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El Gobierno admite que el virus dificulta más encargos de Arabia para Navantia

Logotipo de La Información La Información hace 4 días todos@lainformacion.com (Jesús Travieso)
© Proporcionado por La Información La multitud de problemas políticos, económicos y sociales que ha provocado la pandemia no se quedarán solo en el 2020. El Gobierno ya está preparando el terreno para las consecuencias que el coronavirus dejará en ciertos sectores estratégicos. Porque no todo se podrá salvar por los fondos europeos o con los futuros Presupuestos. Es el caso de Navantia, la empresa pública de construcción naval, que depende casi por completo de los encargos que reciba de países del extranjero. Y para la que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no tiene muy claro cómo afrontará el futuro, ya que la crisis económica puede poner en problemas los acuerdos con su comprador principal: Arabia Saudí. Un temor que no ocultan en Moncloa, pero que no afectará en principio a las cinco corbetas ya compradas por Riad y que se están construyendo en las plantas de la firma. Esta advertencia ha llegado a través de una respuesta parlamentaria a varios diputados de Vox. En su texto, el Ejecutivo asume que "debido a la situación económica provocada por el COVID-19 y la bajada de precios del petróleo, hay cierta incertidumbre sobre los plazos y prioridades que va a establecer el Ministerio de Defensa Saudí para las futuras adquisiciones". Una inquietud que no afecta al acuerdo actual de las corbetas, que como señalan, está vigente y es "mayor contrato de exportación de la historia de la sociedad, que entró en vigor el 6 de noviembre de 2018". "El desarrollo del programa principal de las corbetas y los demás programas asociados de training, infraestructuras y apoyo al ciclo de vida, avanzan de manera satisfactoria", recuerdan sobre el pacto por el que incluso Navantia y la empresa militar saudí, SAMI, constituyeron una joint-venture para el diseño y fabricación de estos buques. Fuentes del sector consultadas por La Información se muestran sorprendidas por la decisión del gabinete de Pedro Sánchez de manifestar públicamente esta zozobra. Sobre todo, en algo que afecte a Navantia, que por sus acuerdos con la dictadura de Riad ha estado inmersa en numerosas polémicas. Su singularidad la convierte en la firma estatal más delicada, ya que de su viabilidad depende el puesto de trabajo de miles de personas en la provincia de Cádiz, en Ferrol o en Cartagena. Y por el momento, tan solo Arabia Saudí ha apostado por hacerle encargos, aunque hay previsión de que se firmen más pactos con Australia, para la que se han construido dos buques de aprovisionamiento. Menos aún con Noruega, tras el hundimiento de una de las fragatas que se fabricaron en suelo español, pero de la que Oslo exculpó a la firma española. Con ambos países tan solo hay firmados contratos de mantenimiento y de revisión de embarcaciones ya entregadas. La apelación a la prudencia que ha realizado el Gobierno contrasta con el optimismo que demostró a principios de septiembre su delegada en Andalucía, Sandra García. En una visita que realizó al astillero de la compañía en San Fernando (Cádiz) el día 3 de ese mes, García afirmó que existía la "oportunidad" de que la planta gaditana fuera la encargada de construir dos buques anfibios y ocho lanchas de desembarco. "Un trabajo para el que tenemos opciones para captarlo aquí", añadió la representante de la administración central. Entre las palabras de García y la respuesta parlamentaria que habla de "incertidumbre" para el futuro tan solo han pasado 26 días, al tener esta última fecha del 29 de septiembre.La única alusión sobre futuros proyectos que hace el Ejecutivo en el texto remitido al Congreso no abre la puerta a que estos se concreten. Y ni mucho menos se dan números de barcos a construir, como señaló Sandra García. "Entre las oportunidades que se están trabajando están los nuevos programas de adquisiciones del Ministerio de Defensa Saudí, que permitan dar continuidad a las buenas relaciones entre ambos países y avanzar en el desarrollo de buques y sistemas conjuntos", apunta la respuesta. Por lo que fuentes consultadas del sector naval apuestan a que Moncloa ha querido rebajar la euforia que desató la delegada del Gobierno, dado que la situación económica no invita a hacer previsiones optimistas. Sobre todo, por esa caída de precios del petróleo que afecta de lleno a los jeques saudíes. A preguntas de este diario, Navantia se limita a señalar que su actividad está centrada en la construcción de las corbetas que se firmaron en 2018. La empresa pública asegura que ninguno de estos contratos ha sufrido retrasos y funciona conforme a lo previsto. De hecho, su previsión es que la botadura de la segunda embarcación destinada a Riad se lleve a cabo el próximo 14 de noviembre. Quien prefiere no pronunciarse es el Ministerio de Defensa, que manifiesta no tener nada que decir porque los buques "no son para nuestra Armada". Las fuentes del sector consultadas coinciden en el diagnóstico de la firma, ya que no preven que el virus afecte a este acuerdo que llevó hasta a concretar esa sociedad entre Arabia Saudí y la compañía que preside Susana Sarriá. E insisten en mostrarse sorprendidas por el anuncio de la delegada del Gobierno en Andalucía, al no estar claro que los jeques trasladen esa necesidad de otros diez buques. Donde aseguran estar tranquilos es en San Fernando, la localidad gaditana donde está situado el astillero. Desde el Ayuntamiento dirigido por la socialista Patricia Cavada aseguran a este medio que nadie les ha transmitido problema alguno con los trabajos de Navantia para los saudíes. Tampoco les han avisado de posibles problemas para el futuro. De hecho, una portavoz se muestra optimista con lo anunciado por Sandra García hace apenas mes y medio. "Ahora estamos adaptando un edificio para que sea un centro de formación, que va unido al contrato de las corbetas", destacan desde el consistorio isleño, donde sí admiten que ha habido "ciertos ajustes" en el acuerdo de las corbetas por el coronavirus. Lo que no afecta a los plazos o a los trabajos a desarrollar.
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