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El gran secreto de Ikea: estos robots han hecho de Billy la estantería más famosa del mundo

logotipo de idealista idealista 4/20/2017 hoja de router (colaborador de idealista news)
Gyllensvaans Möbler © Gyllensvaans Möbler Gyllensvaans Möbler

Desde hace casi 40 años, los distintos modelos de la estantería Billy de Ikea han pasado a estar presentes en muchos hogares. Sencillas, útiles y con un precio asequible, en la actualidad cada cinco segundos se vende una de ellas en algún lugar del mundo. Para proveer al globo de todas estas estanterías, la compañía confía en una fábrica situada en el corazón de Suecia equipada con un ejército de robots que facilitan la incansable producción de este mueble.

El diseñador Gillis Lundgren fue la cabeza pensante detrás de este diseño casi universal concebido en 1979. En aquel momento, Lundgren quiso que Billy tuviera un aspecto atemporal. Cuando se le ocurrió la idea de la estantería, la apuntó en una servilleta por miedo a que se le olvidara antes de poder trazar los planos.

La producción comenzaba ese año en el centro de la localidad de Kattilstorp operado por la misma empresa familiar —Gyllensvaans Möbler— que la lleva hoy en día. Y aunque en todos estos años el proceso de creación de los muebles se ha visto transformado tanto en técnica como en volumen, siempre ha sido esa empresa la encargada de que Billy siguiera llegando a millones de hogares de todo el mundo.

Sin embargo, las cosas han cambiado mucho en la fábrica desde que las míticas estanterías comenzaran su andadura a finales de los 70. En aquel entonces, la empresa Gyllensvaans Möbler contaba con unos 100 empleados.  Ahora, tiene unos 200, pero también cuenta con un pequeño ejército de robots. Han sido precisamente estas máquinas las que han permitido optimizar el proceso de fabricación, hasta el punto de que el número de estanterías que se fabrican es ahora 37 veces mayor que el de 1980 con solo el doble de empleados.

De hecho, la mayoría de los trabajadores de la fábrica ni siquiera necesita tocar las estanterías. Su trabajo es ocuparse de las máquinas que trabajan de forma constante (las 24 horas del día y los 7 días) de la semana para cortar, taladrar, pegar, y empaquetar los componentes de las Billy. ¿El resultado? Una producción de 4,5 millones de estanterías Billy al año.

"Siempre hemos intentado estar a la vanguardia del desarrollo tecnológico. La automatización ha sido un factor clave. No se puede producir en un país caro y vender en el resto del mundo si no se invierte en una producción eficiente", explica Erik Gyllensvaan, el CEO actual de la empresa familiar e hijo del fundador.

Precisamente por este motivo, la compañía decidió dar un gran salto tecnológico en el año 2008, transformándose en uno de los fabricantes de Ikea más automatizados del mundo al equiparse con un sistema robótico completo desarrollado por Motoman Robotics —parte de la compañía japonesa Yaskawa— con el objetivo de poder doblar su producción.

Aunque la fabricación de las piezas ya estaba casi totalmente automatizada, el empaquetado se realizaba gracias a varias cadenas de montaje semimanual (de hecho, tres de ellas todavía funcionan). Por ello, instalar una línea de producción automática capaz de empaquetar 20 estanterías por minuto dio un fuerte empuje a la fabricación para una expansión aún más global del producto.

simon_music © simon_music simon_music

Una red de robots

De esta forma, y con el objetivo de aumentar la productividad, Motoman Robotics desarrolló para ellos un sistema completo de robots. Ahora, además de fabricar, taladrar y barnizar las piezas en máquinas, también se ha automatizado totalmente el empaquetado.

Así, el proceso de embalaje empieza en las mismas cajas en las que las Billy serán entregadas al consumidor, donde diez robots comienzan a colocar las distintas piezas de la estantería. Hecho esto, las cajas son transferidas a cuatro líneas paralelas donde son asignadas a uno de los siete robots montadores que continúan llenando las cajas de elementos. Cuando esta fase concluye, dos robots más son los encargados de llevar las cajas a los palés donde serán apiladas ordenadamente antes de ser transferidas a un almacén donde esperarán a ser enviadas a todo el mundo. Una automatización total en la que los empleados solo tienen que supervisar el proceso o realizar algún ajuste.

Aunque conseguir que este sistema funcione a la perfección podría no parecen demasiado complejo ahora que los robots están incluso llegando a las casas, hay que recordar que los autómatas tuvieron que ser fabricados y programados para lidiar con distintos tipos de piezas, de tamaños muy variados, correspondientes a los distintos diseños de las Billy.

Logrado esto, y con el sistema terminado y encajado en la fábrica, Motoman Robotics y Gyllensvaans tuvieron que enfrentarse a dos retos más. En primer lugar, mejorar los tiempos de montaje, acelerando aún más el proceso. Por otro lado, tuvieron que minimizar los tiempos de parada por errores, afinando el protocolo y el tiempo de reinicio de la máquina, objetivos que consiguieron en el año 2009.

“Como distribuidores de Ikea, hay que estar en primera línea. Y con esta nueva planta hemos dado un gran paso hacia delante”, declaró en aquel momento Stefan Larsson, director de proyectos de la empresa sueca. Ahora, y en renovación constante para mejorar y optimizar la producción, la fábrica está llevando a cabo una prueba piloto con robots dotados de sensores ópticos que permiten una producción todavía más rápida. Un pequeño ejército de autómatas para conseguir que las estanterías más famosas de Ikea sigan teniendo un hueco en los salones de medio mundo. 

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