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Más de mil padres acamparon para conseguir vacantes en una Secundaria especializada en aeronáutica

logotipo de Clarín Clarín 30/12/2017
Reposeras. En Villa Luzuriaga los padres que buscan vacantes acampan para conseguir cupos para sus hijos. © Proporcionado por Arte Gráfico Editorial Argentino S.A. Reposeras. En Villa Luzuriaga los padres que buscan vacantes acampan para conseguir cupos para sus hijos.

La Escuela Técnica Nº 8, más conocida como “la Jorge Newbery”, es sinónimo de calidad y prestigio. No sólo tiene renombre en Villa Luzuriaga, La Matanza, sino que además es un colegio, tal como indican los vecinos, de los más buscados por padres y estudiantes de la zona Oeste.

Un claro ejemplo se vio la semana pasada, cuando más de mil padres acamparon en la puerta de la institución con lonas y reposeras, dos días antes del comienzo de la inscripción, con el único fin de conseguir una de las 200 vacantes disponibles para 2018.

“La escuela es una marca registrada, pero este año batimos récord de interesados para cursar. Más de 800 personas quedaron afuera de la inscripción”, explica Gustavo Rey, director de la Jorge Newbery.

La institución se distingue por sus dos especialidades: su fuerte es la aeronáutica y la otra orientación es electromecánica.

“Esto le da impronta a la escuela, no hay muchas en el país”, agrega Rey, quien explica que son pocas las instituciones donde se puede estudiar esta especialidad: la Escuela de Educación Técnica N°4, en El Palomar; la de Educación Técnica N°7, en Quilmes; la de Enseñanza Técnica N°2 de Bahía Blanca, y la Escuela Técnica N°1, en Punta Indio.

La escuela tiene un avión A-4Q que los alumnos ponen en marcha. © clarin.com La escuela tiene un avión A-4Q que los alumnos ponen en marcha.

Cada año ingresan 300 chicos, 200 por orden de llegada, y otros 100 que son hermanos de alumnos, hijos del personal o repitentes.

“Llegué a la fila y cuando vi que había tanta gente me fui, porque sabía que había sólo 200 cupos. Mi hijo quería venir a esta escuela porque hicimos un recorrido por las instalaciones y quedó fascinado”, cuenta Valeria Orta, de La Matanza.

Manuela Raig, vecina de Ramos Mejía, dice que tuvo suerte. “Con mi marido y mi hermana nos turnamos para hacer fila durante casi 48 horas. Nos llevamos reposeras y carpa. Obvio que mi hijo nos acompañó, es el más interesado. La semana pasada ya tuvimos la primera reunión formal en el colegio”, dice.

Otra particularidad de esta escuela a la que asisten 1.300 estudiantes y que tiene 74 años de trayectoria, es que los alumnos terminan sus estudios en séptimo año con la matrícula de Técnico en mano y con certificación de la Administración Nacional de Aviación Civil Argentina (ANAC), el organismo que regula la aviación.

Esto les permiten a los egresados comenzar a trabajar en empresas aéreas. De hecho, unos 70 estudiantes del último año realizan prácticas profesionales en empresas, que les permite poner en práctica lo aprendido y terminar los estudios con mayor preparación.

La semana pasada fueron las primeras entrevistas con los padres que consiguieron la vacante: esto no sólo sirvió para completar datos y llevar la documentación sino, además, fue un encuentro formal que permitió a padres y directivos conocerse un poco más.

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