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El hombre que lleva 20 años publicando cada segundo de su vida en internet

logotipo de El Confidencial El Confidencial 7/15/2017 José Manuel Blanco
Justin Hall, duplicado para uno de los (escasos) vídeos que publica en la actualidad. (Facebook) © Externa Justin Hall, duplicado para uno de los (escasos) vídeos que publica en la actualidad. (Facebook)

Justin Hall (Chicago, 1974) es un periodista estadounidense que sabe mucho sobre privacidad en internet. No porque lo haya investigado o porque haya entrevistado a víctimas de filtraciones de vídeos o mensajes de texto, sino porque lo ha experimentado en sus propias carnes durante más de veinte años, desde que la red estaba en pañales hasta la actualidad. Sin embargo, ha decidido frenar el carro y dejar de compartir hasta la saciedad e incluso le preocupa que su hija comparta demasiado en un futuro.

"De alguna manera, yo era una persona solitaria", cuenta Hall a Teknautaspara explicar su interés por la tecnología e internet cuando era un adolescente. Todo comenzó cuando los videojuegos hicieron presencia en su vida, en un Apple II Plus que su madre llevó a casa en 1981: "Descubrí que podía sentirme menos solo, porque podía estar animado y ocupado". Ellos fueron su entrada a la pasión por las máquinas: conectando un módem, podía relacionarse con otros jugadores o descargarse ‘software’ de su interés. "Me permitieron ver que internet era bello".

La primera vez que accedió a una web fue en 1993. "Era muy informal", recuerda. Las personas que allí publicaban "escribían páginas web muy básicas". Pensó que lo que estaban haciendo era pan comido "y quería intentarlo".

Así lucía Justin’s Links en 1994. (Links.net) © Proporcionado por El Confidencial Así lucía Justin’s Links en 1994. (Links.net)

Era 1994 cuando Hall, con 19 años, se convirtió en uno de los pioneros de la blogosfera mundial con Justin’s Links (‘Los enlaces de Justin’, en español). "Decidí presentarme al internet público": compartió pequeños detalles de su vida, como fotos con sus amigos o con el militar Oliver North, acusado de vender armas a Nicaragua e Irán durante la presidencia de Ronald Reagan. También las webs que entonces le parecía que había que visitar, como la de la revista ‘Wired’, la del Banco Mundial u otras que han desaparecido sobre cerveza y ‘funky’. Permanecen los repositorios sobre sexo y drogas, que según él tenían mucho éxito, y sus propios poemas y relatos cortos.

Cuando en los 90 nadie lo estaba haciendo, él decidió ser totalmente sincero y transparente con gente a la que no conocía de nada. "Recibí buenas reacciones por parte de gente muy maja y muy interesada en encontrarse conmigo y contarme cosas sobre ellos, así que decidí darles más y más información, y fui más y más reconocido", cuenta.

Explica este tipo de comportamiento en que la gente no veía este tipo de historias personales en la televisión o los periódicos, así que "estaban emocionados por compartir más y más historias". De hecho, cree que el ‘boom’ de redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram permite a las personas compartir su vida con un rango mayor o menor de gente y sobre todo les hace "sentirse menos solos y conectados con otras personas".

La página se estaba convirtiendo en un relato diario, un cuaderno de bitácora noventero. En internet quedó reflejado su viaje a Honduras en el verano de 1997. Unos meses antes, el 18 de septiembre de 1996, escribió que había ido a comisaría para denunciar el robo de su coche. En 2005 bajó mucho el ritmo porque, según dijo, "conocí a una mujer a comienzos de año".

En su web también publicó tutoriales sencillos para que otros aprendieran a crear sus propias páginas web. La inspiración le llegó después de publicar historias sobre su padre, que era alcohólico y se quitó la vida cuando él tenía ocho años. A su correo electrónico llegaron muchos mensajes de personas que tenían un trauma parecido al suyo, y pensó que podía ayudarles a encontrar una audiencia. Mientras tanto, también lo entrevistaban en la televisión, donde daba consejos de ‘webmaster’.

El periodista Walter Isaacson, biógrafo de Steve Jobs, dice que Hall ayudó a hacer de la web "un encuentro colaborativo". Isaacson hacía en 2013 esta reflexión, que aparece recogida en ‘overshare: the links.net story’, un documental en el que Hall cuenta su viaje de 20 años compartiendo su vida en internet. También por aquella época registró Bud.com, una web que ahora pretende reflotar aprovechando la legalización de la marihuana en California (‘bud’ es cogollo en inglés), "un lugar para que la gente pueda acceder a cannabis seguro y fiable".

El pionero que decidió parar

Sin embargo, hace unos años decidió parar de compartir toda su vida "porque era demasiado loco": "Había mucha inseguridad para mi familia y para mis amigos". Recibía mensajes llenos de odio e incluso amenazas de muerte. Mientras, algunos amigos y familiares se distanciaron de él.

"Me gusta compartir cosas sobre mi vida sexual, sobre mi cuerpo, sobre mi familia, sobre mis amigos", explica Hall, "pero lo hago más despacio y con consideración para con mis amigos y familia, con el fin de que no tengan que preocuparse de que yo soy un ‘paparazzi’ en una fiesta pequeña". En 2017 solo ha publicado tres veces en su página web; la última, para citar una entrevista que le han hecho en un podcast.

Justin Hall fue entrevistado o dio charlas sobre creación de páginas web en las televisiones estadounidenses. (YouTube) © Proporcionado por El Confidencial Justin Hall fue entrevistado o dio charlas sobre creación de páginas web en las televisiones estadounidenses. (YouTube)

"Tienes que ser considerado con tu comunidad cuando compartes secretos", comprende ahora. En los años 90, la situación era muy diferente: "Internet era tan pequeño, había tan poca gente… Cuando tienes la sensación de que solo hay unos pocos miles de personas en internet, nadie de tu familia o amigos está en internet, tienes mucha más libertad". En la actualidad hay menos libertad porque hay menos anonimato. "Es un examen a tu reputación", señala. Su propia madre le dice en el documental que, conforme él se ha hecho mayor, ha sido más consciente sobre qué decir en internet acerca de su propia vida.

Relevo generacional

Tener una hija también ha alterado su punto de vista. “Quiero entender cómo ser un buen padre, y apoyarla y respetar también su privacidad, porque tiene solo un año y no puede tomar una decisión sobre privacidad, pero necesito respetarla", relata. A ello ha dedicado uno de sus últimos vídeos, tan escasos últimamente como los textos de su web.

De hecho, cuando la niña crezca, le espera una charla sobre privacidad. “Le diré que hay mucha gente ahí fuera. Algunos de ellos quieren ser tus amigos, algunos de ellos quieren herirte, de algunos de ellos puedes aprender… Es bueno ser sincera, pero también ser un poco cuidadosa", enumera.

Aun así, espera que con el paso del tiempo, cuando su vástaga sea mayor, pueda aprender cosas de ella: "Le diría a mi hija algo sobre lo que podría hacer, pero ella también podría enseñarme tanto sobre qué está bien y qué es natural para ella como una persona joven". "Es divertido pensar en qué se podría parecer internet" a lo que conocemos hoy en día cuando ella tenga, por ejemplo, diez años.

Su hija será su “maestra” en un futuro en el que quizá la privacidad y la forma que tengamos de compartir nuestras vuelva a ser diferente. De momento, compatibiliza su trabajo como ‘community manager’ en una empresa con sede en San Francisco con la cría de su pequeña. Y de vez en cuando, muy de vez en cuando ahora, comparte algo de su vida con el resto de la red.

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