de 1988. La carrocería, hecha de fibra de vidrio, tenía un cono en la parte trasera donde una cámara recogía imágenes que se mostraban en una pantalla del salpicadero. El cambio de marcha se manejaba mediante un mando giratorio en el centro del volante.

GM Firebird II 1956

El segundo de los GM Thunderbird, ya con capacidad para cuatro personas, también tenía un motor de turbina para mover las ruedas traseras, pero con lo que hoy llamaríamos cogeneración: el gas de escape se regeneraba y podía mover algunos accesorios. Otra idea muy llamativa era un sistema de guiado automático basada en un cable eléctrico que tendría la «autopista del futuro». La carrocería es de Harley Earl, creador del primer Corvette

Ford Nucleon 1958

El primer submarino nuclear fue el Nautilus de 1955 y, desde 1951, Estados Unidos tenía el proyecto de un avión nuclear. ¿Por qué no un coche?, se debieron preguntar en Ford. La idea se plasmó en una maqueta llamada Ford Nucleon, al que se le suponían 8.000 km de autonomía. Además, se creyó posible que el reactor nuclear en miniatura («cápsula de potencia») se pudiera intercambiar en una estación de servicio cuando se agotara. 

Chrysler Norseman 1959

El Chrysler Norseman de 1959 es un ejercicio de estilo obra de Virgil Exner, que recibió el encargo de hacer un prototipo completamente funcional. El techo estaba apoyado en los montantes traseros y un parabrisas hecho con un vidrio especial, más resistente. Tenía cuatro cinturones de seguridad enrollables, anclados en las puertas y la consola central. Nunca se llegó a ver en público porque lo fabricó Ghia en Turín, lo envió hacia Nueva York en el Andrea Doria y se hundió con él. 

© Proporcionado por Autopista

Simca Fulgur 1959

En Europa también se hacían cosas raras. Robert Opron diseñó el peculiar Simca Fulgur en 1959, un prototipo de coches para el año 2000, mostrado en el Salón de Ginebra. Salvo que estaría propulsado por energía atómica, anticipa en cierta medida algunos dispositivos de hoy: se podría controlar con la voz y lo podían guiar mediante un radar desde una «torre de control». Tenía dos ruedas y se sostenía mediante giroscopios, como algún vehículo que se proyecta para 2018. 

Cadillac Cyclone 1959

El Cadillac Cyclone es el último diseño del prolífico Harley Earl antes de retirarse. No tenía cohetes sino un motor de gasolina de 325 CV con una caja de cambios automática y tracción. Los conos de la parte frontal pretendían ser radares que, si detectaban un obstáculo, avisarían al conductor. Por detrás, las aberturas circulares con ventiladores servían para refrigerar el radiador. Para entrar, además de la carlinga practicable, había unas puertas correderas eléctricas. 

Ford Gyron 1961

La carrocería fue obra de Syd Mead, conocido por el diseño de vehículos futuristas para películas de ciencia ficción como Blade Runner, Aliens y Tron. La concepción técnica fue de otro diseñador futurista, Alex Tremulis, que planteó un vehículo de dos ruedas estabilizado mediante giroscopios cuando estaba en marcha y apoyado en dos pequeñas patas retráctiles al pararse. Ford lo fabricó para exhibirlo y sin intención de desarrollar nada parecido. 

Ford Seattle-Ite XXI 1962

Maqueta a escala hecha para la Exposición Universal de Seattle, obra de Alex Tremulis. De las seis ruedas, las cuatro delanteras eran motrices y directrices. Para la propulsión se pensó en la pila de combustible que la NASA había empezado a utilizar en el espacio y, además, intercambiable: se le podía acoplar una «cápsula de potencia económica de quizá 60 CV» para desplazamientos cortos o la «unidad transcontinental con más de 400 CV». 

GM Bison 1964

La idea de utilizar una turbina de gas en lugar de un motor de pistones seguía vigente a principios de los años 60. El GM Bison era un prototipo donde ese tipo de motor se aplicaría a una cabeza tractora, presentado en la Exposición Universal de Nueva York. Realmente no tenía motor pero, dos años más tarde, GM presentó el prototipo rodante GM Turbo Titan III. GM concibió para el Bison un sistema de carga y descarga automático con control electrónico. 

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