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Alimentos asquerosos que seguramente has comido hoy

logotipo de Women's Health Women's Health hace 5 días Leah Zerbe
© Motorpress Rodale

Desafortunadamente, cada vez tomamos más alimentos procesados y, aunque se ha presionado mucho a la industria alimentaria, para que explique detalladamente la composición de los mismos todavía hay pequeños recovecos por los que cuelan aditivos no muy recomendables.

Hoy en día saber lo que comes es más difícil que nunca y te vamos a dar una prueba… Spoiler: mejor leer este artículo con el estómago vacío.

1.- El BVO Es el aceite vegetal bromado o Brominated Vegetable Oil. Es un aditivo alimentario que se usa –sobre todo- en algunas bebidas “frutales” como retardante del sabor, aunque su uso original era proteger a los plásticos del fuego.

Estados Unidos aún estudia si lo prohíbe del todo o no: de momento se limita su dosis a 15 mg por litro de bebida. Según algunos estudios, podría provocar pérdida de memoria y algunas reacciones cutáneas cuando se toma en grandes dosis. En Europa y en Japón ya está prohibido.

2.- El dióxido de titanio ¿Pinturas para tus ensaladas? El dióxido de titanio es un pigmento que se usa en pinturas y en protectores solares, pero también en muchos alimentos. No está prohibido su uso y se considera que no es peligroso para la salud, pero muchos colectivos quieren que se revise la normativa alimentaria y excluirlo ya que algunas veces puede estar contaminado con plomo.

Se usa curiosamente para “blanquear” alimentos. Según cuenta Bruce Bradley (un antiguo ejecutivo de marketing de una gran empresa de alimentación y ahora azote de la comida basura con su blog, brucebradley.com), “el blanco ha sido durante mucho tiempo el color simbólico de la limpieza”. Se usa en pastelería, panadería y en salsas.

¿No sería más fácil recurrir a los productos naturales? Bruce Bradley lo explica así: “las grandes compañías buscan productos con bajo coste de fabricación y larga duración. Usan materia prima barata y la transforman para que sea deliciosamente adictiva: edulcorantes, sales, grasas vegetales, saborizantes, colorantes….” Tienen mucho dinero para presionar a los Gobiernos para que no sean muy estrictos con las leyes y, por otro lado, bombardean al consumidor con agresivas campañas publicitarias. 

3.- El cuajo genéticamente tratado Tradicionalmente, los fabricantes de queso usan cuajo, un fermento que existe en el estómago de las vacas. Sin embargo, según Bradley, el cuajo es muy costoso por lo que primero probaron con el cuajo vegetal, el microbiano y, por último, con versiones genéticamente modificadas. En Estados Unidos es raro el queso que no use este tipo de cuajo clonado. Sin embargo, no se sabe cómo nos puede afectar consumir alimentos genéticamente modificados. Además, no aparece en las etiquetas y muchas veces los fabricantes solo reconocen usar “enzimas”. 

4.- Los antibióticos No solo tenemos un problema con el abuso de antibióticos por parte de los humanos. En la industria ganadera también se usa de modo masivo e indiscriminado y se ha encontrado en muchas carnes la denominada MRSA, una superbacteria muy resistente.

El MRSA ya mata a unas 19.000 personas al año en Estados Unidos: más que el SIDA. Además, en los embutidos se suele usar nitrato de sodio, que alarga la vida de estos productos y les da un sabor y un color más atractivos.

5.- El glifosato Es un ingrediente químico usado en los herbicidas que, si se consume habitualmente, puede producir alteraciones hormonales, obesidad, daños metabólicos, infertilidad… Puede aparecer en algunos cultivos de maíz y soja genéticamente modificados.

6.- Castóreo ¿Qué es eso? Es la secreción que usan los castores para marcar su territorio (por cierto, que se produce en sus glándulas anales). Es un elixir muy codiciado en cosmética (de hecho estos animales también lo usan para acicalar su pelaje) y también en la alimentación. No es el único. También se usa el civet, que es un azmicle producido por las civetas.

Está en muchos dulces, productos lácteos congelados y en la gelatina. En realidad no es malo, pero en las etiquetas aparece como “saborizante natural”, algo que puede plantear un dilema para veganos y vegetarianos (y todos aquellos que quieran evitar cualquier excreción anal de los animales).

7.- Vacas hormonadas ¿Cómo te explicas que las vacas produzcan el doble de leche que hace 40 años? El “milagro” se produce por una hormona sintética llamada rBST, la hormona del crecimiento bovina. Algunos estudios la relacionan con el cáncer de próstata, mama y colon. Está prohibida en Canadá, Japón, Australia, Nueva Zelanda y en la Unión Europea.

8.- Insectos Sí, seguramente también has comido insectos hoy. Es el colorante rojo E-120 que procede de la cochinilla, aunque se comercializa como carmín o ácido cármico. Como expiica la web de Eroski Consumer está en "jarabes, confituras, mermeladas, gominolas, pasteles industriales... todos contienen E-120. También en conservas vegetales, helados y lácteos como los yogures de fresa o frutos rojos y el queso fresco, y en productos cárnicos y en bebidas". No es perjudicial para tu salud, pero para algunas personas puede suponer un dilema.

Ocurre también con la L-cisteína, un aminoácido hecho de pelo humano o de plumas de pato. Se utiliza para mejorar la textura de panes y productos horneados.

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