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Rayo Vallecano 4-2 Celta: La fiesta de Raúl de Tomás

logotipo de Goal.com Goal.com hace 4 días Víctor Molina Pozo (Opta)
© LaLiga.es

Tres goles de un letal Raúl de Tomás bastaron para que el Rayo Vallecano sumase tres puntos vitales al ganar al Celta de Vigo (4-2) en el Estadio de Vallecas y encadenase el tercer triunfo consecutivo en LaLiga con el que hunde al equipo de Miguel Cardoso, que se ha convertido con los últimos resultados en un equipo más dentro de la fatigosa pelea por evitar el descenso de categoría.

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La relevancia de los tres puntos que había en juego la comprendió a la perfección un Rayo que vio la oportunidad perfecta de subirse a un tren con el que, de ganar, podía meter a muchos rivales en la batalla. No había dado tiempo para establecer qué equipo llevaría el peso del partido ni el protagonismo cuando Advíncula forzó a los cuatro minutos de juego una falta absurda cometida por Fran Beltrán, silbado en su regreso a Vallecas, que ejecutó con maestría Raúl de Tomás, doctorado en goles en la Avenida de la Albufera. Sin merecerlo ni apenas intentarlo, los de Míchel se vieron por delante en el marcador sin saber muy bien cómo.

Puede que eso desconcertase a un Rayo que jugó con su ventaja. O espolease a un Celta que no está en la situación ideal para ir acumulando desgracias. De la misma manera que el cuadro franjirrojo se puso por delante, los de Miguel Cardoso dieron la vuelta al marcador en un cuarto de hora sin ser consciente de cómo lo consiguió. En un breve espacio de tiempo, el Rayo regaló dos errores que el equipo gallego no desaprovechó. Primero no atinaron a despejar un balón muerto tras un saque de esquina que acabó alojando en la jaula Néstor Araujo. Y posteriormente, Abdoulaye Ba tocó con la mano un disparo de Brais Méndez que derivó en un penalti materializado por Maxi Gómez desde los once metros.

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Los últimos resultados del conjunto franjirrojo han dotado al equipo de Míchel de una confianza inusitada. No acusó el golpe en el mentón y se fue con todo arriba para noquear a su contrincante. Raúl de Tomás se erigió en el verdugo celtiña, anotando el gol del empate antes del descanso (previa consulta de Alberola Rojas con el VAR para darle validez) y perdonando otra acción con la que quiso adornarse delante de un Rubén Blanco que no cayó en su trampa. La producción ofensiva rayista, eso sí, se vio beneficiada por el cúmulo de desastres que acumuló el Celta en tareas defensivas.

El paso por los vestuarios lavó la cara de dos equipos que se vieron en un mismo espejo, contundentes en ataque y condescendientes en la parcela de atrás. Los que mejoraron especialmente fueron los de Miguel Cardoso, que no agraciaron a su rival con pérdidas de balón que le facilitasen la tarea realizadora.

Se espesó tanto el segundo acto que los cambios terminaron por resultar decisivos. Mientras el técnico portugués mantenía a los mismos hombres, Míchel dio entrada a Álvaro García y a Medrán, que mejoraron el juego del Rayo. El último, de hecho, originó la jugada con un cambio de orientación preciso que finalizó Raúl de Tomás con un zurdazo que valió el gol de la victoria, sentenciado en el descuento por Bebé marcando el cuarto, un resultado que no impide que cierren la primera vuelta en puestos de descenso pero encadenando tres triunfos seguidos que invitan al optimismo de cara al futuro.

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