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Todo lo que debes saber sobre los conservantes alimentarios

logotipo de La Vanguardia La Vanguardia 19/04/2017

© Image LaVanguardia.com

No todos ellos son dañinos para nuestra salud y son necesarios para que el alimento no se dañe demasiado rápido

Seguro que recuerdas haber visto en la tele anuncios que concluyen con el eslogan “sin colorantes ni conservantes”. Indicaciones como esta, que nos transmiten una idea nociva de todo lo que suene a aditivo, parecen haber calado hondo en nuestro imaginario. Pero, ¿es posible evitar los conservantes completamente? ¿Son realmente peligrosos? Quizá no conozcamos lo suficientemente bien cuál es el papel de los conservantes y las diferencias que hay entre ellos.

Los conservantes son un aditivo que buscan preservar un alimento por más tiempo evitando su deterioro. Sus ventajas están claras, pues permiten al consumidor almacenar un producto durante más tiempo y a la industria alimentaria ponerlo en el mercado a través de un proceso de distribución que, si careciera de conservantes, sería prácticamente imposible de llevar a cabo en algunos casos.

Los conservantes son un aditivo que buscan preservar un alimento por más tiempo evitando su deterioro”

Tipos de conservantes

Existen dos maneras de preservar alimentos: de forma física o de forma química. La conservación física se refiere a un modo “natural” de preservar alimentos -el más común es la refrigeración-, mientras que la conservación química remite a la adición de ingredientes a un alimento con el fin de prevenir daños o cambios no deseados. Dentro de los tipos de aditivos que existen, se le considera un aditivo directo.

Entre la conservación química, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE.UU.distingue entre conservantes naturales (como el zumo de limón, la sal, o el azúcar) y conservantes artificiales, que son aquellos que habitualmente tenemos en la cabeza cuando se habla de conservantes. Y aunque nos parezca increíble, muchos de los conservantes naturales son fabricados sintéticamente para abaratar costes.

Los conservantes artificiales se dividen en tres grupos:

- Agentes antimicrobianos que destruyen bacterias o impiden el crecimiento de moho en los alimentos: benzoatos, sorbitos, propionatos, nitratos.

- Antioxidantes, como el sulfito, la Vitamina E (tocoferol), la Vitamina C (ácido ascórbico), hidroxianisol butilado, hidroxitolueno mutilado,

- Los agentes quelantes, entre los que se encuentran el ácido etilendiaminotetraacético disódico, el ácido cítrico y los polifostatos.

Pros y contras

Sin duda, la preocupación principal del consumidor es tomar un alimento en mal estado que pueda afectar a su propia salud, y, secundariamente, tomar un alimento que no conserve todas sus propiedades. ¿Cómo pueden afectar los conservantes al estado de nuestra salud y del propio alimento? ¿Sirven únicamente para prolongar el tiempo de consumo preferente o tienen otras ventajas que no conocemos?

Si no los usamos los microbios y la oxidación de los alimentos hace que estos se estropeen antes, por lo tanto, no da tiempo a su consumo, con lo que se acaba desechando”

La nutricionista Ana Checa explica que gracias a los conservantes el alimento se mantiene durante más tiempo fresco y preserva mejor el sabor, controla el equilibrio ácido-básico y puede mejorar su aspecto. “Si no los usamos los microbios y la oxidación de los alimentos hace que estos se estropeen antes, por lo tanto, no da tiempo a su consumo, con lo que se acaba desechando. Ello conlleva a una pérdida económica”.

Por otro lado, tenemos los tan temidos efectos secundarios: “Los inconvenientes de los conservantes pueden ser la alteración del alimento, dependiendo del tipo de microorganismo que intervenga en su descomposición y de las condiciones de almacenamiento o conservación”. Este último es el punto determinante que puede afectar a nuestra salud de manera negativa, y lo único que podemos hacer para evitarlo es tener el máximo cuidado con la manipulación y conservación en nuestra cocina o almacén particular.

Los conservantes que debemos evitar

La solución más eficaz para evitarlos es conocer bien cuáles son los conservantes especialmente dañinos y fijarnos bien cada vez que elijamos un producto que nos haga dudar en un supermercado, pues todos los conservantes deben declararse en la lista de ingredientes de la etiqueta de un producto.

Ana Checa nos señala aquellos conservantes que pueden llegar a ser peligrosos: “El BHA o hidroxianisol butilado, un aditivo usado para preservar las grasas y utilizado desde panes hasta medicamentos, podría llegar a ser tóxico si se consume en grandes cantidades. También podrían serlo los nitratos, sustancia química natural en los vegetales de hoja y utilizada para la conservación de productos cárnicos procesados, que en exceso podrían ser cancerígenos al igual que el ácido benzoico, empleado en zumos, relacionado con provocar comportamiento hiperactivo”.

Los inconvenientes de los conservantes pueden ser la alteración del alimento, dependiendo del tipo de microorganismo que intervenga en su descomposición y de las condiciones de almacenamiento o conservación”

Con estos consejos, seguramente tengamos un poco más clara nuestra manera de actuar ante los conservantes, y adoptar un término medio ante ellos: salvo algunas contadas excepciones, ni son tan fácilmente prescindibles como pudiéramos pensar ni son tan dañinos como pregonan algunas campañas publicitarias.

Entre los conservantes que pueden ser peligrosos para nuestra salud están el BHA y los nitratos”

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