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Así opera la red de narcotráfico de “Iván Márquez” y “Jesús Santrich”

logotipo de El Espectador El Espectador hace 6 días José David Escobar

Compra la cocaína a la organización de origen narcoparamilitar La Constru en Putumayo y la saca por tres rutas con destino a Europa y Centroamérica. Sus principales aliados son el cartel mexicano de Jalisco Nueva Generación y la organización criminal brasileña Primer Comando Capital.

El Espectador © Proporcionado por El Espectador El Espectador

Alias Iván Márquez, quien volvió a la clandestinidad y retomó las armas en agosto de 2019, reapareció en los últimos quince días ante los medios de comunicación en dos oportunidades. La primera fue el 30 de septiembre pasado para atacar al gobierno de Iván Duque y exhibir, junto a Jesús Santrich, Romaña y el Paisa, armamento pesado y camuflado similar al de la fuerza pública venezolana. Luego, el 12 de octubre, se pronunció para insistir en la versión que había dado días atrás el senador del partido FARC, Julián Gallo (Carlos Lozada), quien se atribuyó el magnicidio del líder conservador Álvaro Gómez Hurtado, perpetrado en noviembre de 1995 cerca de la Universidad Sergio Arboleda en Bogotá.

Ha pasado más de un año desde que Luciano Marín, como realmente se llama Iván Márquez, le dio la espalda al Acuerdo de Paz que firmó el Estado colombiano con las Farc en 2016. Desde entonces, la Policía Antinarcóticos le viene siguiendo la pista a la red de narcotráfico que montó, con la que financia su grupo criminal, el cual estaría conformado por 797 personas, de las cuales 202 están armadas. El Espectador conoció detalles de esta extensa investigación de la Policía, que lleva meses siguiéndoles la pista a las fichas encargadas del narcotráfico de la autodenominada disidencia la Segunda Marquetalia, que revela sus alianzas con el mundo de la mafia.

Hasta donde han identificado la Policía e investigadores de la Fiscalía, aún existen fuertes choques entre Iván Márquez y Gentil Duarte por absorber las estructuras residuales que están asentadas en regiones claves en la producción de cocaína y su y transporte al extranjero. “Viene generando una guerra a muerte. Las zonas que ambicionan inicialmente y donde ven posibilidades de consolidarse estos cabecillas son cuatro: Putumayo, Nariño, Catatumbo y Cauca. Además señalan a alias el Paisa como la ficha clave de esta disidencia en el narcotráfico”, le contaron a este diario investigadores.

Todo indica que Hernán Darío Velásquez, quien estuvo a cargo de la temida columna móvil Teófilo Forero de las Farc, logró realizar una alianza con gente de La Constru en Putumayo, la organización de origen narcoparamilitar que nació en 2006 como una oficina de cobro en el sur y occidente del país. También habría forjado una alianza con el frente 48 de las disidencias, entrando en disputa con la estructura Carolina Ramírez, alineada con el frente primero que lidera Gentil Duarte. Alias El Paisa mantiene contactos con narcos extranjeros, que compran la droga en plena zona de producción a un precio que los beneficia a todos. Además, toman el 30 % de ganancias de los envíos al exterior.

Romaña, han establecido los organismos investigativos del país, maneja la parte operativa del narcotráfico de la Segunda Marquetalia: desde pistas clandestinas en territorio venezolano hasta la alineación de estructuras criminales en Nariño que se quieren aliar. Así quedó en evidencia en septiembre pasado, cuando uniformados de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía capturaron a Veiman Viveros, alias Jacobo Motantes, quien es parte del grupo residual Alfonso Cano y habría sido designado por Allende Perilla Sandoval (alias El Señor de las Gafas) como representante de los grupos al margen de la ley que delinquen en Nariño, con miras a aliarse con Márquez.

