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Villa Azul e Itatí: 60 y 70 años de una realidad social que la pandemia desnuda hoy

logotipo de Clarín Clarín 27/05/2020 clarin.com
Sociedad - Villa Itatí Don Bosco dónde hoy se habrían confirmado nuevos casos de Coronavirus. Covid19 Pobreza Argentina  26-05-2020 Foto: FernandodelaOrden FTP CLARIN _FER8528.jpg Z DelaOrden © Proporcionado por Clarín Sociedad - Villa Itatí Don Bosco dónde hoy se habrían confirmado nuevos casos de Coronavirus. Covid19 Pobreza Argentina 26-05-2020 Foto: FernandodelaOrden FTP CLARIN _FER8528.jpg Z DelaOrden

El presidente Alberto Fernández​ descubre como un explorador que hay una Argentina no registrada. Se refiere a las villas miserias y asentamientos que aumentaron casi 30% en la última década y el 50% desde la crisis 2001.

En estos días, la expansión del COVID 19 en esas barriadas pauperizadas parecen haber desperezado la atención política. Ahora, como antes en la Villa 31 y la 1-11-14 de la Ciudad Autónoma, con Villa Azul. Es una comarca de necesidades apretadas en 8 cuadras donde, casi todos, los 3.128 vecinos, viven hacinados.

Villa Azul entre Avellaneda y Bernal donde hay varios casos de coronavirus. Foto: Fernando la Orden Fernando. © Proporcionado por Clarín Villa Azul entre Avellaneda y Bernal donde hay varios casos de coronavirus. Foto: Fernando la Orden Fernando.

La "Azul" era un bolsón incipiente en los años 60. Diez años antes, en 1950, la precedió la "Itatí" por necesidad y por advocación mariana a la Virgen venerada en Corrientes. Hasta entonces era una zona de quintas y tambos. Luego transformada en basurales a cielo abierto donde comenzó el cirujeo, con las primeras misérrimas viviendas.

Los dos asentamientos conformaron la misma unidad, hasta que durante el gobierno de la dictadura militar se construyó la traza del Acceso Sudeste. En esa depresión que define una "palangana" topográfica, con inmigración interior y de paises limítrofes se constituyó el actual núcleo poblacional.

Desde este lunes, los vecinos de Villa Azul quedaron aislados detrás de un cerrojo sanitario y vigilancia policial. Prohibida la entrada o salida de personas. Los 300 agentes de seguridad para contener egresos, y 330 paramédicos, con colaboradores sociales, para los testeos del virus. Una legión de ayudantes reparten comida. También artículos de limpieza, casa por casa. Todo a 15 kilómetros del Obelisco porteño.

Con la Villa Itatí, que tiene 15.000 habitantes y está separada por una avenida, componen un universo poblacional de 18.270 bonaerenses.

Ni con un dron se puede identificar totalmente la profundidad de las carencias. No podría verificar, por ejemplo, que el promedio de quienes tienen distribución de agua potable por cañería dentro de las viviendas en Villa Azul llega dificultosamente al 72,9% de los hogares. Fuera de la casa, aunque dentro del terreno, 14,6% y directamente fuera el 3,6 %. En Itatí el 83,5%, 13,6% y 2,9%, respectivamente.

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Como va bajo tierra, el dron no podrá determinar tampoco que en Azul sólo el 3,6% accede a la red pública de cloacas, el 6.6% utiliza cámara séptica, 79,5% “pozo ciego, zanja u hoyo”. Alarmante: el 10% no tiene baño.

En Itatí, si se quiere, la cuestión es menos dañina en términos sanitarios. El 24,5% accede a la red pública de cloacas, 9,3% tiene cámara séptica, 63,4% pozo ciego y el 2,9% no tiene baño.

"Nosotros abrazamos la política porque la humanidad es lo que nos importa. Lo primero que debe enseñar la pandemia es que vivimos en un país injusto", dijo Alberto Fernández en presencia de funcionarios y jefes comunales reunidos este martes en el Salón Dorado de la Gobernación bonaerense. ¿Una autocrítica?. En todo caso, un corrimiento del velo, aunque el rostro de la miseria está expuesto desde hace mucho tiempo.

