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6 hábitos diarios para eliminar el estrés por completo

logotipo de Bekia Bekia hace 4 días Sara Poyo Lorenzo

El trabajo, las relaciones personales, los estudios, la falta de dinero... Hay un sinfín de factores que hacen que nuestra vida diaria sea una constante preocupación. Darle más vueltas de las necesarias a las cosas harán que vivamos continuamente en un bucle de ansiedad y pesimismo. El estrés puede ser bueno a corto plazo porque nos ayuda a espabilarnos y a esforzarnos más de lo debido en un momento dado, sin embargo, cuando esta preocupación es constante llega un momento en que nuestro cuerpo se resiente. No estamos preparados para aguantar la presión a largo plazo y acabaremos somatizando la ansiedad que sentimos.

© Proporcionado por Bekia

¿Qué consecuencias tiene en nuestro cuerpo el estrés y ansiedad? Sudoración, nerviosismo, problemas gastrointestinales, dolores musculares, de cabeza, de abdomen... Además, con el estrés la mayoría de la gente nota que su rutina diaria se modifica: pueden sufrir insomnio, un aumento (o disminución) significativa del apetito, pensamientos repetitivos y obsesivos que no llevan a ninguna parte, irritabilidad con los demás, etc.

6 hábitos para controlar el estrés diario

Si notas que últimamente tienes muy poco tiempo para ti y que te cuesta desconectar tienes que replantearte tu rutina diaria y preguntarte cuales son los motivos de estar siempre estresado. ¿Es debido a que siempre dejas las cosas para el último momento y al final se te acumulan? ¿Es porque eres demasiado perfeccionista con todo? ¿Te llevas siempre trabajo para casa? ¿Te estresas porque los días pasan y notas que no avanzas en tus objetivos? Una vez hecho esto debes reflexionar sobre si merece la pena preocuparte por cosas que no puedes controlar y si vivir de esta forma te aporta algún tipo de beneficio. Si la respuesta es no, entonces es hora de cambiar "un poco" tu vida diaria. Notarás que con solo algunas modificaciones serás mucho más feliz.

1. Aprende a delegar

Si eres una persona muy perfeccionista no tendrás más remedio que delegar en los demás, no puedes estar supervisando lo que hace todo el mundo, tienes que aprender a confiar en los demás y no hacer propios los errores de los demás. No solo es perjudicial para ti (que te sobrecargas de trabajo y te estresas) si no también para los demás porque no aprenderán a hacer las cosas bien por si mismos. Plantéate lo siguiente: ¿qué pasaría si te fueses de vacaciones y perdieses el móvil? pues seguramente tus compañeros se las tendrían que apañar sin ti. ¿Qué es lo peor qué podría ocurrir? Si las cosas salen mal tal vez a la siguiente se espabilen más la próxima vez, en el fondo les estás haciendo un favor...

2. ¡Planifica tu tiempo!

Si tienes la costumbre de perder el tiempo con cosas irrelevantes (televisión, navegar por internet, conectarte al whatsApp...) planea las tareas que tienes que hacer para el día siguiente. Si eres un desastre planeando las actividades que quieres hacer comienza poniéndote un solo objetivo diario y la hora de plazo máxima a la que quieres que esté terminada. Ese es el objetivo más importante que si o si vas a tener que cumplir. Con el tiempo ve añadiendo más objetivos pero priorízalos siempre por importancia. Por ejemplo, pon en rojo el objetivo más importante y un par más en amarillo, dando a entender que son tareas importantes pero que pueden esperar un poco más si no queda más remedio.

También debes prever los despistes. Si sabes que no puedes resistir al tentación de comprobar las redes sociales y no puedes trabajar sin desconectar internet ponte un descanso de 5 minutos cada hora donde libremente puedas navegar sin sentirte culpable. Es mejor eso que estar cada 2 por tres mirando la web aunque sean solo 10 segundos...

3. Muévete un poco todos los días

La mejor manera de quitarte el estrés es sudando. Busca un rato cada día para practicar un deporte que te guste o smplemente para salir a correr. Todo ejercicio es bueno pero si realmente quieres relajarte el ejercicio de tipo aeróbico es el mejor. Cuando lo practicamos nuestro cerebro segrega endorfinas endógenas que actúan sobre el circuito de la recompensa en nuestro cerebro como si de una droga se tratase. El resultado es que tanto nuestra mente como nuestro cuerpo estarán más relajados. Después de una sesión de ejercicio verás los problemas de otra forma, de una forma más objetiva.

4. Date una recompensa diaria

Se trata de que busques una actividad placentera para hacer cada día aunque sea media hora. Leer un buen libro, ver una serie, salir con los amigos, pintar, escuchar música... Puede que pienses que no tienes tiempo pero es mejor que dediques menos tiempo a lo que tienes que hacer de buen humor que más tiempo pero cansado y agobiado. Eso si, es mejor que la actividad placentera la dejes para los últimos momentos del día, tiene que ser una recompensa final por el duro esfuerzo que has hecho, si empiezas con ella por la tarde después te apetecerá menos hacer lo que tienes pendiente.

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5. Aliméntate bien

Come de una forma saludable y de todos los grupos de alimentos, eso si, en una proporción adecuada. Lo ideal es seguir una dieta rica en fibra, con proteínas y grasas de calidad. Evita los carbohidratos y azúcares simples, te ponen de buen humor al principio porque te llenan de energía pero al poco la bajada de azúcar te pondrá de mal humor y te dará más hambre. Escoge carbohidratos de absorción lenta, con fibra y vitaminas.

Tampoco debes saltarte ninguna comida y mucho menos el desayuno. ¡Se acabó ir a trabajar con solo un café y un par de galletas! Un desayuno completo te ayudará a pensar mejor y a trabajar productivamente, también tendrás menos hambre en la siguiente comida y evitarás arrasar con todo lo que veas a tu paso. Eso no quita tampoco que de vez en cuando no puedas darte un carpicho.

6. Haz ejercicios de respiración

Lo ideal sería poder disfrutar de un masaje diario, sin embargo, no todos tenemos el tiempo ni el dinero para ello. Por otro lado, puedes empezar a realizar la respiración abdominal, es una práctica que no te llevará más de 15 minutos y con la que realmente podrás desconectar tu mente como consecuencia de relajar primero el cuerpo. Es un tipo de respiración muy practicada en deportes como el yoga, meditación, Tai Chi...pero también se puede practica de forma aislada con ejercicios de imaginación guiada. En apenas un cuarto de hora al día notarás que poco a poco empezarás a encontrarte más relajado en general. A partir del segundo día empezarás a ver los resultados.

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