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Doce esenciales del rock que cumplen 50 años en 2019

logotipo de Clarín Clarín 10/01/2019
Los misterios de la tapa de Abbey Road. El sacerdote, el deudo de luto, el muerto y el sepulturero. © clarin.com Los misterios de la tapa de Abbey Road. El sacerdote, el deudo de luto, el muerto y el sepulturero.

Hay quienes aseguran que el rock ya no tiene nada para decir. Están los que comentan que está grande; o viejo tal vez. Muchos escriben y hablan -no es la primera ni será la última vez- de su crisis, y no son pocos, del Jim Morrison del '69 al Marilyn Manson de 30 años después, pasando por voces como las de Gene Simmons, Lenny Kravitz o el histriónico Jack Black los que insisten, por ahora sin éxito, en darlo por muerto.

Sin embargo, entre la espera por lo “nuevo” y la nostalgia por lo que fue, año tras año se renueva la aparición de bandas y solistas que mantienen en funcionamiento una maquinaria creativa que convive con raros y no tan raros sonidos nuevos, que se mezcla con expresiones que se suman a una escena cuya fisonomía cambió por completo el soporte digital y que, de algún modo, actualiza referencias con raíz en un pasado lejano.

En todo caso, una de las “novedades” que aportan las nuevas tecnologías consiste en el rescate de catálogos que de competir desde atrás, relegados en las bateas de las disquerías, arrumbados en los depósitos de las distribuidoras de discos o sencillamente descatalogados, pasan a hacerlo en un plano compartido en las plataformas digitales que, de algún modo, licuan tiempos y espacios.

Y en ese plan, repasar aquello que el rock aportó a la música popular cincuenta años atrás es un ejercicio que ayuda a redescubrir y actualizar algunos aportes olvidados y relocaliza en tiempo y espacio otros habitantes del inconsciente colectivo de varias generaciones. Aquí, un repaso de 12 álbumes esenciales del género publicados durante 1969.

Led Zeppelin Led Zeppelin

(12 de enero)

La banda de Robert Plant y Jimmy Page abrió el año con su irrupción en la escena de la mano de un par de covers -You Shock Me y I Cant't Quit You Baby y varios títulos que se transformarían en clásicos obligados de su repertorio, como Dazed and Confused, I'm Gonna Leave You Baby, Communication Breakdown y la bella Your Time is Gonna Come.

Como muchas veces ocurre, la crítica no lo oyó en tiempo, y le dio poco crédito al proyecto, cuya influencia es notable en lo que estaba por venir. “Greta Van Fleet son Led Zeppelin”, dijo hace unos meses Plant. Y a los chicos no les va nada mal.

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Treinta minutos de vida Moris

(Marzo)

En poco más de 30 minutos de canciones, en su debut discográfico solista el ex Beatnik da cátedra del oficio del cantautor que pretende habitar ese universo llamado rock.

Filoso cronista de su época, practicante de un saludable desdén por la corrección política y dueño de un discurso sin tiempo en temas como El Oso, Ayer nomás, De nada sirve y Pato trabaja en una carnicería, en Escúchame entre el ruido Moris se anticipa en unas cuantas décadas a cambios que aún por estos días descolocan a más de uno y se revela como uno de los pioneros del feminismo dentro fronteras adentro del género.

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Nashville Skyline Bob Dylan

(9 de abril)

“El noveno álbum de Bob Dylan ofrece menos misterios y, paradójicamente, brinda mayores recompensas que cualquiera de sus trabajos anteriores”, escribió por entonces el crítico Paul Nelson en la revista Rolling Stone. Y no estaba equivocado.

Desde el inicio, con el dueto compartido con el ya legendario Johnny Cash en Girl From the Nort Country, el disco ratifica el reenamoramiento del cantautor con el country, pero desde una madurez que potencia la alquimia. Y que se manifiesta de manera fantástica en Lay Lady Lay.

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Tommy The Who

(23 de mayo) 

En la ambiciosa y por entonces aún original busqueda de una ópera rock que nunca terminó de ser tal, si es que eso realmente existe, Pete Townshend terminó redondeando un grupo de canciones que cristalizaron como como uno de los grandes hitos del género.

Un par de leit motiv -See Me, Feel Me y Listening to You, incluidos en la obrertura y en el tema final del álbum-, la idea de “lo conceptual” como eje, y un punto de partida para la inspiración de, entre otros proyectos, un musical y una película, que actualizó piezas como The Acid Queen en la voz de Tina Turner, y Pinball Wizard en la de Elton John.

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At San Quentin Johnny Cash

(4 de junio)

Para 1969, Cash exhibía desde sus 37 años la autoridad que le daba haber estado en el lugar y en el momento preciso que vieron nacer al rock y al rockabilly desde sus raíces, pero también la de haber sabido acondicionar el country a los nuevos tiempos y la de ocupar un lugar de referencia para los “rockeros” más jóvenes.

En At San Quentin, Cash ratifica sus condiciones de cantante popular, coquetea con la idea del artista que transita (y vaya que los transitó) los márgenes -en algo de eso se apoya Calamaro por estos días para describir su nuevo proyecto de revista digital- y entrega una lección de cómo se debe cantar el country-rock en A Boy Named Sue, que le reportó un Grammy.

