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¿Están los últimos desplomes de la banca española justificados?

Logotipo de El Confidencial El Confidencial 05/02/2019 Carla Raffin
El torbellino del Ibex 35. (EFE) © EFE El torbellino del Ibex 35. (EFE)

Después de terminar la 'semana horribilis' de resultados (con desplomes a doble dígito en el Ibex 35), los bancos empiezan la semana con más caídas bursátiles. Las agridulces cuentas de la banca española estuvieron (pese a algunos costes extraordinarios) dentro de las expectativas. Así, más de uno podría preguntarse si el castigo de los mercados está siendo excesivo. Las pérdidas han sorprendido a los analistas; que sin embargo reconocen que los balances siguen sin dar señales de que puedan mejorar en el futuro, especialmente ante un panorama de tipos de interés bajos y potenciales riesgos a la vista.

Los dos valores que han hecho saltar las alarmas han sido Sabadell y CaixaBank, que ya acumulan unas pérdidas por encima del 10% en apenas seis sesiones. El viernes presentaron unos resultados plagados de extraordinarios que, de hecho, han llevado al Sabadell a mínimos históricos. No en vano, no contentos con el varapalo del viernes, las casas de análisis abrieron el grifo de los recortes de valoración el lunes, metiendo el dedo de lleno en la llaga.

Y es que pese a que varios de los sobresaltos de los resultados de estas dos entidades se debieron a costes puntuales sus cuentas supondrían unos resultados mediócres frente a las adversidades; especialmente en el contexto de sus jóvenes planes estratégicos.

Por ejemplo, en el caso del Sabadell, su filial británica TSB volvió a dar problemas, esta vez con dificultades tecnológicas. Según valoró Jefferies el viernes, "todavía quedarán preguntas sobre las expectativas con debilidad en el crédito y los depósitos de la filial". A Goldman Sachs, por su parte, le preocupa TSB frente al Brexit, no necesariamente por la evolución en el plano político, si no en el golpe que podría suponer a nivel macro-económico, sobre todo porque, según describe "TSB es un simple banco minorista doméstico con una pequeña exposición al 'buy-to-let' londinense".

Además, las cuentas evidenciaron la agridulce dualidad de retrasar y a la vez avanzar en su plan estratégico 2018-2020, con una reducción de la morosidad con una salida activa del ladrillo tóxico pero alejándose de los objetivos de capitalización debido a costes extraordinarios.

Fueron justo las expectativas de cumplir con objetivos las que también lastraron a CaixaBank, donde el propio CEO, Gonzalo Gortázar admitió que CaixaBank tenía "que seguir remando" para llegar a un plan estratégico 2019-2021 que peligra ante los bajos tipos de interés. Sin embargo, el banco de origen catalán sigue siendo uno de los favoritos de los analistas internacionales "para jugar en España".

Con todo, lo que deja perplejos a los analistas es que precisamente estos dos valores hayan sido los más castigados de la banca española cuando todo el sector se enfrenta a los mismos desafíos cruciales. "El castigo a la banca está siendo un poco severo, lo cual nos recuerda que el mercado sigue estando muy sensible y volátil", explica Victoria Torre, analista de Self Bank.

Matiza que el sector se enfrenta al retraso en el inicio de la subida de tipos, lo cual podría llevar a que las entidades a revisar sus estimaciones de ingresos para este año, llevando al pesimismo sobre el sector a continuar. "La banca europea había actualizado sus planes estratégicos con la vista puesta en una subida de tipos, y si no se produce, puede que no se consiga llegar a los objetivos", explica Torres.

Según argumenta Torres, el ROE de la banca superaba tradicionalmente el 10% y ese es el coste de capital que se tiene como referencia para el sector. "En los últimos tiempos está rentabilidad ha estado por debajo, aunque algunas entidades han logrado alcanzarla", añade la analista. "Un retraso en la subida de tipos puede generar que de nuevo el objetivo del 10% sea utópico y que se deban revisar a la baja las estimaciones de beneficios".

