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China fabrica su 'Messi' en Madrid

logotipo de El Confidencial El Confidencial 1/21/2018 Marcos García Rey

El presidente de China es una fanático del fútbol. Xi Jinping tiene un sueño que también puede parecer una utopía: lograr que en 2050 la selección de su país compita por los mundiales al mismo nivel que las potencias tradicionales. Entre los objetivos políticos de Pekín está que en 2020 haya hasta 50 millones de ciudadanos que jueguen al fútbol y que el ping-pong y el bádminton dejen de ser los deportes-rey del gigante asiático. Hasta la fecha, el mayor logro histórico del combinado chino fue clasificarse para el Mundial de 2002, donde quedó en penúltimo lugar. Hoy ocupa el 70º puesto en la clasificación FIFA.

Conviene hacer feliz al líder. Así, las grandes empresas de su país están invirtiendo en clubes europeos para obtener influencia y notoriedad, pero, sobre todo, están transfiriendo grandes sumas de dinero a los clubes de la Superliga china y sus canteras para que su nivel futbolístico crezca.

El paradigma de esa política es el Guangzhou Evergrande Taobao FC, entrenado actualmente por el exjugador italiano Fabio Cannavaro, anterior destino del ahora centrocampista culé Paulinho y equipo ganador de las últimas siete ligas nacionales. Sus dos accionistas mayoritarios son la mayor inmobiliaria del país, Evergrande Real Estate Group (57%), y la compañía más grande de comercio electrónico, Alibaba (37%). El presidente de la Evergrande Group, Hui Ka Yan, es además el hombre más rico de China con una fortuna acumulada de casi 40 mil millones de dólares, según informa Forbes. Se da la circunstancia de que es también miembro del consejo consultivo del Partido Comunista que preside Xi Jinping.

Ese club, ganador en dos ocasiones de la Champions League asiática, creó en 2012 la escuela de fútbol más grande del mundo, la Evergrande Football School. Actualmente educa deportiva y académicamente a más de 2.500 chicos seleccionados en todo el país. Cuenta con el apoyo técnico la Fundación Real Madrid.

Sede de la Evergrande Football School en Guangzhou, sur de China. © Proporcionado por El Confidencial Sede de la Evergrande Football School en Guangzhou, sur de China.

La escuela madre tiene una sola filial en el extranjero que se ubica al norte de la capital española y que acoge a la flor y nata de los jóvenes futbolistas chinos. Eligieron nuestro país porque consideran que la mejor metodología futbolística se enseña y aplica aquí. La palabra 'método' aparece frecuentemente en las conversaciones con los directivos chinos de la escuela. Hasta 65 chicos nacidos entre 2002 y 2004 entrenan para ser los ‘Messis’ y ‘Cristianos’ de la futura selección de China que en los sueños de Xi Jinping competirá por ganar un Mundial a mediados de siglo.

Desde finales de 2017, la escuela se administra bajo el paraguas de la sociedad Star Leap Spain Education Consultants Company SL. El proyecto echó a andar a finales de 2014. Hasta hace un par de meses se había organizado con una empresa de servicios, pero ahora han prescindido de los intermediarios y Evergrande gestiona todo el proyecto de España. Han contratado un equipo técnico de élite dirigido por el exjugador atlético Roberto Fresnedoso.

La Fundación Real Madrid colabora en China, pero no en España porque la normativa FIFA protege a los menores de convertirse en meras mercancías entre clubes internacionales. De modo que en España, la escuela china va por libre, lo que la convierte en una empresa de su tipo única en el mundo.

El equipo cadete se entrena en Alcobendas. (Carmen Castellón) © Proporcionado por El Confidencial El equipo cadete se entrena en Alcobendas. (Carmen Castellón)

70.000 euros por alumno y año

La escuela filial en España es un proyecto ambicioso, acorde con los posibles de los accionistas del Evergrande FC. Fuentes de Star Leap Spain destacan: “Nosotros les ofrecemos las mejores instalaciones, los mejores métodos y recursos, sólo queda que los alumnos cumplan con su compromiso y se esfuercen al máximo”. Exigencia a la china.

Efectivamente la élite de la élite de la cantera del fútbol chino vive en una burbuja de oro para que desarrollen todo su talento. Los chavales se alojan en una residencia de lujo en la urbanización El Encinar de Santo Domingo, en Algete, de la cual no pueden salir si no es acompañados de los monitores, también chinos, que cohabitan con ellos. Cada día, después de desayunar en el restaurante de la urbanización, entrenan dos horas y media en una ciudad deportiva de Alcobendas.

Algunos chicos en el jardín de la residencia antes de ir a entrenar. (Carmen Castellón) © Proporcionado por El Confidencial Algunos chicos en el jardín de la residencia antes de ir a entrenar. (Carmen Castellón)

Luego, en una cadencia temporal perfectamente planificada, acuden al prestigioso Liceo Europeo de La Morajela, donde se forman, según el sistema educativo chino, en matemáticas, física, química, cultura de su país, español e inglés. Los profesores consultados subrayan que algo positivo del proyecto es que les preparan bien académicamente para seguir estudiando si fracasan en el fútbol.

