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Así arregló Zidane la crisis

logotipo de Marca Marca 13/03/2018 J. L. Calderón
El entrenador francés del Real Madrid, Zinedine Zidane / EFE © EFE El entrenador francés del Real Madrid, Zinedine Zidane / EFE

"Siempre hemos creído en Zidane", dijo Sergio Ramos minutos después de eliminar al PSG, un partido que podía haber marcado un antes y un después en el futuro del técnico en el Real Madrid. Habló el capitán después de que lo hiciese un mes antes otro jefe del equipo. "Es una locura cuestionarlo", dijo Modric.

La realidad es que la fortaleza del técnico en el vestuario ha alcanzado unos límites nunca vistos por los más viejos del lugar. No se recuerda una plantilla tan comprometido, tan unida, tan hermanada y con los roles tan perfectamente definidos.

Zizou manda mucho más de lo que se piensa, tiene una autoridad incuestionable que va en ascenso. Porque hace tiempo que ha dejado de ser un "buen tío". Su gestión ha ganado enteros y los jugadores han visto en él una progresión descomunal. De hecho, sus últimas decisiones no han hecho más que impulsar su figura. Y todo ello sin espectáculos, dando una lección de cómo gestionar un grupo de estrellas en el Real Madrid, en el equipo más ruidoso del mundo.

Mano izquierda

Porque Zidane castiga y toma decisiones difíciles, pero lo hace con el tacto necesario que le da su experiencia como futbolista. Lo está haciendo ahora con Bale e Isco, pero lo hizo con Asensio, con James, con Pepe, con Varane... El PSG es el ejemplo contrario. Emery sentó a Di María en el Bernabéu y se lió parda. Zizou hizo lo propio con Bale y no hubo show. Cavani y Neymar se pelearon por un penalti, Cristiano se lo cedió a Benzema para que marcarse... Y así unos cuantos ejemplos. No todos están contentos, pero el grupo no se rompe. Están a muerte con Zidane, igual que su técnico con ellos. Porque la base de su éxito es defenderlos siempre, jueguen o no jueguen. Nunca hay una mala palabra en público hacia ellos.

En el vestuario no ha y caso Isco ni caso Bale. En el vestuario saben que hay compañeros que están a un magnífico nivel y que les han adelantado por la derecha, como Lucas Vázquez y Asensio. Y que Zidane los ha puesto a jugar sin mirar galones o el qué dirán. Y todavía menos sin mirar lo mucho que se estaba jugando en París, donde tampoco sacó de inicio a Modric y Kroos porque no estaban bien. Y porque cuando dice que confía en sus jugadores es porque lo siente de verdad.

El equipo adora a Zidane, pero también lo ven de otra manera. Lo han descubierto como entrenador y son conscientes de su potencial. Cuentan que el punto de inflexión es la final de Cardiff ante la Juventus. En la semana previa, el técnico les explicó en cada entrenamiento por qué hacían cada ejercicio táctico. En el partido lo clavaron y tres de los cuatro goles fueron calcos de jugadas que habían ensayado para sorprender a su rival. Un recital que todavía hoy recuerdan cuando se pone en duda la capacidad de ZZ para plantear los partidos.

Detalles de futbolista

Pero sin duda alguna, su gestión del los detalles en un club como el Madrid es lo que marca la diferencia y hace que el vestuario esté con él a muerte. Porque siempre después de los entrenamientos regresa al interior de las instalaciones por una puerta diferente a la de los futbolistas, consciente de que su intimidad es sagrada.

Porque deja siempre un tiempo de reflexión (para que rajen o se desahoguen) a sus jugadores antes de charlar con algunos de ellos de forma individualizada para pulir aspectos del entrenamiento. Y porque las crisis las resuelve en su despacho, de forma privada, hablando claro y a la cara. Sin testigos, sin tapujos. Charlas de hasta una hora en las que se habla de fútbol y de la vida. Porque lo segundo también le preocupa. Zizou es un buen jefe, querido y tremendamente respetado por un vestuario cada vez más entregado a él.

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