Argentina está en el mismo contorno que los 90 millones de hogares en Latinoamérica que resumen esta realidad, en formato de villas aunque con distintos nombres. Es un paisaje que no tiene Europa. Tampoco Estados Unidos. Los dos lugares de mayor concentración de contagios. Aún así, nuestro país tiene una buena perfomance de control de la epidemia. ¿Entonces por qué el apremio angustiante sobre estos conglomerados urbanos del Conurbano ¿.

Porque representan una “bomba epidemiológica”, según admiten los mismos responsables del área de Salud provincial. Hay una cuestión de escala de infraestructuras, de hábitat y de disponibilidad sanitaria con los países desarrollados. Incluida Rusia, China y casi todo oriente.

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Del repaso del censo habitacional 2018 realizado por la provincia de Buenos Aires surge que apenas 7% de las villas Azul e Itatí tienen medidores de luz eléctrica domiciliario. El 8,6% es con medidor compartido o comunitario, y el 83% directamente no tiene medidor. Son los enganchados “clandestinos” al sistema.

La “calidad constructiva” de las viviendas tiene un 80,5% de insuficiencia en Azul y 63,6% en Itatí. Esa característica remite a la composición de los materiales, chapa, madera, cartón. Cantidad de habitaciones por hogar. Entre otros factores de habitabilidad.

Nueve de cada diez hogares de ambas unidades habitacionales usa gas en garrafa. La conexión a la red del servicio es mínima.

La zona norte de Azul presenta un complejo de viviendas construidas en un Plan Federal, con uniformidad y servicios. Allí los casos son menores que en el resto de esa geografía difusa entre los municipios de Quilmes y Avellaneda. Ese barrio queda del lado de Avellaneda.

En Azul e Itatí convive una población joven. Haría pensar en menor tasa de letalidad. Es una característica demográfica de estos lugares. Similar a la comprobación en la Villa 31 de Retiro o la 1-11-14 de Flores, en la CABA. Estos son los datos: de las 18.270 personas que viven en Azul e Itatí, 6.000 de ellas tienen entre un mes y 14 años (32%). Con 65 años y más apenas 950 pobladores (5%).

Para las estadísticas, el promedio total de extranjeros en todo ese universo llega al 19%. En Itatí es del 21% y arrastra por densidad al 4,5% de Azul.

¿Cuál es el nivel de instrucción?, contenido básico para ponderar las condiciones de desarrollo de un país. Hay una certeza: el 96,5% sabe leer y escribir. En el margen, 800 personas nunca fueron a la escuela. Además, cuando la escala de exigencia aumenta queda expuesto que el nivel secundario completo sólo es patrimonio del 25% entre los jóvenes y adultos.

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¿La falta de completud en los estudios es por requerimiento temprano del mercado laboral?. Improbable. En la población activa se exhibe una desocupación total o parcial del 25,9% entre los hombres de Villa Azul, y del 44,4% en las mujeres. En Itatí es apenas menor con 24,8% para el primer segmento y del 43,7 en el otro.

Con agravantes sobre los eventuales proyectos personales o familiares en el caso de las chicas de entre 10 años y 19 años. El 10% de esa población tiene hijos o están embarazadas. Las políticas de educación sexual y de embarazos responsables, como la prevención de abusos, no ingresan en ese mundo tabicado al resto de la sociedad.

No se trata de la apreciación segmentada de un problema. En general, el 15% de los habitantes no realizó consulta médica alguna en más de dos años. El 5% nunca consultó médico o concurrió a hospital. La intemperie sanitaria también surge del detalle: sólo el 29,3% tiene obra social.

Daniel Menéndez, Subsecretario de Políticas de Integración y Formación, explica desde el gobierno que “es un error el cierre de Villa Azul. Pareciera que se construyen guetos de pobres”, insiste.

Podría remitir a un acierto de diagnóstico por esa cerrazón. Si no fuera que los guetos están a la vista de todos desde hace mucho tiempo. En la Provincia hay 1800 evidencias de villas y asentamientos. Un millar están en el Conurbano, tan cerca de la Plaza de Mayo que ahora, por el peligro del COVID 19, hasta pueden tocarse.

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