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La compleja historia escocesa y la lucha de sus clanes que se narra en la serie ‘Outlander’

Logotipo de Vanitatis Vanitatis 15/04/2022 Gema Lendoiro
Los fans de la serie 'Outlander' ya pueden ver en Movistar+ la esperadísima sexta temporada. Esperadísima porque ha tardado por la pandemia más de dos años en estrenarse. Aunque la producción es a medias entre británicos y estadounidenses, se nota, como siempre en las producciones televisivas históricas británicas, el sello de cuasi excelencia aunque, eso sí, con algunas licencias narrativas que no corresponden literalmente a lo que sucedió pero que se acercan bastante.

'Outlander' es una serie basada en las novelas de Diana Gabaldón 'Viento y ceniza', que a su vez, narran una parte para el público bastante romántica como fueron las rebeliones jacobitas, pero que realmente de románticas tuvieron poco. Más bien fueron bastante sangrientas.

Antecedentes

Para que podamos entender bien la historia de qué sucedió hemos de retroceder en el tiempo y recordar algunos datos básicos pero sumamente importantes. Como los lectores recordarán, Enrique VIII rompió con la Iglesia Católica durante su reinado, a comienzos del siglo XVI, al no acceder Roma a anular su matrimonio con Catalina de Aragón y que él pudiera casarse con Ana Bolena. Este hecho trajo como resultado que a partir de entonces, y con alguna excepción, Inglaterra abandonase el catolicismo para abrazar el anglicanismo, cuya cabeza visible es siempre el rey de Inglaterra (Isabel II es la actual) y su representante eclesiástico, el arzobispo de Canterbury. Tras Enrique VII reinó su hija María Tudor durante once años en los que restauró el catolicismo. A su muerte subió al trono su media hermana, Isabel I, que volvió el anglicanismo, y ya hasta el fin del reinado de Carlos II de Inglaterra no se volvió al catolicismo, ya que en su lecho de muerte en el año 1685 abrazó la fe católica. Su hijo y sucesor, Jacobo II de Inglaterra y VII de Escocia, continuó la fe de su padre en el trono de Reino Unido (Inglaterra, Escocia e Irlanda). Y es en este reinado cuando comienzan todos los problemas que narramos a continuación y que son bastante complejos.

La reina Isabel I. (Retrato de Darnley) © Proporcionado por Vanitatis La reina Isabel I. (Retrato de Darnley) La reina Isabel I. (Retrato de Darnley)

Origen del Jacobismo. Reinado y derrocamiento de Jacobo II y VII

El reinado de Jacobo II y VII (1685-1688) provocó grandes problemas por su política religiosa, como era de esperar. Inglaterra llevaba demasiados años siendo anglicana y la vuelta al catolicismo generó levantamientos basados en restaurar el anglicanismo y sustentados en un supuesto despotismo del monarca. Finalmente el rey fue derrocado después de la revuelta conocida como la Revolución Gloriosa. Fue sustituido por su hija, María II, y su esposo, Guillermo III, que devolvieron la fe protestante. A partir de ese derrocamiento comienza el jacobismo, que terminaría siendo derrotado en la tristemente famosa batalla de Culloden que tan bien se narra en la serie.

Reinado de Guillermo III

El responsable directo del derrocamiento de Jacobo II fue Guillermo III, un aristócrata neerlandés, príncipe protestante de Orange y yerno del rey depuesto. Estaba casado con la reina María II que, siendo la titular de la Corona por derecho, en la práctica le cedió todo el poder a su marido cuando él se encontraba en Inglaterra; es más, este siguió reinando a la muerte de ella. Y esto es muy interesante y reseñable, puesto que no había precedentes ante esta forma de gobierno. Sí había sucedido algo similar en el siglo XVI con el reinado de María Tudor (reina por derecho) y su esposo, Felipe II de España (rey consorte inglés). En aquella ocasión, ambos reinaron de manera conjunta, pero se estableció que si la reina fallecía antes y sin descendencia (como así sucedió), Felipe no tendría ningún derecho sobre el trono inglés. En esta ocasión, la reina María, reina titular, accedió a las exigencias de su esposo y en el transcurso de una Convención Parlamentaria se convino que él reinaría de manera conjunta con ella y lo haría incluso si esta moría.