“Los líderes de la Segunda Marquetalia nunca se desligaron del narcotráfico, siempre mantuvieron por debajo de la mesa sus conexiones con narcotraficantes con miras a continuar con el negocio ilícito de manera más disimulada. Se decía que alias Romaña era el poder narcotraficante a la sombra de alias Guacho [quien murió en un operativo de la fuerza pública en 2018]. Cuando se encontraba en las zonas veredales mientras hacían parte de los Acuerdos de Paz, recibían delegados de las organizaciones narcotraficantes y dinamizaban todo el ilícito con mayor tranquilidad”, dice un investigador de la dirección Antinarcóticos.

Jacobo, antiguo miembro del anillo de seguridad más cercano a Manuel Marulanda, fue el escogido para representar a cuatro líderes de las disidencias: Allende, alias el Gringo, sucesor de Guacho; Camilo 40, de Los Contadores, y alias Borojó, de las Guerrillas Unidas del Pacífico. Para reunirse con Márquez, Jacobo viajó desde Tumaco (Nariño), llegó a Arauca y cruzó la frontera, como lo muestran unas fotografías. Allí duró dos semanas y habría tratado temas de despliegue armado, fortalecimiento en las finanzas, la plataforma ideológica y narcotráfico.

“Cada organización maneja una oferta criminal diferente. La gente de Gentil Duarte, quienes se consideran puros por no haber hecho parte del Acuerdo, manejan un tinte más radical para la absorción de los grupos residuales. El enfoque de Gentil Duarte se sustenta sobre los antiguos estatutos de las Farc, donde prohíbe a sus integrantes recibir algún tipo de sueldo, mantener siempre en zonas campamentarias y tener un mínimo contacto con población civil o familiares. De esta radicalización sacó ventaja Márquez, quien de una manera más flexible ofrece sueldos a sus integrantes, capacitaciones en técnicas de combate y comunicaciones”, dice un investigador de la Policía.

Todas estas capacitaciones se dictan en territorio venezolano, desde donde despliega toda su estrategia criminal. Allí, el papel de Márquez es clave. Además de ser una de las caras visibles del grupo, las investigaciones apuntan a que es el encargado de las relaciones internacionales con gobiernos que en el pasado apoyaron a las Farc, especialmente el de Nicolás Maduro. Esta cercanía le ha permitido consolidarse en la franja colombovenezolana con la anuencia de las autoridades venezolanas, dice la Policía. Santrich maneja la parte política y el manejo de masas y convoca a reuniones en el estado venezolano de Zulia con narcotraficantes colombianos que quieran sacar droga por la frontera con La Guajira.

Si la droga tiene destino a Europa, la ruta fluvial utilizada es el río Caquetá, que conecta los centros de producción de cocaína en Caquetá y Putumayo, conectando directamente hacia Brasil. Ya en territorio brasileño, se conecta con el río Amazonas que, a través de transporte escalonado (en puntos ya establecidos), llegan al océano Atlántico. Cuando los alijos de cocaína tienen como destino Centroamérica —para luego enviar a EE.UU.—, la trasladan desde el Putumayo a territorio ecuatoriano por vía terrestre hasta las ciudades de Manta y Esmeraldas, donde la droga es enviada en lanchas rápidas o contenedores.

Se han identificado pistas en el estado venezolano de Apure, las cuales se utilizan para la salida de aeronaves hacia Guatemala, Honduras y México, con cargamentos que oscilan entre 700 y 1.200 kilos de cocaína. Sus principales aliados extranjeros son el cartel mexicano Jalisco Nueva Generación y el Primer Comando Capital en Brasil. Este último, según el portal Insight Crime, es una organización criminal conformada por prisioneros que organizaron grupos para defenderse en el violento sistema penitenciario de Brasil. Surgió en San Pablo en los años 90 y ha librado una sangrienta batalla por el dominio en todo el país. Se cree que el grupo es el grupo criminal más grande y organizado de Brasil. Y ahora, tal parece, es socio de las disidencias de las Farc.

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