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Cómo se debe tratar la prostatitis

logotipo de Bekia Bekia hace 3 días

© Proporcionado por Bekia

La prostatitis es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la próstata. Hay diferentes tipos pero en general se identifica bien porque en todas se siente dolor en la pelvis, escozor al orinar y a menudo fiebre.

La próstata es un pequeño órgano que se encuentra entre la vejiga y la uretra. Su función es la recubrir a los espermatozoides que se segregan al exterior con una solución alcalina para protegerlos y que puedan viajar a través de la vagina hasta el óvulo, ya que el interior del canal uterino es bastante ácido.

Tratamiento de la prostatitis dependiendo del tipo

Debido a su localización cuando se iene una inflamación de la próstata los síntomas suelen sentirse a la hora de orinar. Puede darse de 4 formas distintas:

1- Prostatitis bacteriana aguda: sus síntomas son parecidos a una cistitis. Hay una infección en la próstata generalmente producida por bacterias como la escherichia coli o proteus. que entran a través de la uretra. Los síntomas principales son el dolor y la dificultad para orinar, fiebre, dolores en las articulaciones y escalofríos. Puede aparecer en hombres de todas las edades.

El tratamiento es sencillo. Tras un diagnóstico adecuado el médico recetará antibióticos con el fin de eliminar las bacterias que la originaron. A los dos o tres días de tomarlos el cuerpo empieza a responder a él y los síntomas mejoran notablemente. Sin embargo se deben mantener mínimo durante 4 semanas para asegurarse la erradicación total de los virus y que no queden de forma latente en nuestro cuerpo. Mientras dura el tratamiento se suele recetar también analgésicos y antiinflamatorios para aliviar el dolor.

2- Prostatitis crónica: es una protatitis que se ha cronificado con el tiempo debido a que no se trató correctamente, tal vez se tardó demasiado o no se cumplieron todas las pautas aconsejadas para su total recuperación. Los síntomas son muy parecidos a la anterior solo que su intensidad es más sutil, por eso puede llevar a veces a confusiones. La única forma de verificar que realmente es una prostatitis crónica es mediante un tacto rectal por parte del médico y recogida de la orina después de un masaje prostático.

El tratamiento para la prostatitis crónica es muy parecido al de la aguda. Normalmente se recetan fármacos antibacterianos durante una media de 5 semanas, aunque depende de si la infección ha ido siendo recurrente en el paciente, si ese es el caso podría necesitar un periodo más largo con los fármacos.

3- Síndrome del dolor pélvico crónico: consiste en un dolor intenso en la pelvis que se acompaña con dolores parecidos a los que se tiene en la prostatitis bacteriana crónica, aunqe en el síndrome no está incluida en el 100% de los casos, no hay una infección y además, también suele haber dolor anal y testicular. Puede haber inflamación o no de la pelvis.

Este síndrome se detecta mediante la exclusión de otros trastornos como la prostatitis bacteriana crónica, por tanto no hay un tratamiento especialmente dirigido a él. Cuando aparece suelen recetarse analgésicos para calmar el dolor hasta que puede detectarse la causa concreta que la originó.

4- Prostatitis inflamatoria asintomática. Hay evidencias de inflamación en las pruebas de cultivo y biopsia aunque no hay síntomas.

5- Prostatitis benigna. Incluimos aquí a este quinto grupo. Con la edad, a partir de los 60 años, la próstata en los hombres tiende a aumentar de tamaño y la presión que ejerce sobre la uretra crece. Aunque en principio este crecimiento no es peligroso produce incomodidades porque provoca que el hombre tenga mayor necesidad de ir al baño.

El tratamiento para este problema son los tratamientos farmacológicos con alfa-bloqueantes como el finasterine, alfuzosin y terazoxina. Se encargan de relajar los músculos de la vejiga para que el hombre aumente su capacidad para miccionar. Son bastante efectivos y la mayoría de los hombres notan la mejoría a largo plazo, pasados los 3 meses. Sin embargo, la parte negativa es que tiene efectos secundarios como la hipotensión, mareos, fatiga y que aproximadamente el 4% de hombres que lo han tomado pueden sufrir dificultades para tener una erección.

Otra vía de tratamiento es la cirugía. Es tal vez el tratamiento más eficaz para parar los síntomas, sin embargo, también son mayores sus complicaciones al ser un método invasivo. Hay varios tipos de cirugía y el que se realice una u otra dependerá del consejo médico y del acuerdo al que llegue con el interesado. Básicamente consiste en eliminar parte de la próstata inflamada mediante diferentes técnicas: rasurar, cortar y quemar mediante antena o láser son las intervenciones más comunes, cada una con sus pros y contras.

-Resección transuretral. Es el más utilizado, el cirujano introduce un lazo eléctrico por el canal urinario hasta llegar a la próstata inflamada, quemando la parte agrandada. Se necesita anestesia general y pasar al menos un día en el hospital. Uno de los efectos secundarios más comunes son los orgasmos sin eyaculación (eyaculación retrógrada).

-Incisión transuretral. Se hacen incisiones en la base de la vejiga con el objetivo de ensanchar la uretra y facilitar la micción, no es tan invasivo como el anterior pero sus resultados a largo plazo son algo peores.

-Ablación con aguja transuretral. Es parecido a la incisión solo que en este caso se usa una aguja caliente para quemar el tejido sobrante. Las consecuencias son las mismas, no hace falta hospitalización pero sus efectos no son tan buenos como en la resección.

-Termoterapia transuretral mediante microondas. Con una antena de microondas se calienta parte de la próstata inflamada hasta su destrucción. Tampoco necesita hospitalización pero los hombres necesitarán un tratamiento posterior pasados los 4 años.

-Prostatectomía transuretral. Puede ser de dos formas diferentes dependiendo de que aparato se utilice como guía para el láser, puede ser mediante una ecografía o utilizando de guía un telescopio.

-Cirugía abierta. Finalmente, cuando la inflamación de la próstata es demasiado grande, es necesario hacer un corte alrededor del hueso del pubis y tener un mejor acceso a la próstata.

Si estás pensando en hacer cirugía para acabar con este problema debes tener en cuenta que es muy recomendable acudir de forma regular al médico a que te haga una revisión anual. Alrededor de la próstata existe un tejido periférico que se ha visto que en algunos pacientes comenzó a crecer tras la cirugía de forma anormal. Una revisión anual podría evitar posibles crecimientos tumorales.

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