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Editorial: Rehenes de un juego político

logotipo de El Diario El Diario 1/23/2018 Redacción
Activistas del movimiento de los "Dreamers" explican las opciones que tiene el Congreso para protegerlos. Foto: María Peña/Impremedia © Proporcionado por Impremedia LLC Activistas del movimiento de los "Dreamers" explican las opciones que tiene el Congreso para protegerlos. Foto: María Peña/Impremedia

El cierre del gobierno terminó como empezó, con los soñadores al borde de la deportación. No mejoró la vulnerabilidad de los cientos de miles de personas traídas por sus padres indocumentados. Están igual que antes.

La postura demócrata de no financiar el gobierno quedó en un gesto útil para la próxima elección. Es una muestra que están dispuestos a actuar en el tema migratorio, cuando son acusados de mucha palabras y pocos hechos.

Esto no convencerá a los defensores de los soñadores, pero ayudará a los candidatos demócratas en algunos distritos durante los comicios legislativos de noviembre.

Para los soñadores es insuficiente.

La meta demócrata de no financiar temporalmente el gobierno era para presionar con el fin de que la regularización migratoria de los beneficiarios de DACA esté incluida en algún proyecto de ley que obligatoriamente deba ser aprobado. Como un presupuesto.

Esto no se logró. El compromiso republicano es reabrir el gobierno hasta mediados de febrero. Pasada esa fecha, siempre y cuando el gobierno permanezca abierto, se tratará el tema de DACA, la frontera y todo relacionado a inmigración de una manera pareja, en que todos los senadores puedan presentar enmiendas.

Esto nunca fue lo que se buscó.

DACA, en el peor de los casos, era parte de un paquete que incluía el muro, la lotería de visas y la reunificación familiar. En la negociación pública en la Casa Blanca se habló de eso y después de una reforma integral que incluya otros controles y restricciones a cambio de la regularización de los demás indocumentados y tepesiano.

Tal como parece ahora, habrá sólo una negociación con DACA y todo lo restrictivo.

Incluso, si el Senado aprueba una medida medianamente razonable, no hay garantía que la Cámara de Representantes la vaya aceptar. No lo hizo hace unos años, no hay motivo para hacerlo ahora. Los antiinmigrantes dominan el tema migratorio en la bancada Republicana y ya tienen su propio proyecto extremista.

Más de 80% de los estadounidenses quiere que los soñadores tengan un camino a la ciudadanía. Ellos ven que la situación de estos jóvenes es distinta a la de otros indocumentados, pero esto es insuficiente para que sea popular el cierre de gobierno.

Al mismo tiempo, la Casa Blanca estaba en una campaña para equiparar un soñador a un delincuente sin papeles, que solo enturbiaba las aguas.

Existe una gran división entre quienes ven a los beneficiarios de DACA como personas sin responsabilidad en su situación legal que son honestos y tan estadounidenses como un nativo por haber sido criados aquí. Y entre los que lo ven como un inmigrante ilegal que no es anglo y punto.

La acción de los Demócratas no ayudó a cerrar la brecha.

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