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La polio no le impidió seguir con sus sueños y crear un equipo de basquetbol

logotipo de La Opinión La Opinión 11/7/2018 Jacqueline García
Max Amenero, 56, junto a su hijo Max II, de 21 años son los entrenadores del grupo de basquetbol LA Hotwheels. (Suministrada) © La opinion Max Amenero, 56, junto a su hijo Max II, de 21 años son los entrenadores del grupo de basquetbol LA Hotwheels. (Suministrada)

Max E. Amenero recuerda vívidamente que cuando llegó a Estados Unidos de su natal Perú no sabía que con una silla de ruedas iba a lograr muchas cosas.

“A los siete meses de nacido, justo en el año de 1962 cuando se descubrió la vacuna contra la polio, fue que a mí me dio esa enfermedad”, recordó.

“Me pegó severamente en las dos piernas y ambos brazos… No completamente pero sí me debilitó bastante los músculos y en un principio usaba las muletas pero cuando llegué a este país [EEUU] a los 16 años conocí el beneficio de la silla de ruedas”.

Mientras cursaba la secundaria en la escuela Widney de Los Ángeles, Amenero cuenta que se interesó por el deporte, principalmente por el basquetbol en silla de ruedas.

“Me involucré con el equipo, me gradué de la escuela, seguí jugando y me di cuenta que era más mi habilidad mental que la física porque mis condiciones físicas no me daban para ser un buen atleta; no obstante mentalmente me conocí el deporte de principio a fin”, dijo este hombre, quien entonces se decidió a ser entrenador.

Con el paso del tiempo el basquetbol le ha regalado a Amenero, de 56 años de edad, la oportunidad de motivarse así mismo y a todo aquel que lo rodea.

El equipo de basquetbol LA Hotwheels participa en varios torneos dentro y fuera de la ciudad. (Suministrada) © Proporcionado por Impremedia LLC El equipo de basquetbol LA Hotwheels participa en varios torneos dentro y fuera de la ciudad. (Suministrada)

LA Hotwheels

Su pasión por el deporte lo llevó a ser cofundador del equipo de basquetbol LA Hotwheels hace casi 16 años.

“Pero esto más que un deporte es un apoyo para los jugadores”, dijo.

“En total son 15 jugadores en el equipo. Unos tienen polio pero otros llegaron aquí después de quedar en silla de ruedas por un accidente de carro, un accidente de moto o un balazo”, dijo Amenero.

“Ellos tienen que aprender a adaptarse a su nueva vida y a veces puede ser difícil y hasta depresivo”.

Sin embargo, contó que no solo se encarga de proveer —junto a su hijo Max II— la oportunidad de aprender el deporte si no también de brindar el apoyo de una nueva familia.

Como equipo han viajado a diferentes estados de la nación para participar en torneos y en 2007 el equipo LA Hotwheels fue campeón nacional entre los 24 equipos que participaron.

Este fin de semana LA Hotwheels tuvo la oportunidad de ser anfitrión del segundo torneo anual de la Asociación Nacional de Sillas de Ruedas de Baloncesto (NWBA) en el Clara Park en Cudahy, una ciudad al sureste de Los Ángeles.

Ocho equipos de otros estados, incluyendo Florida y Arizona, y otras ciudades de California —como de Sacramento y San Diego— se enfrentaron en un torneo de dos días.

Esta competencia no solo les dio la oportunidad de divertirse sin importar sus limitaciones si no que también fue una forma de promover el deporte en silla de ruedas.

Max y su hijo Max II son los entrenadores de LA Hotwheels. (Suministrada) © Proporcionado por Impremedia LLC Max y su hijo Max II son los entrenadores de LA Hotwheels. (Suministrada)

Un héroe sin capa

A sus 21 años, su hijo Max II dice haber encontrado la pasión por el basquetbol en silla de ruedas. Y aunque él no tiene ninguna limitación, confiesa que el ver a su padre diariamente energético y listo para todo, lo motiva a seguir sus pasos.

“Para mí el deporte no ha sido nada de presión, siempre ha sido diversión”, dijo Max II quien se ha convertido en los pies del equipo LA Hotwheels.

Actualmente funge como asistente de entrenador y es parte vital cuando viajan a otros estados.

“Es el que sube las sillas de ruedas, el que las baja, el que nos consigue los autobuses” cuenta su padre.

Max II asegura que aunque él pudo ver caminar a su papá con la ayuda de muletas cuando era pequeño y que se enorgullece más al verlo en silla de ruedas.

“Me da mucho impacto y siento que mi papá se para más alto en su silla aunque este sentado”, dijo orgulloso el joven. “Mi papá me enseñó desde chiquito que para vivir en esta vida lo que uno necesita es tener una buena mentalidad e inteligencia para entender a otros”.

Amenero trabaja regularmente con sus médicos en AltaMed Health Services en Huntington Park, donde participa en el Programa de atención integral para personas mayores (PACE) —el cual ofrece servicios médicos, sociales, nutricionales y de rehabilitación a pacientes de 55 años o más que han recibido la certificación del estado para atención de enfermería.

Entrenamiento: el equipo LA Hotwheels entrena todos los martes en Barrio Action de El Sereno, ubicado en la cuadra 4927 Huntington Dri. N #200 Los Ángeles, CA 90032.

Además de los miércoles y sábados en el parque de City Terrace, localizado en el 1126 N. Hazard Ave, Los Angeles, CA 90063.

Para saber más acerca del equipo visite: https://www.facebook.com/lahotwheels/

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