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Green River Creedence Clearwater Revival

(3 de agosto)

1969 fue año más que prolífico para la banda liderada por John Fogerty, que editó, además de Green River, los álbumes Bayou Country (enero) y Willy and the Poor Boys (noviembre), mientras giraba por Europa y hacía escala en los festivales de Atlanta y Woodstock.

Alcanza con dejar sonar una decena de segundos el primer tema del disco -Green River-, para entender cuánto el sonido del grupo impregnó lo que vino después en mucha de la música que nació en la costa oeste de los estados Unidos y se expandió en todas las direcciones posibles. Y además, como si eso fuera poco, incluye Bad Moon Rising.

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Abbey Road The Beatles

(26 de septiembre)

Inmortalizado por una tapa que dio lugar a unas cuantas teorías, varias de ellas desopilantes, y a sendos tributos, el álbum registra las ultimas sesiones de grabación del grupo y alberga unas cuantas de las perlas de su repertorio; entre ellas, las dos 'harrisonianas' Here Comes the Sun y Something. 

A​demás, incluye la trilogía imbatible del final -Golden Slumbers / Carry That Weight / The End- y la demoledora I Want You (She's So Heavy). A diferencia de Cream, los cuatro fantásticos de Liverpool coronaron su historia con una despedida a la altura de las circunstancias.

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Hot Rats Frank Zappa

(6 de octubre)

En su primer álbum tras la disoluición de los Mother of Invention, al que describe como una "película para tus oídos", Frank Zappa se despacha con seis temas instrumentales en una lista de siete, mientras en el restante incorpora la voz de Captain Beefheart.

En el primer disco después de la disolución de Mothers of Invention, Zappa patea el tablero con un disco imprescindible en la historia del género. © clarin.com En el primer disco después de la disolución de Mothers of Invention, Zappa patea el tablero con un disco imprescindible en la historia del género.

Desde la genial Peaches en Regalia a la más intrincada It Must Be A Camel, en este álbum Zappa se aleja del tono satírico e irónico de sus antecesores para sumar a su condición rockera elementos del jazz y de la música contemporánea, con algunas dosis de pricodelia y sinfonismo.  

In the Court of the Crimson King King Crimson

(10 de octubre)

Posiblemente la banda liderada por Robert Fripp haya sido una de las más influyentes del género, desde su aparición en escena, en 1968, hasta nuestros días, en los que con una delantera de tres bateristas sigue dándole nuevos aires a un repertorio que refleja un estado de mutación permanente.

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En ese marco, en su álbum debut, la futurista 21St Century Schizoid Man abría las puertas a un contrastante juego de tensión y calma y a un lenguaje de experimentación que serían dos de las características de la obra de un músico -y una banda- cuyas “enseñanzas” y conceptos salpicaron a no pocos músicos locales.

Almendra Almendra

(29 de noviembre)

Con el antecedente de “simples” como Tema de Pototo, El mundo entre las manos, Hoy todo es hielo en la ciudad y Campos verdes, el álbum debut del cuarteto, que incluye esenciales como Muchacha y Laura Va, le pone punto de partida definitivo a la luminosa carrera de Luis Alberto Spinetta, amplía los márgenes creativos del rock argentino -Almendra II lo haría más aún-. 

Desde la ilustración de su tapa hasta la combinación de elementos del rock con otros decididamente locales, como el folclore y el tango, el álbum incidió de modo directo en la estética de muchos sucesores.

A pesar de la oposición inicial del sello, Luis Alberto Spinetta logró que fuera respetada la idea original de la tapa, que se convirtió en una de las imágenes icónicas del rock argentino. © clarin.com A pesar de la oposición inicial del sello, Luis Alberto Spinetta logró que fuera respetada la idea original de la tapa, que se convirtió en una de las imágenes icónicas del rock argentino.

Let It Bleed The Rolling Stones

(5 de diciembre)

El octavo álbum de estudio de la banda británica está marcado a fuego por el ingreso de Mick Taylor en reemplazo de Brian Jones, quien participó en la grabación de sólo dos temas del álbum, y refuerza el "regreso" del grupo a una senda más emparentada con el blues, a través del cover de Love In Vain, de Robert Johnson, y Midnight Rambler.  

No obstante, las dos piezas que más trascendencia lograrán con el paso del tiempo son la inicial Gimme Shelter y You Can't Always Get What You Want, ambos de carácter casi irrenunciable en el repertorio actual de la banda. 

Diana Ross presents The Jackson 5 The Jackson 5

(18 de diciembre)

Con un Michael Jackson de apenas 11 años como punta de lanza, la banda de hermanos llega de la mano de la ya consagrada Diana Ross al sello Motown, y establece la base sobre la cual lentamente irá tomando forma la leyenda del Rey del Pop.

Enmarcada en el sonido del sello de Berry Gordy, la voz aún estridente de Jackson se despegaba con su calidad de interpretación en temas como Nobody, Who´s Loving You, Chained y Stand! -Pedro Aznar grabó una versión en castellano- de cualquier otro proyecto basado en el carisma de algún niño con aspiraciones. El resto es historia conocida.

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