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Un niño de 9 años ya va a la universidad, ¿cómo es ser superdotado?

logotipo de El Diario El Diario 1/21/2019 Redacción
Kairan Quazi es un niño prodigio. © Kairan Quazi/Huffington Post Kairan Quazi es un niño prodigio.

El pequeño Kairan Quazi ya mostraba señales de su gran inteligencia siendo muy pequeño, pero no hubo duda de que era diferente al resto cuando el niño se metió en problemas por corregir a sus maestros. Cuando pasó estaba en el jardín de infancia.

Era lógico que supiera más que el resto, de hecho, según un test de inteligencia que realizó poseía un coeficiente intelectual por encima del 99.9% de la población.

“Las pruebas mostraron que yo era algo que llaman “profundamente dotado”, explica Kairan al diario Huffington Post.

No solo eso, sino que su inteligencia emocional también es excepcionalmente alta. Esto quiere decir que no es un niño introvertido, callado o tímido hasta límites problemáticos. Es un niño normal con una inteligencia excepcional.

Pero ser tan inteligente no siempre es fácil de llevar, sobre todo si el entorno no está preparado para ello. Por suerte, el menor y sus padres recibieron el mejor asesoramiento posible y el chico fue admitido en una escuela especial para potenciar todas sus capacidades.

“Fui admitido en Mensa International, un programa para personas con un alto coeficiente intelectual, y me convertí en un Joven Académico del Instituto Davidson. Mis padres comenzaron a recibir asesoramiento profesional para aprender más sobre las necesidades de los niños profundamente dotados, y me trasladaron a una escuela primaria especializada”, contó al medio mencionado.

Aprendizaje asíncrono

Lo que se destaca del intelecto de Kairan es el “aprendizaje asíncrono”, esto le permite comprender materias académicas a una velocidad acelerada o incluso sin orden lógico. El niño aprendió álgebra sin haber tomado ni una sola lección.

Sin embargo, aunque pueda ir mucho más rápido en algunas materias, en otras tiene que habituar a su cerebro a un aprendizaje más realista y lento, como por ejemplo escribir a mano, deletrear, tomar apuntas o incluso aprender otros idiomas.

La gente siempre pregunta si el niño es un “genio”, pero los padres explican que ser genio se evalúa con una acción, debe hacer algo que requiere resolver grandes problemas y que tenga un impacto humano. No hay duda de que Keiran va por el buen camino.

El próximo verano realizará una pasantía en la división de inteligencia artificial de una de las compañías de tecnología más grandes del mundo. La que será su jefa es una famosa científica que trabajó con Stephen Hawking.

“Tengo un gran sistema de apoyo de padres, familiares, amigos de la familia, mentores, maestros y médicos que están felices de ayudarme. Pero también sé que tengo mucha suerte de tener este tipo de comunidad porque la mayoría de los niños con “necesidades especiales” tienen que luchar para encontrar recursos”.

Es una de las mentes jóvenes más brillantes que ya comenzó a programar a la temprana edad de 7 años y que tiene aficiones inusuales para un niño de su edad, como la astrofísica y, más que ninguna otra cosa, la política.

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