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Evita pena de muerte al confesar que decapitó a abuela hispana y a la nieta

logotipo de El Diario El Diario 10/11/2018 Redacción
Elizabeth Rodríguez y su nieta Angie (izq). Hareton Rodríguez (der.) © Facebook Elizabeth Rodríguez y su nieta Angie (izq). Hareton Rodríguez (der.)

El exmiembro de la Policía cubana Hareton Jaime Rodríguez Sariol evitó la pena de muerte al confesar que asesinó a una abuela colombiana y a su nieta el pasado agosto.

Rodríguez Sariol, conocido por ser uno de los 26 cubanos que llegaron una balsa a los cayos de la Florida en abril de 2016, se declaró culpable de los crímenes el pasado jueves en una corte de Virginia.

El hombre llevó a las autoridades a ubicar los cuerpos de su novia Elizabeth Rodríguez Rubio, de 41 años, y su nieta Angie Caroline Rodríguez, de 12,  a cambio de evitar la pena de muerte. El sujeto decapitó a las víctimas antes de arrojar los cuerpos en el parque nacional de Shenandoah.

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Crimen de película

Fiscales dijeron que Rodríguez Sariol y las víctimas iban de regreso a casa después de asistir a un servicio religioso en Virginia. Los adultos discutieron por un buen rato hasta que Rodríguez Rubio perdió el control del vehículo y cayeron a un barranco. La mujer fue a la silla de atrás a atender su nieta ya que había sufrido un golpe en la cabeza.

Rodríguez Sariol dijo a las autoridades que en ese momento perdió la cordura al ver un mensaje en el teléfono de su novia. El hombre no especificó el contenido del texto, pero dijo que lo llenó de celos y rabia.

El hombre tomó una pistola y apunto a Rodríguez Rubio. La niña se puso en frente de la abuela, pero el sujeto le disparó en la cabeza y la mató. Luego ejecutó a la abuela con un tiro en la testa y otro en el pecho.

El hombre escondió los cuerpos y tomó el vehículo. Fue a un Walmart y compró cuchillos, guantes y encendedores. En su confesión dijo que decapitó los cadáveres y puso las cabezas en bolsas. Los cuerpos los arrojaría en el parque nacional. Después prendió fuego al automóvil del accidente y arrojaría el arma en un terreno. Al día siguiente volvería por las cabezas en un auto de su trabajo y las enterraría cerca de la autopista  I-81.

El hombre será sentenciado el próximo 12 de febrero. Se espera la cadena perpetua. 

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