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Enrique Iglesias se despidió a la francesa y el público se lo reprochó a la española

logotipo de Vanity Fair Vanity Fair hace 3 días Vanity Fair
Enrique Iglesias © Gtres Enrique Iglesias

A la francesa. Así se despidió ayer Enrique Iglesias tras apenas hora y media de concierto de los treinta mil espectadores que le aclamaban en el campo de El Sardinero en Santander. A más de uno se le congeló el último aplauso en las manos cuando vio que Iglesias se marchaba de forma intempestiva del escenario para no volver y dejando sin interpretar buena parte de sus éxitos (se quedó en el tintero Taking Back my Love, entre muchas otras).

Y en ese momento el estadio se convirtió en un clamor. Los treinta mil espectadores arrancaron a cantar un atronador "manos arriba, esto es un atraco" mientras las luces se encendían y los vídeos en los que los fans pedían la devolución del precio de la entrada o abroncaban a Enrique se viralizaban en Instagram, Twitter y Facebook. El veredicto era unánime: el concierto no sólo había sido corto, sino también malo. La voz de Iglesias no había estado a la altura, su desempeño sobre el escenario había sido francamente mejorable y, para añadir insulto a la injuria, el recital había empezado media hora tarde.

El concierto de Enrique Iglesias, por cuyas entradas se pagaban entre 20 y 70 €, formaba parte de los espectáculos del Año Jubilar Lebaniego, que tiene como centro el monasterio franciscano de Santo Toribio de Liébana, uno de los lugares santos del cristianismo junto a Jerusalén, Roma, Urda, Caravaca de la Cruz y Santiago de Compostela. El escenario del concierto contaba con 1.200.000 vatios de luz y 400.000 de sonido y en su montaje participaron 250 operarios. Pero todo ello no fue suficiente para mitigar el enfado de los seguidores del cantante.

Enrique Iglesias, por su lado, se ha mostrado ajeno a la polémica (si es que esta ha llegado a sus oídos) y se ha limitado a través de su cuenta de Twitter a dar gracias “por todo el apoyo” en una “noche inolvidable”. Ahí, nadie lo negará, ha dado en el clavo Iglesias. Ninguno de los treinta mil espectadores que ayer asistieron a su concierto, entre los que se contaban su hermana Tamara Falcó y Alonso Aznar, hijo del expresidente José María Aznar y Ana Botella, olvidará la noche del sábado. Aunque sea por diferentes razones.

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