Los nuevos reyes fueron coronados en la Abadía de Westminster el 11 de abril de 1689. Ese mismo día, la Convención de Estados de Escocia les ofreció la corona escocesa, que aceptaron un mes más tarde. En diciembre de 1689 se aprobó el Acta de Derechos, un documento constitucional profundamente importante en la historia inglesa, por el cual se regulaba la sucesión de la corona de manera que no solo Guillermo seguiría siendo rey en caso de fallecimiento de la reina, sino que lo sería incluso si no había descendencia del matrimonio y, una vez muerto Guillermo, la sucesión pasaría a la princesa Ana (hermana de la reina María) y sus descendientes. En el caso de que esta no tuviera hijos, los derechos volverían a Guillermo y a sus supuestos futuros hijos de un matrimonio posterior. Sin duda un acuerdo de lo más beneficioso y poco común para el rey 'consorte'.

Muerte y fin del reinado

La princesa Ana fue muy fecunda en embarazos, pero desgraciadamente todos con final trágico: o morían al nacer o lo hacían a corta edad dejándola cada vez más cercana a ser la heredera según lo establecido en Acta de Establecimiento del año 1701. Dicha Acta, sin embargo, presentaba un escollo importante, y es que había sido aprobada en Inglaterra e Irlanda, pero no en Escocia. El rey Guillermo murió el 8 de marzo de 1702 tras haberse fracturado la clavícula en una cacería que se complicó con una neumonía.

Subida al trono de la reina Ana

La reina llegó al trono por la falta de herederos de sus antecesores, el mismo problema que le sucedió a ella, ya que a pesar de que tuvo 19 hijos con su marido, Jorge de Dinamarca, todos excepto uno murieron. El único que superó la infancia fue el príncipe Guillermo, duque de Gloucester. Que no se muriera, como el resto de sus hermanos antes de los dos años, hizo que enseguida fuese visto como el más que posible heredero a la corona (nació reinando Guillermo II). Pero la muerte no fue benévola con él y falleció con 11 años en 1700, volviendo de nuevo las miradas de la sucesión hacia su madre. Nuevamente se presentaba un grave problema, una crisis de sucesión, ya que su progenitora representaba la única protestante que quedaba en la línea de sucesión de la Declaración de Derechos de 1689. El Parlamento inglés no quería en el trono a un católico y de ahí que en 1701 se aprobara la citada anteriormente Acta de Establecimiento, en la que se estableció la sucesión al trono de Inglaterra a Sofía del Palatinado, de la dinastía Hanover y prima, a su vez, del rey Jacobo II (católico).

Ana subió al trono de Inglaterra, Escocia e Irlanda a la muerte del rey Guillermo en 1702. En 1707, Inglaterra y Escocia se unieron en un solo reino que pasó a llamarse Gran Bretaña, siendo la reina Ana la primera soberana en la historia de dicha unión. También fue la última monarca de la dinastía Estuardo.

 Saoirse Ronan, en el papel de María Estuardo. (Universal Pictures) © Proporcionado por Vanitatis Saoirse Ronan, en el papel de María Estuardo. (Universal Pictures) Saoirse Ronan, en el papel de María Estuardo. (Universal Pictures)

Reinado de Jorge I

Muerta la reina Ana, subió al trono Jorge I, con el que se inauguró la dinastía Hannover en Gran Bretaña e Irlanda. Esta dinastía tenía su origen en el Sacro Imperio Germánico y él mismo fue, además de monarca británico, elector de Hannover. Tras la muerte de su predecesora en el trono, había unos cincuenta descendientes, pero todos ellos católicos, por lo que enseguida, y en virtud del Acta de Establecimiento de 1701, él fue el elegido para ser el monarca con 54 años.