También Gonzalo Lardiés, gestor de renta variable en A&G, opina que no entiende cómo es que CaixaBank y Sabadell caían tan a la par el lunes – “a menos que algunos inversores estén descontando un evento que se nos escape a los demás”, razona–. Reconoce que los dos bancos han tenido sus respectivas particulares, pero considera que las dudas sobre la rentabilidad de las entidades es un problema generalizado. Y, aun así, pone como ejemplo a Bankinter, un banco que destaca por haber demostrado buena gestión del riesgo incluso durante los daños más duros y que tiene buen ratio de capital, ha caído en las últimas sesiones.

Y es que Lardiés, como los demás analistas consultados por el diario, considera que se trata de una cuestión de “mal tono” en el sector. “La foto de cara al futuro no ayuda”, explica el gestor, ya que matiza que los bancos siguen siendo poco rentables y, tras la temporada de resultados, avistan pocos incentivos de que esto vaya a cambiar el próximo año; especialmente ante las perspectivas de nuevos retrasos en los tipos de interés desde el Banco Central Europeo (BCE), que ahogan su modelo de negocio.

“Cuanto mayores son esas presiones sobre los ingresos que se escapan de su control, más se ven obligadas las entidades a meter mano a lo que sí pueden controlar: los costes”, expone el experto, poniendo como ejemplo la fusión entre Liberbank y Unicaja (“que creará sinergias, pero también puede crear duplicidades”) o el reciente ERE de CaixaBank.Frente a la cuestión de si las caídas de la banca están o no justificadas considera que todo depende de si los riesgos que están descontando actualmente los inversores se materializan o no, algo que se irá viendo según se acerque el fin de 2019 y se vislumbre lo que pueda ocurrir en 2020. Por un lado vuelve a hacer hincapié en la normalización de la política monetaria pero por otro también subraya la incertidumbre macroeconómica. Según explica, cuando hay sustos, “el sector financiero es el primero que sufre”.

De todas formas, el gestor vuelve a reiterar, igual que hizo el viernes, que sigue siendo muy pronto como para estipular conclusiones deterministas sobre el sector. Según argumenta, los bancos han sido uno de los primeros sectores que han publicado resultados y los inversores están pendientes de los que todavía están por venir. Apunta especialmente al sector industrial, un buen indicador del ciclo económico y que confirmará o calmará las predicciones de los mercados.

También Fernando Rojas, analista de banca en AFI, considera que los resultados “han batido las expectativas pero no en su totalidad”, sobre todo porque el sector sigue sin aumentar su rentabilidad por encima del coste de capital; algo que a su vez reflejan las valoraciones en bolsa. Una hazaña que ve difícil de cumplir ante la actual curva de los tipos de interés, que pone en duda la habilidad de los bancos de alcanzar los objetivos especificados por sus respectivos planes estratégicos.

Con todo, Rojas considera que “todavía hay margen para cumplir con los objetivos” y aplaude que las entidades se hayan esforzado por reducir el nivel de morosidad, pero también recuerda que hay ciertos riesgos que siguen asolando al sector. Por ejemplo, los bancos españoles poseen elevados niveles de deuda italiana, lo cual es un riesgo, especialmente en aras de los últimos acontecimientos políticos o de los últimos datos de crecimiento macroeconómicos.

Sin embargo, también lo ve como un potencial beneficio, ya que a mayor riesgo, mayor rentabilidad y más se ensancha el margen. Una conclusión que recuerda a otra de Lardiés, que señala que a mitades del año pasado los bancos internacionales del Ibex 35, Santander y BBVA, se vieron muy castigados por su exposición a los países emergentes. Sin embargo, el gestor de A&G considera que en este comienzo de 2019, sus activos en el extranjero amortizan las deficiencias en Europa –de hecho, BBVA es el único banco del Ibex 35 que se mantiene en positivo en lo que va de año–.

De todas formas, Rojas recuerda que los bancos españoles son de los más rentables de Europa y, frente a la pregunta de si está o no justificado este castigo bursátil, reconoce que estos valores “están muy baratos”. De todos modos, especifica que “con los bancos hay que ser cautelosos” y, al igual que Lardiés, considera que es demasiado pronto como para saber si los riesgos descontados son factibles o no. “Todos los años pasa algo diferente”, argumenta, enfatizando que el factor determinante es el futuro de la política económica, que se tendría que ir aclarando según se acerque 2020.

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