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Qué hacer la primera vez que tu hijo llega borracho a casa

logotipo de YoDona YoDona 15/02/2017 elmundo.es
Bloomberg. © Bloomberg Bloomberg.

El pasado noviembre la muerte de una niña de 12 años tras un coma etílico conmocionó a la opinión pública. El excepcional hecho sirvió para realizar una reflexión sobre cómo abordar el problema de los jóvenes y el alcohol. Muchos padres aún tienen dudas y reparos a la hora de sentarse a hablar de este tema con sus hijos, pero ¿cómo afrontarlo desde la primera borrachera?

Los estudios, como la encuesta del Plan Nacional contra las Drogas, sitúan el inicio del consumo de alcohol entre los 13 y 14 años. A muchos expertos les preocupa, sobre todo, la forma de consumir. Si beberse una copa de vino en una comida o tomar unas cañas después del trabajo es algo socialmente extendido, esta nueva generación ha cambiado los patrones: ahora ingieren el alcohol a atracones en pocas horas los fines de semana.

Según apunta José Luis Carrasco,director Científico de la Unidad de Personalidad y Comportamiento (Orientación Familiar y Personal) del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo en una nota de prensa, hay varias formas de detectar si tu hijo está o no consumiendo alcohol de manera habitual. A signos evidentes (como llegar a casa oliendo a alcohol, ojos vidriosos, piel enrojecida, cambios en el ciclo del sueño...) hay que sumarle también otras señales que podrían indicar que un adolescente comienza a tener problemas con estas sustancias, como dificultad para concentrarse, la falta de memoria a corto plazo, la bajada en el rendimiento académico o la pérdida de interés en sus hobbies o actividades que antes disfrutaba.

Ofrecer alternativas de ocio saludables (como jugar un partido de fútbol o ir al cine el sábado) puede ser una forma de intentar hacerle frente a este problema. Pero también concienciarles de las consecuencias del 'botellón' y sobre todo, no mandarles mensajes contradictorios. "El alcohol conduce a los adolescentes y jóvenes hacia conductas de riesgo, como aumento de riesgo de consumir otras drogas, falta de protección sexual, son más propensos a desarrollar problemas de conducta, además de elevar el riesgo de depresión, suicidio, trastornos de personalidad, entre otros", apunta Carrasco.

Una vez detectado el problema, muchos padres tienen dudas sobre cómo afrontar la situación. Por eso, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), que dispone de un teléfono de Información y Orientación sobre Adicciones (900 16 15 15), ha elaborado una lista de consejos para los progenitores.

¿Cómo reaccionar ante su primera borrachera?

  • No dejarse llevar por la reacción emocional del primer momento y postergar la conversación para el día siguiente cuando esté en condiciones de mantener un diálogo con toda su atención.
  • Pedir ayuda médica si es necesario.
  • Guardar la calma y evitar dramatizar durante la conversación
  • Comenzar con una pregunta abierta, tipo: "¿qué pasó anoche?". Es importante que se explique sin interrumpirle y sin juzgarle, de lo contrario probablemente se ponga a la defensiva y evite seguir hablando.
  • Si se cierra en banda desde un primer momento, le podemos explicar cómo nos sentimos, por ejemplo: "Ayer me asusté cuando no llegabas. Al verte aparecer bebido/a, me enfadé. Me gustaría que me lo contaras, me quedaría más tranquila/o". Evitemos en todo momento juicios de valor del tipo: "Eres un/a irresponsable".
  • Intentar conocer los motivos y la cantidad de consumo de alcohol que ingirió.
  • Facilitar la información. Si valoramos que no tiene apenas información sobre los riesgos de los consumos de abuso de alcohol, se la facilitaremos y aprovecharemos para reflexionar sobre ello.
  • Acabar la conversación con un compromiso de responsabilidad por parte de nuestra hija o hijo respecto al consumo de alcohol en futuras salidas de ocio.
  • Plantear en familia qué factores de protección podemos trabajar para evitar que este comportamiento se convierta en un hábito: ofrecerle otras alternativas de ocio saludable (con amistades y con la familia), negociar horarios y otras normas con consecuencias asociadas a su incumplimiento (fijadas de antemano), aumentar la comunicación acerca de los aspectos que le preocupan en su día a día para poderle apoyar si lo necesita, etc.

Si ya existe una sospecha de consumo, ¿qué podemos hacer?

  • Actuar con prudencia, valorando la dimensión y la gravedad del problema, tratando de ajustar nuestra reacción a la situación de forma proporcionada.
  • Conocer las circunstancias del consumo, saber el tipo de relación que nuestra hija o hijo está manteniendo con el alcohol (experimental, como diversión, como forma de relacionarse,...), apostando por la comunicación y el diálogo.
  • Fomentar que los canales de comunicación se mantengan abiertos. Es normal sentir angustia, preocupación y desorientación, pero la pérdida de control, el alarmismo y las actitudes persecutorias, solo ocasionan más angustia.
  • Evita

  • Acusaciones, bombardeo de preguntas, actitudes de vigilancia y posturas excesivamente rígidas y coercitivas.
  • Imponer inmediatamente una norma rígida, antes de recabar información.
  • Actuar con indiferencia ante una sospecha o evidencia de consumo. El mensaje que transmitimos sería ?no nos importa que bebas?.
  • Registrar pertenencias y habitaciones: no se obtiene certeza del consumo y provoca respuestas evasivas y de negación, rechazo y enfado. Se vive como una traición a la confianza.

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