De su reinado habría que destacar dos acontecimientos muy importantes para la historia. En primer lugar, el nacimiento de la causa jacobita (defensores de que heredase el trono Francisco Eduardo Estuardo) y, en segundo lugar, que los poderes monárquicos fueron perdiendo peso, iniciándose una transición a un sistema de gobierno moderno a través de un Consejo de Ministros dirigido por uno principal, Robert Walpole, considerado como el primero de los primeros ministros de la historia de Gran Bretaña. Falleció a los 13 años de ser coronado y le sucedió su hijo Jorge II.

Reinado de Jorge II

Con este rey es con el que tienen lugar las revueltas jacobitas en las que se inspira la serie 'Outlander'. De hecho, Jorge II disfrutó de un largo mandato, nada más y nada menos que de 33 años. Como su padre, también fue rey de Gran Bretaña e Irlanda, así como elector de Hannover (soberano del reino de Hannover desde 1714 hasta su anexión al Reino de Prusia en 1866). Se interesó más en la política del reino alemán que en la del británico, ya que en este el Parlamento ejercía un férreo control sobre el monarca.

En 1745 estallaron las demandas jacobitas que apoyaban la vuelta al trono británico de los Estuardo, concretamente de Jacobo Francisco Eduardo Estuardo y dirigidas por su hijo, Carlos Eduardo Estuardo.

Rebelión Jacobita

Y por fin llegamos al hilo conductor de la famosísima serie, a la Rebelión Jacobita, que tiene todos los antecedentes hasta aquí mencionados. Carlos Eduardo Estuardo, conocido también como Bonnie Prince Charlie o el 'Joven pretendiente', encabezó la idea de recuperar para su familia el trono británico. No era la primera rebelión, como ya hemos mencionado, pues hubo otras tres (en 1708, 1715 y 1719), pero esta sería la más importante a nivel histórico por ser la última y por la cruenta batalla que dio por finalizada la pretensión de recuperar la corona para los Estuardo.

El actor Sam Heugham da vida a Jami Fraser en 'Outlander'. (Movistar ) © Proporcionado por Vanitatis El actor Sam Heugham da vida a Jami Fraser en 'Outlander'. (Movistar ) El actor Sam Heugham da vida a Jami Fraser en 'Outlander'. (Movistar )

La historia de dicha rebelión es extensa y compleja, pero es importante resaltar algunos puntos para poder entenderla. Enlazándola con España, por ejemplo, nuestro monarca Felipe V firmó, entre otros asuntos del Tratado de Utrecht en 1713, mantener la paz; esto es, no intervenir apoyando más la causa escocesa. Esto implicaba también el importantísimo respaldo francés (Felipe V era nieto de Luis XIV). Los Estuardo dejaron Francia para mudarse a Roma invitados por el papa Benedicto XIV.

La importante ayuda financiera francesa se vio claramente amenazada a partir de la expansión comercial británica en 1713. Esto, unido a que la restauración de los Estuardo era costosa, dio lugar a una disminución considerable del apoyo francés.

Las guerras cuestan dinero y por el hecho de haberse quedado el príncipe Carlos sin el compromiso de la ayuda gala decidió buscar su propia financiación viajando a las Tierras Altas para reunir su propio ejército, algo que logró con relativa rapidez aunque, eso sí, no muy numeroso. No obstante, logró apoderarse de Edimburgo tras vencer a las tropas británicas del rey Jorge II (las casacas rojas). Para los británicos, inmersos en aquél momento en la Guerra de Sucesión austríaca, fue toda una sorpresa que les obligó a reaccionar rápidamente reclamando a su mejor general, el duque de Cumberland, y que no era otro que el hijo del monarca.

La batalla de Culloden

Fue el triste y definitivo final para la causa jacobita. En menos de una hora, 1.500 hombres fallecieron, 1.000 de los clanes escoceses y 500 de los casacas rojas, bastante superiores en número. Fue una batalla sangrienta y de la que se ha sabido bastante militarmente hablando gracias a la labor de los arqueólogos. Los británicos ganaron, pero no lo hicieron con facilidad porque los jacobitas se defendieron como una 'jauría de lobos'.

