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Viviendas para el apocalipsis: así son los búnkeres de lujo de Bill Gates y las estrellas de cine

logotipo de idealista idealista 07-11-2016 hoja de router (colaborador de idealista news)
© Idealista

Ganadores de premios Óscar, estrellas del deporte y magnates de la tecnología. Estos  son algunos de los clientes más lucrativos de la industria americana de los búnkeres. Son famosos, sus cuentas corrientes son abultadas y desembolsan millones para conseguir refugios subterráneos en los que ocultarse en caso de emergencia. Aunque a primera vista pueda parecer que es un mercado reducido, la realidad es que hay varias empresas dedicadas exclusivamente a la fabricación y al diseño de este tipo de estructuras cuyo precio varía en función de sus prestaciones.

Bolera, invernadero, sauna, ‘jacuzzi’, salas de juego, campos de tiro y piscinas son solo algunas de las prestaciones de estos refugios preparados para el fin del mundo que suelen estar enterrados a tres metros bajo el suelo. Todo lo necesario para vivir una larga temporada al más alto nivel protegido de posibles peligros.

Las edificaciones solicitadas por los famosos están equipadas al detalle. Rising S Bunkers, una compañía texana que se dedica tanto al diseño como a la fabricación de estas estructuras, construyó un búnker de 2.700 metros cuadrados en el Valle de Napa para un cliente ganador de un premio Óscar —cuyo nombre, por supuesto, no revelan— en el que instalaron una bolera, una sauna, un ‘jacuzzi’, una sala de tiro y un cine casero. La estructura, de 37 habitaciones, costó la friolera de 10,28 millones de dólares (9,54 millones de euros).

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Esta misma empresa fue la encargada de construir, también en el valle de Napa, un búnker  que contaba con establos para caballos y capacidad para acomodar, ampliamente, a doce personas. Tenía además cuatro túneles de escape, varios cuartos ocultos y un refugio sobre el nivel del suelo disfrazado bajo la apariencia de granero.

Los motivos detrás de la estructura

Ataques terroristas, tiroteos, desastres naturales como el huracán Matthew, posibles invasiones e incluso el miedo a los resultados de unas elecciones presidenciales —hay quien teme que alguien como Donald Trump esté a cargo del arsenal nuclear del país norteamericano— contribuyen a que el negocio de los búnkeres siga mejorando sus números cada año.

Gary Lynch, director de Rising S Bunkers, explica que las ventas de los búnkeres de mayor presupuesto –las que se hacen a actores, políticos y deportistas de alto nivel y que normalmente implican acuerdos de confidencialidadhan aumentado un 700 por ciento comparadas con las del año 2015.

“Cada vez que hay  un panorama político turbulento tenemos un pico en las ventas. Y como estas elecciones están siendo especialmente turbulentas, el aumento de ventas ha sido aún mayor”,  explica Brad Roberson, director de ‘marketing’ de la empresa texana.

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“La gente opta por comprar lujo subterráneo porque creen que el futuro va a ser duro”, afirma por su parte Mike Peters, el dueño de la compañía Ultimate Bunker, con sede en Utah y con distintos proyectos en California, Texas y Minnesota. Esta empresa, que también ha doblado su volumen de negocio, ha realizado construcciones tan faraónicas como un complejo compuesto por dos búnkeres de 300 metroscuadrados –uno de ellos destinado al almacenamiento– que están conectados por 90 metros de túneles.

Además, esos pasadizos también enlazan con la casa principal, de 2.000 metros cuadrados y con las tres casas de invitados que, a su vez, tienen cada una su propio búnker. El precio, una vez más, 10 millones de dólares (9,1 millones de euros). “Es una mansión subterránea con más mansiones sobre ella”, concreta Peters.

Prácticamente todos aquellos con una sustanciosa cuenta corriente tienen uno. “Bill Gates tiene refugios enormes debajo de cada una de sus casas, en su rancho de Santa Fe y en Washington. [...] Para estos multimillonarios, unos millones no son nada. Es solo otra forma de asegurarse”, explica Robert Vicino, fundador de Vivos, otra de las compañías del sector, dedicada en su caso a construir búnkeres comunitarios en Indiana.

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Precisamente esas fortunas son las que posibilitan las monumentales construcciones encargadas a estas empresas. Los presupuestos, en algunos casos, pueden llegar hasta los 100 millones de dólares (91 millones de euros) con el objetivo de conseguir la máxima seguridad y el lujo. S.A.F.E (Strategically Armored & Fortified Environments) es la compañía que ha realizado alguna de las construcciones más caras que, además de incluir hasta sus propias pizzerías, estaban preparadas para un posible holocausto nuclear, una pandemia, tormentas solares y todo tipo de posibles ataques.

Aunque estos refugios de lujo preparados para el fin de los tiempos solo están al alcance de unos pocos, la mayoría de las compañías también ofrecen construcciones más modestas para aquellos ciudadanos de a pie preocupados por el porvenir que quieran su propio búnker. Sin embargo, pizzerías, saunas, establos de caballos e invernaderos seguirán siendo el sello de las construcciones de los famosos capaces de gastarse millones en un futuro subterráneo lleno de comodidades. 

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