Los jugadores reciben una educación integral. (Carmen Castellón) © Proporcionado por El Confidencial Los jugadores reciben una educación integral. (Carmen Castellón)

Además, todas las semanas, los tres equipos que conforman los 65 muchachos juegan un partido amistoso con los mejores equipos de sus categorías de la Comunidad de Madrid y también participan en torneos en otras regiones. No les está permitido jugar competiciones oficiales por la normativa FIFA.

Según la escuela, se invierten 70.000 euros anuales por alumno. Así, el costo final son 210.000 euros por niño porque son tres años de formación. Todos lo gastos pagados. Esa cifra incluye los gastos derivados de mantener una plantilla de 28 profesionales a su servicio entre personal administrativo, traductores, profesores, un entrenador chino para cada formación y un equipo deportivo hispano-argentino compuesto por prestigiosos técnicos y exfutbolistas.

A la cabeza de esa dirección deportiva está Roberto Fresnedoso, uno de los artífices del doblete atlético de 1996 y también del descenso a Segunda de 2000. Le acompañan otros diez profesionales conocidos de los aficionados al fútbol, entre ellos José Aurelio Gay, exjugador del Zaragoza y otros clubes de Primera; Iván Pérez, ex del Real Madrid; o Santiago Lozano, preparador físico durante diez años en el Santiago Bernabéu con entrenadores como Fabio Capello o José Mourinho. En definitiva, un plantel que vale su peso en oro.

El objetivo primordial es que la filial española de Evergrande Football School se convierta en la fuente de la que beba el primer equipo y que en 2020 todos sus jugadores sean chinos. Así se obtendrían dos logros: mejorar el nivel del fútbol chino y evitar las adquisiciones costosas de jugadores de América y Europa que ya están en el ocaso de su carrera. De ese modo, se acabaría con casos frustrantes como el del brasileño Robinho, fichado en 2015 y que apenas brilló.

La filial española es exitosa: cuatro de los jugadores del primer equipo actual se formaron en Madrid. Otros están repartidos por otros equipos de la Superliga china.

Los alumnos se preparan para el entrenamiento. (Carmen Castellón) © Proporcionado por El Confidencial Los alumnos se preparan para el entrenamiento. (Carmen Castellón)

El proyecto está vivo. En las próximas semanas, Fresnedoso y su equipo viajarán a Guangzhou para seleccionar a los mejores jugadores chinos nacidos en 2005 y entrenarlos bajo sus órdenes. El reto es formar a 100 niños de manera constante y mantener cuatro equipos activos para que vivan la cultura del fútbol que se respira en España, según cuenta uno de entrenadores chinos de la Escuela. “Los rivales aquí son mejores que en China, eso beneficia a los estudiantes porque aprenden a competir”, recalca este técnico que prefiere no dar su nombre. Uno de los muchachos, X. Q., abunda en esa idea: “Aquí jugamos todas las semanas con equipos muy buenos y eso nos hace mejores, ya que en China resulta imposible competir con gente de nuestro nivel”.

Los impoderables

El entrenamiento tiene lugar en una gélida mañana de enero. El equipo de los nacidos en 2002 se ejercita a las órdenes de José Aurelio Gay en un campo de hierba artificial donde quedan zonas de escarcha. Estos cadetes no escatiman esfuerzos, corren y sudan. No existe el frío cuando se juega al fútbol.

En un pachanga organizada entre ellos, algo llama la atención: la tocan con criterio, recuperan el balón enseguida, son rápidos… Pero apenas llegan a puerta, les falla el último pase, no finalizan las jugadas. Se sucede sin pausa el ciclo ‘tocar la bola-recuperar-perderla’. Gay se desgañita y el traductor, su sombra, también.

El entrenador coincide en las apreciaciones: “Van muy rápido a todas la acciones, pero les falta pausa, así que tenemos la misión de que mejoren en ambas áreas porque deben ser más contundentes en defensa y más resolutivos en ataque”. Gay ve también luces: “Es un buen proyecto porque los chicos son obedientes y están compitiendo en Madrid, un entorno que es 'top' mundial en el fútbol de menores, lo que les beneficiará”.

Los cadetes se ejercitan a las órdenes de José Aurelio Gay. (Carmen Castellón) © Proporcionado por El Confidencial Los cadetes se ejercitan a las órdenes de José Aurelio Gay. (Carmen Castellón)

Entre las debilidades de los jugadores chinos, Roberto Fresnedoso señala: “Les falta el juego que se aprende en la calle, esa picardía que se adquiere en el patio del colegio, y carecen de esa pasión por entender que el gol es la salsa de fútbol y que si metes gol eso es lo máximo y debes celebrarlo con alegría”. Coincide en que fallan en el último pase, “por esa razón el equipo técnico se centra en que mejoren la finalización de las jugadas”.

Aún así, Fresnedoso, nacido en 1973 y con una larga experiencia a sus espaldas como jugador y entrenador de cantera, se muestra ilusionado por el proyecto y también aprecia fortalezas: “Estos chicos son muy profesionales y disciplinados, se ve que quieren ser futbolistas, por eso soy optimista y me gustaría estar con ellos un mínimo de cuatro años”. En su opinión, si el equipo cadete jugara hoy la liga oficial de Madrid, no ocuparía un lugar entre los siete primeros de la tabla. Tienen tarea por delante.

El equipo cadete de la Evergrande Football School de Madrid se entrena en Alcobendas. (Carmen Castellón) © Externa El equipo cadete de la Evergrande Football School de Madrid se entrena en Alcobendas. (Carmen Castellón)

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