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Dimite el presidente de Uber a los seis meses de asumir el cargo

logotipo de EL PAÍS EL PAÍS 20-03-2017 Rosa Jiménez Cano

Jeff Jones, presidente de Uber, ha presentado su dimisión cuando apenas lleva seis meses al frente de la compañía de San Francisco (California, EE UU), lo que supone un nuevo golpe a la imagen de la empresa de servicios de alquiler con conductor. Jones, que buscaba reforzar la reputación global de la firma, abandona tras el anuncio de Travis Kalanick, consejero delegado y fundador de Uber, de que estaba buscando un número 2 como director de operaciones, lo que suponía relegar al presidente en el escalafón de la startup.

Jeff Jones, en una foto de su sitio de Facebook. © Proporcionado por Prisa Noticias Jeff Jones, en una foto de su sitio de Facebook. Jeff Jones, en una foto de su sitio de Facebook.

El portal Recode de noticias sobre tecnología explica que Jones había manifestado su insatisfacción con las estrategias de Uber. "Ahora tengo claro que el enfoque hacia el liderazgo que ha guiado mi carrera profesional no es coincidente con lo que vi y experimenté en Uber, por lo que ya no puedo seguir como presidente", dice Jones en un comunicado al citado portal.

Uber ha confirmado este lunes en una nota la marcha de su presidente, que ya era desde el viernes un rumor creciente en Silicon Valley: "Queremos dar las gracias a Jeff por sus seis meses en la compañía y le deseamos lo mejor".

El propio Kalanick ha confirmado la dimisión y los motivos en Recode: "Después de que anunciara nuestra intención de contratar un nuevo director de operaciones, Jeff tomó esta dura decisión porque no veía su futuro en Uber". El anuncio de un número 2 para Uber no significaba que Jones dejase la presidencia, pero sí que pasaría a ser el tercero de a bordo en un momento especialmente complicado, con su popularidad por los suelos.

De hecho, la salida de Jones llega justo cuando Uber intenta corregir la mala imagen ofrecida en las últimas semanas.  Hace dos semanas se destapó un escándalo de acoso sexual y machismo en la empresa. Susan Fowler, una ingeniera que lo denunció en su blog, relató cómo durante un año, a pesar de su insistencia, nadie tomó medidas dentro de la empresa.

El 24 de febrero Google decidió llevarlos a juicio. La empresa líder de Silicon Valley, la misma que les dio 250 millones de financiación en sus comienzos, los acusaba de haber robado diseños y tecnología clave del coche sin conductor.

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A todo ello se suma la publicación de un vídeo de Travis Kalanick discutiendo de manera agresiva con un conductor de su servicio. Este se quejaba de la bajada de tarifas y, en consecuencia, de la reducción de ingresos por carrera. El directivo terminó con insultos y malos modos, sin reparar en que estaba siendo grabado. 

Kalanick tuvo que renunciar de manera abrupta a formar parte de un consejo asesor del presidente Donald Trump después de una campaña de boicoteo anunciada por los usuarios de la aplicación de transporte compartido, que opera en decenas de países. Su cercanía inicial con el gabinete económico de Trump le costó 300.000 usuarios menos. Una campaña alentada a través de redes sociales con el lema #deleteUber hizo que optasen por otras alternativas.

La startup, cuya valoración supera los 50.000 millones de dólares, ha aparcado aparentemente sus planes para salir a bolsa hasta que se apacigüe el ambiente dentro de sus oficinas. Dentro de dos meses muchos de los empleados de Uber podrán canjear sus acciones por dinero. El temor a un éxodo dentro de la empresa es notable. Las herramientas para convencerlos, pocas si no cambia el rumbo y el ambiente pronto.

© Proporcionado por Prisa Noticias

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