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Restaurante mexicano da de comer a miles de damnificados por huracán “Florence”

logotipo de El Diario El Diario 9/19/2018 María Peña
Los empleados del restaurante familiar mexicano, "La Casa del Patrón", repartieron comida caliente gratuita a 2,000 damnificados. Foto: suministrada. © Proporcionado por Impremedia LLC Los empleados del restaurante familiar mexicano, "La Casa del Patrón", repartieron comida caliente gratuita a 2,000 damnificados. Foto: suministrada.

WASHINGTON — En medio de prolongados apagones, peligrosas inundaciones y extensos daños por el huracán “Florence”, un restaurante mexicano en la localidad de Havelock, en Carolina del Norte, ofreció comida gratuita a alrededor de 2,000 damnificados, muchos de los cuales no habían probado un bocado caliente desde que el huracán tocó tierra el viernes pasado.

Como gesto humanitario con los damnificados del área, el restaurante mexicano “La Casa del Patrón” inició una campaña en su página en Facebook en la que ofreció comida gratuita a toda persona afectada por “Florence”, y la respuesta fue tan abrumadora que el restaurante pronto agotó su alacena.

En cuestión de tres días, el restaurante repartió arroz y frijoles, tacos, quesadillas, fajitas, pollo asado, carne con queso derretido, trocitos de pollo o macarrones para los niños, y otros deleites de la comida auténtica mexicana, a alrededor de 2,000 personas, de todas las etnias, que hicieron cola afuera del negocio.

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Un video del restaurante familiar, que muestra comales y ollas alumbrados por gas, se volvió viral en las redes sociales: para el domingo pasado, el video obtuvo casi 7,000 vistas tan solo en Facebook, y miles más en Twitter.

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En entrevista telefónica con este diario, el dueño del negocio, Antonio Quezada, afirmó que su mejor recompensa ha sido “poder ayudar al prójimo”, y que todo fue posible gracias a la ayuda de su familia y sus 30 empleados.

Afortunadamente el huracán bajó de categoría y no tuvimos que irnos, pero nos tocó con fuertes lluvias, inundaciones. Hay casas destruidas, acá todavía no tenemos luz en el negocio, y hay mucha gente que todavía está bajo agua”, dijo Quezada al describir la estela de daños de “Florence”.

“Se nos acabó la campaña porque se nos acabó la comida, pero de lo contrario hubiéramos seguido ayudando a la gente. Le echamos ganas, y le puedo decir que en la cocina, mis empleados estuvieron cocinando a 100 grados de calor, sin aire acondicionado, sin luz”, agregó.

“La gente nos quiso dar donaciones pero no se las aceptamos porque están pasando necesidades… cuando llegamos, esta ciudad nos acogió bien, nos ha ido bien, y sentí que como mínimo debíamos devolverle algo a la comunidad. Las bendiciones que hemos recibido, ya estamos más que pagados con eso”, explicó.

Entre sus bendiciones, enfatizó Quezada, cuenta el tener a “gente trabajadora, empleados nobles y excelentes personas, porque todos venimos a este país a trabajar”.

Quezada, de 57 años, emigró de Santa Ana Pacueco,  Guanajuato, a Carolina del Norte en 2001 y, como muchos inmigrantes, comenzó “desde abajo”, como lavaplatos u otros trabajos de bajas destrezas.

Hace 14 años, se trasladó con su familia a Havelock, donde entonces había quizá “diez mexicanos” pero la ciudad ha registrado un aumento paulatino de mexicanos e hispanos en general, atraídos en parte por trabajos en las fábricas navales cercanas a la base de Charleston.

Con la ayuda de sus hijas y un yerno, Quezada abrió el restaurante, donde todos los co-propietarios atienden personas de toda etnia.  En la actualidad, poco más del 60% de la población en Havelock es de raza blanca, seguida por un 19,5% de afroamericanos, un 12,6% de hispanos, y el 2% de asiáticos.

“Gracias a Dios estamos trabajando muy bien… ya había venido el presidente (Barack) Obama a Havelock, y a lo mejor la visita del presidente (Donald) Trump nos vuelve a poner en el mapa”, dijo Quezada, padre de dos hijas y abuelo de dos nietos.

© Proporcionado por Impremedia LLC Antonio Quezada (sentado) asegura que su negocio ha salido adelante con la ayuda de su familia y empleados leales. Foto: suministrada © Proporcionado por Impremedia LLC Administrar un negocio implica trabajo duro pero Antonio Quezada aparta tiempo para sus nietos. Foto: suministrada

Una de sus hijas, Elizabet Quezada Barajas, de 33 años, expresó orgullo por la labor de su padre.

“¿Conoce el dicho “haz el bien sin mirar a quien”? Ojalá que el video inspire a mucha gente a ayudar, y que no quede en el olvido. En estos tiempos de tanta separación social hace tanta falta la compasión”, puntualizó.

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