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El FMI advierte al Gobierno de que la reforma laboral mejoró el empleo y no afectó a la pobreza en España

Logotipo de El Mundo El Mundo 13/02/2020 PABLO PARDO
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en el Senado. © Unidad Editorial, S.A. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en el Senado. El FMI cree que la reforma laboral de 2012 ha tenido un efecto altamente positivo en la economía española, y que las ineficiencias del mercado de trabajo obedecen a problemas estructurales de éste o a la transformación de la propia economía.Ése es el dictamen de un documento de trabajo ("working paper") publicado hoy por la institución. Aunque este tipo de estudios no constituyen la política del Fondo en relación a los países miembros, sí son una de las bases sobre la que se estructura esa política. Este informe llega, además, apenas dos semanas antes de que los funcionarios de la institución visiten España y se reúnan con el Gobierno como parte de sus habituales trabajos de supervisión de las economías de los países miembros.El estudio concluye que la reforma ha sido clave para incrementar la creación de empleo en España. Eso no solo ha contribuido a la caída del paro, sino que ha acelerado el crecimiento económico, lo que a su vez ha creado más empleo. Hay que tener en cuenta que el incremento de la productividad en España ha sido tradicionalmente bajísimo. Y, si los trabajadores no son más productivos, la única manera de que crezca el PIB es haciendo que haya más gente trabajando.El mercado laboral español, con su altísimo índice de desempleo a pesar de que el país lleva creciendo por encima de la media de los países de su entorno durante décadas (con la excepción de la crisis de 2010-2013) es un motivo de fascinación para los economistas de todo el mundo. De hecho, el empleo en España es algo tan extraordinario (para mal) que el mayor problema de los expertos es establecer modelos que lo expliquen.El análisis del Fondo se titula 'Distributional Implications of Labor Market Reforms: Learning from Spain's Experience ' (''Implicaciones redistribucionales de Reformas de Mercados Laborales: Aprendiendo de la Experiencia de España'). Es un título que parece diseñado para espantar al lector. Pero, con la salvedad de la referencia a la metodología de análisis, sus hallazgos son familiares para todo el que siga la actualidad social y económica de España.El Fondo, por ejemplo, detecta un posible incremento de la desigualdad de ingresos a consecuencia de la reforma laboral de 2012, aunque la institución admite que no existe evidencia definitiva de ello. Si se mide la desigualdad entre el 20% de trabajadores con más ingresos y el 20% de trabajadores con menos, la desigualdad ha crecido. Sin embargo, cuando se aplica el llamado índice Gini, que es un indicador de desigualdad más completo que la mera comprobación de ingresos, no se observan cambios. Eso sugiere que el aumento de la desigualdad ha sido muy bajo, si es que se ha producido.Otros cambios del mercado laboral parecen deberse posiblemente a la transformación de la economía desde 2012. Así, el porcentaje de trabajadores que tienen un empleo a tiempo parcial pero que querrían tenerlo a tiempo completo se ha incrementado. El FMI cree que eso se debe sobre todo a la caída del peso de la construcción - que emplea normalmente trabajadores a tiempo completo - en favor de los servicios - donde es más común el empleo a tiempo parcial -, si bien el informe reconoce que es necesario estudiar más a fondo el problema.Finalmente, el estudio señala un aumento de las familias en las que, pese a que al menos uno de sus miembros tiene trabajo, están en riesgo de caer por debajo del umbral de la pobreza. La razón, según el Fondo, no es tanto la reforma de trabajo como las deficiencias del Estado de Bienestar español, que fueron analizadas en otro informe del organismo hace dos semanas.Del estudio del FMI se deduce que los problemas del mercado laboral español no se deben a la reforma, sino que están vinculados a la baja productividad, la fragmentación del mercado interno debido a las autonomías y la ineficiencia de las ayudas públicas a los segmentos de población con rentas más bajas. Aunque el documento no incluye, como ya se ha explicado más arriba, prescripciones de política económica, la conclusión evidente que se extrae de su lectura es que dar marcha atrás en la reforma de 2012, como ha sugerido el Gobierno, sería un error. Evitar la fragmentación creciente del mercado interior y reestructurar las ayudas a la población con ingresos más bajos son medidas mucho más eficaces.
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