Tras la derrota, los británicos tomaron las lógicas represalias contra el bando perdedor. Cerca de 3.500 jacobitas fueron arrestados y120 fueron ejecutados, 936 fueron deportados a las colonias como esclavos y cerca de 700 desaparecieron sin dejar rastro. Pero no terminó ahí la cosa. Durante meses siguió la persecución a todo simpatizante de la causa y en el terreno legal se destruyó el sistema de clanes mediante el Acta de Proscripción. Les quitaron las armas y se prohibió el uso del kilt, el tartán y la gaita, que se consideró arma de guerra. Y se prohibió la religión episcopaliana (la católica ya lo estaba).

Recreación de la batalla en la serie 'Outlander'. (Movistar+) © Proporcionado por Vanitatis Recreación de la batalla en la serie 'Outlander'. (Movistar+) Recreación de la batalla en la serie 'Outlander'. (Movistar+)

En 1782 se levantó la prohibición del uso del tartán, que mientras estuvo vetado solo se permitió su uso para los militares y en color verde. De siempre el color del tartán ha diferenciado a los diferentes clanes de las Tierras Altas y hoy día es un orgullo para cualquier escocés usarlo en celebraciones especiales como bodas o actos institucionales. En la memoria de todos están las muchas imágenes del duque de Edimburgo luciendo con orgullo dichas ropas. Aunque él no era escocés, sí su título, que siempre llevó con suma dignidad.

El duque de Alba, ¿rey de Escocia?

En la historia no se pueden hacer especulaciones tipo “si no hubiera pasado esto, hoy tendríamos…” porque eso sería jugar a las adivinanzas, pero sí es verdad que si seguimos el orden sucesorio, el actual Duque de Alba, tiene cosas que decir. Es decir, razones dinásticas, haberlas, haylas. ¿Por qué? Sencillo: el Duque de Alba es el heredero directo de la última familia reinante en Escocia que, como hemos visto en este artículo, fueron los Estuardo. Estuardo en inglés es Stuart, el apellido que tiene la familia Alba. Concretamente es Fitz-James Stuart, que literalmente significa “hijo ilegítimo de Jacobo Estuardo”. Fitz es un prefijo de origen francés (fils) que se usaba en Inglaterra para designar a los hijos ilegítimos, nacidos fuera del matrimonio, y que, por tanto, no tendrían derecho a llevar dicho apellido. En este caso se refiere al que tuvo Jacobo II con Arabella Churchill, James Fitz-James Stuart. Al haber fallecido la hermana de James, Ana I de Escocia, sin descendencia en 1714, el derecho al trono pasó a la rama bastarda de la familia, es decir, a la familia de la que proviene el Duque de Alba. Sin embargo, James Fitz-James Stuart obtuvo diversos títulos nobiliarios españoles por haber participado en la guerra de sucesión española.

El duque de Alba en el Palacio de Liria. (Instagram @casaliria) © Proporcionado por Vanitatis El duque de Alba en el Palacio de Liria. (Instagram @casaliria) El duque de Alba en el Palacio de Liria. (Instagram @casaliria)

La posibilidad de que el Duque de Alba fuese rey de Escocia tuvo algo de realidad en el año 2014, fecha en la que se celebró un referéndum para saber si los escoceses querían ser un país independiente. Ganó el no, pero en el caso de haber ganado el sí, se hubiera planteado la duda sobre si monarquía o república. De haber salido monarquía, es bastante probable que la propia Isabel II hubiese rechazado ser la titular de la corona de un país que se separa de Gran Bretaña. Pero, como hemos dicho, todo esto son meras especulaciones. Pero sí es verdad que los Fitz-James Stuart son los herederos directos a una supuesta monarquía escocesa.

Gema Lendoiro es periodista y doctoranda en Historia Moderna por la Universidad de Navarra.

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