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Trump rechazó una llamada de Nicolás Maduro

logotipo de Clarín Clarín hace 5 días clarin.com

Cuando aún no se había aplacado la sorpresa por la advertencia de Donald Trump sobre un ataque militar en Venezuela, la Casa Blanca informó en la noche del viernes que el presidente había rechazado un pedido de Nicolás Maduro para mantener una conversación telefónica porque dice que quiere esperar a que “restablezca la democracia en el país”.

“Trump ha pedido a Maduro respeto por la Constitución, elecciones libres y justas, la liberación de los presos políticos y el cese de las violaciones a los derechos humanos (...). Al contrario, Maduro ha elegido el camino dictatorial”, dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Trump se jacta de ser un hábil negociador y partidario de hablar con todos los líderes del mundo, aún con sus enemigos, para resolver los problemas. Pero en este caso rechazó la llamada, cuyo propósito no se supo. La amenaza de un posible ataque militar, aunque solo sea retórica, desconcertó a los asesores del presidente, a los expertos y a la comunidad internacional.

Nadie cree en Washington que Trump esté pensando una ofensiva sobre Caracas sino, más bien, que es parte de una retórica belicista que ha adoptado en los últimos días, que incluye su escalada verbal con el líder norcoreano Kim Jong-un, probablemente para desviar la atención de los problemas que afronta a nivel local, como sus peleas con los republicanos o el “Rusiagate”.

Los diplomáticos deben estar agarrándose la cabeza. En el caso venezolano, la verborragia de Trump no solo atiza el discurso antiestadounidense que enarbola Maduro sino que altera los esfuerzos de Washington por permanecer en segundo plano y dejar a otros países que tomen la ofensiva –entre ellos la Argentina-- para intentar una solución pacífica a la crisis que se agrava.

Carlos Blanco, experto en Venezuela de la Boston University, dijo a Clarín que “una intervención militar de los EE.UU. en América Latina o el Caribe no la veo ni deseable ni posible. Tampoco en Venezuela. Es una declaración que cumple una función política más que una promesa de acción militar.

Es una forma de decir, en el estilo que ya conocemos de Trump, que no está dispuesto a seguir con la política contemporizadora que el embajador Thomas Shannon ha desarrollado con la dictadura venezolana, como las sanciones ya adoptadas y otras que se presume están en marcha”.

Blanco, resalta, además que Maduro, “antes de responder con una falaz movilización militar para impresionar a los venezolanos, ha solicitado hablar con Trump; lo cual muestra debilidad y temor. La realidad es que nunca antes el régimen venezolano ha estado más débil y el recurso a la retórica antiimperialista tiene bastante menos eficacia que en otros momentos del chavismo.”

Para Salvador Rivera, experto en la región de la State Univerisity of New York, “no es probable que Trump use una opción militar. A Trump le gusta exagerar, porque hay un segmento de la población que cree que una solución para cada problema es la opción militar”, afirmó a Clarín. Y agregó: “Además, nadie en el Gobierno o en el Congreso está hablando del objetivo de un opción militar. ¿Cuál sería el objetivo de una invasión? ¿La destrucción del poder izquierdista o solamente la captura de Maduro y sus gobernantes como hicieron con Manuel Noriega o Saddam Hussein? Trump tiene problemas mucho más serios que Venezuela como Medio Oriente, con China en el Sur Pacifico y con Corea del Norte”.

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